Lulú, toda una fiera salvaje en el sexo

Publicado en mayo 13, 2010 por  

Este relato sucedió en la pasada temporada navideña, y como es costumbre en la mayoría de los trabajos, en esta temporada se organizan los famosos “intercambios de regalos” entre los compañeros; pero mi nunca han sido una situación emocionante pues siempre es muy complicado escoger un regalo y por lo general terminamos recibiendo algo que sinceramente no nos gusta, pero la insistencia de las compañeras y el convivo que acompaña al intercambio me convencieron de participar en esta ocasión.

Pues bien, todo era normal, y pensé que este año sería mejor que me tocara dar un regalo a un compañero que a una compañera por que así con un cinturón negro estaría todo arreglado y habría cumplido con el tramite del dichoso intercambio de regalos. Leer el relato completo

Mi secretaria (y putita) privada

Publicado en abril 1, 2010 por  

Hace ya un tiempo noté que me era necesario contar con una secretaria que se ocupara solamente de mis cuestiones administrativas; tanto las estrictamente privadas tales como mis impuestos, correspondencia personal, agenda particular. Y también las que tenían que ver con mi profesión: historias clínicas, registro de pacientes etc. Esta persona no debería ser, como el resto de mis empleadas, una mujer vistosa, ya que no quería distraerme para nada, porque ello conspiraría contra la eficiencia en el trabajo. La gerente de recursos humanos de la clínica, con las instrucciones precisas, hizo una cuidadosa selección y, como acostumbra, me presentó tres candidatas al puesto.

Elegí la más fea, que era también la más eficiente. Marisa era una señorita, soltera, de treinta y cinco años, flaca, de rostro nada agraciado, carente de curvas. Se presentó vestida con ropa muy amplia, pollera larga y sweater grueso y enorme. Leer el relato completo

Mi ardiente compañerita de oficina

Publicado en marzo 30, 2010 por  

Esta  historia ocurre habitualmente en mi oficina. Una mujer está prendada de mi, por razones que desconozco porque aunque soy atractivo no soy perdonavidas ni me la paso persiguiendo faldas. El caso es que hemos hablado mucho, por chat, por teléfono y la cuestión es que ella ya sabe como son las cosas conmigo, ya sabe que no quiero comprometerme, ya sabe que probablemente tenga pareja, pero aun así quiere ser atendida por este cuerpecito.

Un par de veces, o tres si mal no recuerdo, hemos tenido la faena completa, pero lo que si es común es que me diga que se siente muy caliente y que la mejor forma de que se calme es que me haga una visita a mi oficina para que  le haga un tratamiento con mis manos mágicas, tratamiento que ella sabe muy bien corresponder con un pete o mamada que llaman. Leer el relato completo

En la oficina con la cachonda Betty

Publicado en septiembre 24, 2009 por  

He tenido varias experiencias que espero compartirlas con ustedes, soy casado ahora tengo 37 años, me gusta mucho la figura femenina, creo que es por eso que soy muy atrevido al mirar a una mujer, pero muchas veces he sido correspondido y esta es uno de mis relatos. Mi relato comienza así, en el 2003 me incorporé a laborar en una empresa que se dedicaba a la venta de aspiradoras y algunos productos de limpieza en la zona central en Polanco, México, ahí presté mis servicios como gerente de ventas, además tenía a mi cargo el personal de limpieza. Leer el relato completo

Aquella mujer era algo más que un cuerpazo, era una hembra

Publicado en agosto 11, 2009 por  

Tengo 18 años me llamo Alan, estudio bachillerato, pertenezco a una familia acomodada de Barcelona, tengo un hermano de 19 años y una hermana de 17. Mi padre tiene una clínica de estética y en verano nos hace trabajar en ella, limpiando material, en administración o cualquier otro sitio. La clínica es ideal pues siempre esta llena de tías que vienen a arreglarse cosillas, y yo me sé mas de cuatro sitios desde donde poder observar sin ser visto. La verdad es que estar por ahí es bastante fuerte pues las mismas enfermeras y más en verano van con unas batitas finas que se les transparenta todo. Leer el relato completo

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