Tarde de lluvia, y de orgía en casa
Publicado en abril 10, 2010 por Webmaster
Eran las tres de la tarde, una tarde de mucho viento y frío. Y para empeorar, lluvia… Estaba realmente aburrida en mi casa y como no sabía realmente que hacer, ya que mi esposo no estaba porque estaba viajando por varios días, me pongo a hacer zapping en la tele hasta que sin proponérmelo llego a un canal de películas pornográficas. En ese momento una chica muy mona era penetrada analmente mientras en su boca tenía otro pene.
Una de mis fantasías inconfesables era poder disfrutar de varios hombres en una sola sesión de sexo, pero mi esposo era tan tradicional que no me animo ni siquiera a contárselo como fantasía. Dentro de la casa la temperatura es muy agradable ya que poseemos calefacción central, además de una estufa a leña que permanece encendida durante todo el invierno. Por eso dentro de la casa estaba únicamente con ropa interior, un conjunto de cola less y sujetador color gris de algodón. Me encontraba tirada en el sofá de la sala mirando la tele y con la ventana abierta, por la que podía ver la ferocidad de la tormenta y como caía la lluvia. Leer el relato completo
Descubrí que mi hermana es una prostituta
Publicado en marzo 26, 2010 por Webmaster
Les voy a contar un hecho morboso del que he sido precursor. Mi nombre es Sergio, vivo en una capital española, tengo 18 años y por el momento soy estudiante, pero no ejerzo mucho como tal pues me aburre profundamente. Dicen de mí que soy algo “bandarra”, jeta y el típico listillo de clase, aunque eso no importe para nada en mi historia.
El pasado jueves salí de clase pasadas las 20:00, como otro día cualquiera me fui directo a casa para ver la tele antes de cenar, pero ese día cambié un poquito la ruta intentado acortar el largo trecho que hay desde el Instituto a mi casa. En mitad de camino y en una pequeña calleja vi a mi hermana metiéndose en un local, ella no se percató de mi llamada por lo que decidí ir a buscarla yo mismo.
Orgia entre primos en una boda familiar
Hola amigos, voy a contarles una historia totalmente verídica, no he cambiado ningún nombre, lo único que voy a omitir en esta historia es el pueblo donde transcurrió esta experiencia. Todo comenzó cuando me desplacé a un pueblo de Galicia junto a mi familia con el objeto de asistir a la boda de un primo mío. La verdad, es que estaba desplazado. Hacía ya varios años que no volvía a mi pueblo materno, pues, aunque cuando mis hermanos y yo éramos más jóvenes, cuando cumplimos los 15 años no volvimos más, así que no tenía a nadie con quién hablar, aparte de mis padres y mi hermana. En la boda me encontré junto a varios primos que hacía muchos años que no veía, ni siquiera me ponía en contacto con ellos. Leer el relato completo
Unas vacaciones calientes con mis primos
Publicado en septiembre 8, 2009 por Webmaster
Donde yo vivo no hay mar, pero tuve la suerte de tener familia que poseía un chalet en un pueblo costero. Todos los veranos desde que era chica mis padres me llevaban con la familia a ese chalet donde pasábamos los días que mi padre tenía de vacaciones. Recuerdo las travesuras y los juegos que mis primos y yo hacíamos esos días y las fotos en las que con pocos años estamos desnudos jugando en la playa. Cuando tuve más edad, empecé a quedarme más días al cuidado de mis tíos y con 18 años, mis primos y yo nos quedamos solos en el chalet. Ese verano solo fuimos cuatro, mi prima Luisa y mi primo Andrés que eran los hijos de los dueños, mi primo Luis y yo. Leer el relato completo
Así da gusto tener amigas…
Publicado en agosto 13, 2009 por Webmaster
Era obvio, a Laura le gustaba mi chico… Su forma de mirarlo casi me hacía daño pero, más que eso, lo que me producía era una excitación anormal, quizás diferente, algo que no sabía lo que era, pero que no me desagradaba… y decidí probarlo. Laura era mi mejor amiga, compartíamos prácticamente todo y lo único que me quedaba por compartir con ella, a parte de a mi misma, era a mi chico. Conocía y sabía perfectamente que Laura era bisexual, pero yo no sabía exactamente si también lo era. Me gustaba su cara, su cuerpo, su forma de moverse cuando bailábamos las dos en aquel pódium del local donde trabajábamos, y a veces nuestros bailes eran de lo más sensual y sexual que nadie podría llegar a hacer nunca. Leer el relato completo

