Mi ardiente compañerita de oficina
Esta historia ocurre habitualmente en mi oficina. Una mujer está prendada de mi, por razones que desconozco porque aunque soy atractivo no soy perdonavidas ni me la paso persiguiendo faldas. El caso es que hemos hablado mucho, por chat, por teléfono y la cuestión es que ella ya sabe como son las cosas conmigo, ya sabe que no quiero comprometerme, ya sabe que probablemente tenga pareja, pero aun así quiere ser atendida por este cuerpecito.
Un par de veces, o tres si mal no recuerdo, hemos tenido la faena completa, pero lo que si es común es que me diga que se siente muy caliente y que la mejor forma de que se calme es que me haga una visita a mi oficina para que le haga un tratamiento con mis manos mágicas, tratamiento que ella sabe muy bien corresponder con un pete o mamada que llaman. Leer el relato completo

