Mi primo Nacho y su problema de precocidad

Publicado en julio 6, 2010 por  

Con mis dieciocho años recién cumplidos tuve una experiencia sexual, a la que más tarde siguieron otras, con mi primo Nacho. Mi primo era unos pocos meses mayor que yo, de buen ver y bastante inteligente, pero muy tímido, con pocos amigos y muy de estar en casa. A mí, unas veces por fastidiarle y otras por curiosidad, me gustaba inquirir sobre lo que él más rehuía como, por ejemplo, sus aficiones, lo que pensaba, lo que creía, lo que hacía y, de manera especial ya des de mi pubertad, todo lo que se refería al sexo y en este aspecto no era extraño que le preguntara con cierta reiteración, más por fastidiarle que por interés, si le gustaban más los chicos que las chicas o si se había enamorado alguna vez de algún compañero o compañera e, incluso, con mayor atrevimiento, si se masturbaba o guardaba castidad o si aún era virgen y, para mayor fastidio suyo, cuánto media su polla o si me la enseñaría algún día. Parecía el mundo al revés: yo no podría presumir de recatada, como se supone que han de ser las chicas, ni él de atrevido como se cree que han de ser los machos. Así que, aunque nos habían educado de manera parecida, en mi caso resulté una chica muy abierta y liberal, mientras que él resultó tímido y acomplejado.

Leer el relato completo