Eres una puta mentirosa y te encanta

Publicado en abril 3, 2010 por  

Te habías levantado muy pronto, como siempre que tenías que ir a Barcelona. Además esta vez tenías que visitar a dos clientes e ibas a hacer noche allí. Te pusiste el traje oscuro con falda larga que te hace esa figura tan esbelta y sensual, con la camiseta roja si mangas que resaltan esas tetas que gustan tanto a los hombres y que les hacen volverse para mirarlas y que más de uno ha tenido ocasión de tocar y chupar.

El taxi te esperaba en la puerta, ibas con el portátil y con el bolso, el taxista, un chico joven y bastante apuesto, al verte se bajó y muy atento te abrió la puerta. Tú notaste como te miraba y clavaba sus ojos en tu culo, que se marcaba claramente a través de tu falda. Al entrar en el taxi te quitaste la chaqueta, hacía calor, y disimuladamente el taxista movió el espejo para poder observar tus tetas. Tú te diste cuenta pero fue una sensación que te gustó. Llegaste al aeropuerto, bajaste del taxi y al cabo de cinco metros giraste la cabeza y viste como el taxista miraba tu culo. Entraste en la terminal y pensaste que había sido un buen comienzo de día. Leer el relato completo

Es fea, pero es bien puta y coge como nadie

Publicado en abril 2, 2010 por  

Mi prima no es un monumento, es mas bien fea pero el hecho de que sea mi prima me da muchísimo morbo. Todo comenzó hace unos años entre copas de un año nuevo. Al verme nuevamente después de un largo tiempo ella se abalanzó sobre mí muy entusiasmada y yo también, pues siempre le he guardado especial afecto, ahora más, ella me miro a los ojos y paró la trompita, la verdad no me pude resistir y la besé descaradamente en la calle, así nos fuimos caminando por la privada donde vivo beso tras beso, después en una esquina comencé a tocarle las tetas que vaya que las tiene grandes. Leer el relato completo

Mi secretaria (y putita) privada

Publicado en abril 1, 2010 por  

Hace ya un tiempo noté que me era necesario contar con una secretaria que se ocupara solamente de mis cuestiones administrativas; tanto las estrictamente privadas tales como mis impuestos, correspondencia personal, agenda particular. Y también las que tenían que ver con mi profesión: historias clínicas, registro de pacientes etc. Esta persona no debería ser, como el resto de mis empleadas, una mujer vistosa, ya que no quería distraerme para nada, porque ello conspiraría contra la eficiencia en el trabajo. La gerente de recursos humanos de la clínica, con las instrucciones precisas, hizo una cuidadosa selección y, como acostumbra, me presentó tres candidatas al puesto.

Elegí la más fea, que era también la más eficiente. Marisa era una señorita, soltera, de treinta y cinco años, flaca, de rostro nada agraciado, carente de curvas. Se presentó vestida con ropa muy amplia, pollera larga y sweater grueso y enorme. Leer el relato completo

Vi a la putita de mi novia gozando con sus jefes

Publicado en marzo 28, 2010 por  

Hola, mi nombre es Jaime, tengo 28 años y vivo con mi novia Sonia, que tiene 27 años. Nos conocimos hace cinco años y empezamos a salir juntos. Hemos compartido muchos buenos momentos y nos queremos mucho. En el sexo ella es muy cariñosa y comparto con ella una gran complicidad, ya que perdió la virginidad conmigo, aunque aún no me ha dejado desvirgarle su culito porque le da miedo.

Yo lo he respetado, así que nunca la he presionado en ese sentido. Ella es una chica bastante guapa, de pelo castaño, ojos marrones, 1’70 de altura, delgada, usa 85 de pecho, tiene un culito bastante bonito y un chochito delicioso que siempre se depila. Vivimos en Toledo, en un chalecito que compramos hace un año y que nos ha obligado a hacer malabares con el sueldo de ambos. Es aquí donde reside el origen de mis cuernos. Leer el relato completo

Me comí el culo virgen de mi vecina

Publicado en marzo 27, 2010 por  

Serían las 9:30 de la mañana cuando sonó el timbre. Me levanté no con ganas a abrir la puerta pensando: “Otra vez estos jodidos Testigos de Jehová!” Y así fue, pero no eran estos sino “estas”. Una de ellas era una bellísima vecina mía, Liandra, de la cual desconocía sus orientaciones religiosas.

Abro la puerta – Sólo traía puesto un pijama – y las atiendo diciendo: “ante todo no pierdan el tiempo conmigo, no soy partidario de sus creencias”. La mujercita que acompañaba a mi conocida me señaló que eso no importaba, que lo único que ellas buscaban era dejarme un mensaje de Jehová para estos tiempos tan difíciles. Leer el relato completo

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