Mi primo Nacho y su problema de precocidad

Publicado en julio 6, 2010 por  

Con mis dieciocho años recién cumplidos tuve una experiencia sexual, a la que más tarde siguieron otras, con mi primo Nacho. Mi primo era unos pocos meses mayor que yo, de buen ver y bastante inteligente, pero muy tímido, con pocos amigos y muy de estar en casa. A mí, unas veces por fastidiarle y otras por curiosidad, me gustaba inquirir sobre lo que él más rehuía como, por ejemplo, sus aficiones, lo que pensaba, lo que creía, lo que hacía y, de manera especial ya des de mi pubertad, todo lo que se refería al sexo y en este aspecto no era extraño que le preguntara con cierta reiteración, más por fastidiarle que por interés, si le gustaban más los chicos que las chicas o si se había enamorado alguna vez de algún compañero o compañera e, incluso, con mayor atrevimiento, si se masturbaba o guardaba castidad o si aún era virgen y, para mayor fastidio suyo, cuánto media su polla o si me la enseñaría algún día. Parecía el mundo al revés: yo no podría presumir de recatada, como se supone que han de ser las chicas, ni él de atrevido como se cree que han de ser los machos. Así que, aunque nos habían educado de manera parecida, en mi caso resulté una chica muy abierta y liberal, mientras que él resultó tímido y acomplejado.

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Penetrando a su joven sobrina mientras ella duerme plácidamente

Publicado en junio 17, 2010 por  

Estaba inquieto, realmente estaba inquieto, y no sabía la razón. Allí, acostado con su mujer que dormía plácidamente, dando su espalda hacia él. El día había resultado cansador, después de ese viaje. Cuatro horas viajando, a través del país, era cansador para cualquier persona normal. Y más encima todo el bullicio, que traían sus hijas con su prima, era para peor. Leer el relato completo

Historia de una madre muy caliente con su hijo

Publicado en junio 12, 2010 por  

Patricia miraba el reloj en la pared de la cocina, eran las 10.30 de la mañana y su hijo aun no se había levantado de la cama. De cuando él había regresado de la universidad, había pasado en la cama la parte más mayor de tiempo del día mirando películas o leyendo, el pensamiento de Patricia, visiblemente enfadada. Era que hiciera algún trabajo de verano como sus amigos, o algo más constructivo, según ella. Patricia golpeó a la puerta de la alcoba de Simón, eran casi los 11.15 y él todavía no había estado fuera. No habiendo conseguido ninguna respuesta, decidió entrar. Leer el relato completo

El sobrino favorito

Publicado en junio 9, 2010 por  

Para empezar debo decir que yo no mido 1.90, peso 100 kg, ni soy una montaña de músculo, tengo un cuerpo acorde a una persona que practica hace muchos años una disciplina deportiva y que tiene 30 años. Por otro lado mi tía, la otra protagonista de este relato verdadero, tampoco es una súper mujer, por el contrario si se conserva bien es más por una cuestión de suerte que por fuerza de voluntad. Es separada desde hace algunos años, ha estado por lo que yo sé siempre con el mismo tipo y siempre ha sido una mujer super calentona…

La verdad es que no recuerdo el momento en que me empezó a gustar mi tía, hermana de mi padre, sólo se que me empezó a gustar cada vez más, hasta el día que me hice una paja tremenda pensando en ella. Recuerdo siempre que podía tratar de apoyarla, rozarla, tocarla, tratar de darle besos lo más cerca de la boca posible, espiarla cuando se podía e imaginarme una y mil veces como cogería esa mujer. Leer el relato completo

Mi suegrita y su “Glorioso” culo

Publicado en junio 7, 2010 por  

Quiero contarles que hace tiempo atrás estuve de novio con una niña. Cuando comenzamos a ser novios, ella tenía 20 años. Su nombre es Gloria, igual que su madre. La vida sexual con Gloria hija, mi novia en ese entonces, era de locuras: apenas estábamos solos comenzaban los besos calientes, las caricias, mi mano se deslizaba dentro de sus jeans, debajo de su pollera, y lógicamente, mis dedos hacían su trabajo acariciando y metiéndose dentro de su vagina jugosa. Mi sueño era darle sexo anal, pero ella tenía miedo, decía que la tengo grande y que le iba a doler y por eso solía acariciar su ano con mi dedo, mojando con mi saliva la entrada y metiendo por lo menos hasta la mitad de mi dedo. Pero como ella se quejaba de eso solo le daba por la conchita. Leer el relato completo

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