Un verano con mis cuñadas cachondas

Publicado en agosto 3, 2009 por  

Qué dura es la vida cuando tienes dos cuñadas que están como un pan. Y más si todos pasamos juntos el verano en el chalet de los suegros. Esos camisoncitos para dormir, esos minibikinis, esos tangas que te encuentras en el baño, esas falditas más cortas que un cinturón. Vamos, que te pasas todo el día sin saber dónde mirar. Y luego vienen esos jueguecitos, esos roces, que te pasas el día comiéndote el coco: ¿Esta querrá algo? ¿Me ha tocado el culo Marta? ¿Ese comentario de Alicia era casual? ¿Sabrá que se le ve todo? ¿Lo hace a propósito?

Así se pasa uno el día, empalmado pero sin atreverse a dar ningún paso adelante, sobre todo porque mi esposa está también por allí pululando. Pero llega el día en el que ocurre un milagro, y toda esta tensión se resuelve… con el resultado ideal.

Eso pasa un martes de agosto, caluroso, en que tu pareja está liada en el curre porque la han llamado repentinamente con un problema que necesita resolución inmediata, y el resto de tu familia se ha largado a la piscina (o dónde sea) y tú estás solito leyendo un libro tranquilamente, a pesar de que habías dicho que no ibas a estar porque pensabas ir a hacer unos recados, pero has decidido dejarlos para otro día y pasar la tarde tumbado.

De pronto empiezas a oír unos ruidos que llegan de uno de los cuartos. Bueno, ruidos no lo describe exactamente, son gemiditos y risas, y piensas: “Bueno, parece que alguien ha decidido quedarse en su cuarto disfrutando de la tarde”, suponiendo que Marta o Alicia y su pareja están echando un polvo.

Y claro, eso te lleva a imaginarte a tus cuñadas siendo folladas a cuatro patas, con las tetas rebotando, el coño bien abierto y traspasado por la mitad, y te empiezas a poner cardiaco, y te pica la curiosidad por saber quién es (y también por verla en bolas con una polla atravesándola, para qué nos vamos a engañar).

Lo bueno de los chalets de una planta, es que las ventanas de todos los cuartos están a la altura ideal para echar un vistazo con disimulo, así que salí del chalet y me acerqué al cuarto en el que se oían los ruidos. Las cortinas estaban cerradas, pero son unas cortinas de esas con agujeros, que no tapan casi nada, y en el centro ni siquiera cierran bien, lo que me permitía ver perfectamente el interior de la habitación.

Con el corazón palpitando me asomé, y me encontré con una vista impresionante. Marta estaba tumbada boca arriba en la cama, con las piernas abiertas de par en par al borde de la cama mientras su pareja arrodillada le comía el coño. Sin pensármelo dos veces saqué la polla de los pantalones y empecé a meneármela mientras disfrutaba de la impresionante vista.

Podía ver todo el cuerpo que llevaba todo el verano deseando, y que me había dado para hacerme unas cuantas pajas cuando mi mujer no quería mambo. Marta no aparenta los casi 40 años que tiene, y su única preocupación es seguir manteniendo un cuerpo que ponga cardiaco al rango masculino de 14 a 150 años. Su cara es preciosa, y en ella destacan sobre todo unos labios carnosos que parece que se quieren comer el mundo (y otras muchas cosas en mis fantasías). Está delgadita, y tiene unos pechos pequeños a juego, pero respingones, y con unos grandes pezones que en aquel momento se elevaban duros e hinchados por la excitación.

Sus piernas firmes completamente abiertos se juntaban en un pubis casi sin pelo, sólo con un pequeño triángulo que parecía señalar adonde había que mirar. Allí una lengua trabajaba con su clítoris, y fue en ese momento, tras haberme recreado bastante con la panorámica que estaba teniendo, cuando me di cuenta de que algo no encajaba. La cabeza que se afanaba por dar placer a Marta tenía una larga melena castaña, y su marido lleva el pelo corto, y está bastante calvo. ¡La que le estaba comiendo el coño a Marta era Alicia!

El morbo casi me hace estallar en aquel instante, así que paré de masturbarme y me quedé mirando ensimismado. Alicia se está acercando a la treintena, y su cuerpo ha abandonado el aspecto aniñado para convertirse en una mujer de bandera. Una cara bonita, aunque menos llamativa que la de Marta. Cuerpo más musculado, y sobre todo unos pechos impresionantes, que parece que están pidiendo que les metan una polla en medio para estrujarla hasta hacerla estallar.

En ese momento decidieron cambiar de posición, pasando a hacer un 69. Alicia se tumbó en la cama boca arriba, con su cabeza apuntando hacia la ventana en que yo estaba, y marta se puso encima de ella, de tal forma que el culo de Marta quedaba directamente a mi vista. ¡Y que culo! Es sin lugar a duda el rasgo más destacado de la anatomía de Marta. A pesar de su delgadez su culo es rotundo, y destaca sobremanera. Además ella tiende a vestirse de forma que lo destaque, con minifaldas ajustaditas que se pegan a su cuerpo, cerrando bien la cintura para que el culo sobresalga pidiendo guerra.

Al ver aquel espectáculo reanudé la paja que me estaba haciendo. De pronto me di cuenta de lo tonto que era, y sacando el móvil me puse a hacer fotos.

De repente Alicia dejó de mirar y girando su cuello dirigió la mirada a la ventana y me miró directamente a los ojos. Yo me quedé paralizado sin saber que hacer, esperando la reacción de Alicia. Su mirada inicial de sorpresa se convirtió en una sonrisa pícara, y realizó algún comentario que no puede ir, pero que hizo volver la cabeza a Marta que también miraba sonriente. Marta se levantó y se dirigió a la ventana, y abriéndola de par en dijo:

– ¿Qué, disfrutando del espectáculo?

Yo no sabía que decir, así que medio tartamudeé:

– Esto… yo… lo siento, no quería…
– ¿No querías? Pues lo disimulas muy bien – dijo mientras miraba mi polla, que seguía en mi mano.
– Eh… Perdón… – volví a tartamudear.
– La verdad es que le estaba diciendo a Ali que tenemos que comprarnos un consolador, que me apetece meterme algo gordo en el coño, y ahora que te veo ahí, me parece que igual podemos darle un uso a eso.

Mi sorpresa era mayúscula. En vez de gritarme y echarme la bronca por espiarlas, o avergonzarse y rogarme que no le dijera nada a su marido, lo que hacía era pedirme que me uniera a ellas dos. Inicialmente me asaltó la duda. Nunca le había sido infiel a mi pareja, y la verdad es que la quería mucho. No es lo mismo hacerse una paja pensando en tus cuñadas que tirárselas. Pero aquellos pensamientos se fueron rápidamente, imagino que debido a la falta de sangre en mi cerebro, así que salté por la ventana y me colé en su cuarto.

Ambas se lanzaron sobre mí y procedieron a desnudarme. Luego me tumbaron en la cama y empezaron a chuparme la polla pasándosela la una a la otra, compartiendo su saliva con los jugos que iba soltando, dando largos besos en que sus labios se unían con mi rabo en medio. Cuando vieron que empezaba a ponerme demasiado cachondo pararon:

– Bueno, vamos a ver si esta polla sirve para lo que yo quería – dijo Marta

Se sentó sobre ella, y su coño la engulló entera hasta que mis huevos chocaron con su culo. A su vez Alicia puso su coño en mi boca, con lo que yo empecé a disfrutar del placer de meterle la lengua por la raja y de dar chupetones besos y lametones a su hermoso clítoris, que estaba duro y parecía a punto de estallar.

Marta cabalgaba sobre mi polla de forma desenfrenada, mientras ambas se besaban de forma apasionada y recorrían sus cuerpos con las manos. Yo con mi dedo pulgar estimulaba el botón de Marta para darle más placer.

Cuando creía que no iba a poder más, Alicia exclamó:

– Oye, yo también quiero probarlo, no lo gastes todo para ti.
– Tú mandas, ¿cómo te apetece? – dijo Marta.
– Mmmm… Tengo una idea que puede ser muy placentera

Alicia se tumbó en la cama, con su culo al borde y las piernas abiertas. La cama era alta, así que yo podía empalar ese coñito estando de pies al borde de la cama. La polla entró igual de fácil que con Marta, se notaba que ambas estaban cachondísimas. Con un movimiento pausado de caderas, empecé a mover mi culo atrás y adelante, follándola el coño rítmicamente.

Alicia guió a Marta para que se subiera encima de ella, en posición de hacer un 69, con lo que me quedó una visión impresionante. Podía ver mi polla entrando y saliendo del coñito de Alicia mientras, a escasos centímetros, la lengua de Marta se afanaba en jugar con el clítoris. Cada cierto tiempo paraba de empalar a Alicia, y metía el rabo en la boca de Marta para follársela, mientras el tronco de mi polla frotaba a Alicia haciéndola estremecer.

Vi que ambas estaban a punto de correrse, pero me faltaba algo que llevaba meses deseando, así que decidí tomar yo la iniciativa.

Saqué la polla de dentro de Alicia, y me subí a la cama antes de que dijeran nada, situándome de rodillas detrás de Marta. Su impresionante culo en pompa y la lengua de Alicia jugando con su coño eran un espectáculo inigualable.

Agarrando a Marta de las caderas ensarté su coño hasta el fondo, y empecé a bombear detrás de ella, mientras ellas seguían con el 69 a punto de explotar. Apenas un minuto después todos empezamos a gritar como posesos.

– ¡Me corro!
– Sí, voy a explotar…

Ambas estallaron en eléctricos orgasmos. Yo saqué mi polla al sentir la primera explosión de semen, y dirigí el resto de chorros a la cara de Alicia, que seguía afanándose en dar placer a Marta. Los churretones de semen quedaron en su boca y cara, así como en los labios del coño de Marta, que Alicia se afanaba en limpiar tragándose cada gota. Cuando terminaron de correrse Marta se dio la vuelta y limpió toda mi corrida de la cara de Marta, compartiendo sus lenguas los jugos que mi polla había soltado.

– Bueno, no te esperabas que hoy fuese tu día de suerte – dijo Marta.
– Incluso puede que tengas suerte algún día más, que a mi esto del consolador con patas me ha gustado – añadió Alicia.

Acababa de correrme y estaba agotado, pero sus palabras hicieron despertar en mi cerebro imágenes de cientos de cosas que me había quedado sin hacer, ya veía mi polla follándose las tetas de Alicia mientras la recibía la boca de Marta, ya las veía arrodilladas recibiendo una corrida en sus preciosas caras, ya imaginaba…

Ellas miraron mi polla que empezaba a empalmarse de nuevo, y se lanzaron sobre ella para reanudar los juegos…

Comentarios

3 Comentarios en "Un verano con mis cuñadas cachondas"

  1. adilson en Mar, 19th ene 2010 3:21 

    mi gusta

  2. karla en Sab, 16th abr 2011 14:37 

    es muy bueno pero dificil d creer

  3. mike en Mie, 21st mar 2012 21:44 

    super, que suerte,

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