Un auténtico gang-bang con mi novia

Publicado en agosto 7, 2009 por  

Hola. Me llamo Luis y tengo 28 años. Estoy a punto de casarme con María, una morena de 26 años con unas curvas impresionantes. 100 de pecho, un culo de impresión… Una chica que está como un tren. Ella hizo BUP hace algún tiempo y nada más terminarlo, comenzó a trabajar en una tienda de ropa pero pasado el tiempo, quiso volver a estudiar pero sin dejar de trabajar, así que se matriculó en un céntrico instituto de Madrid en el turno vespertino.

Era la mayor de la clase pues la mayoría eran todos tíos y el más mayor tenia 21 años. Enseguida cayó bien a todos, porque aparte de que cayera bien por su cuerpazo, María es una chica muy simpática que encandila enseguida a todo el mundo, cosa que no me paso con sus amigos de clase. Me parecían todos unos niñatos insufribles, gritones… Y además una noche que salimos de marcha con ellos tuve un encontronazo con el líder del grupo, un tal Juan. Me parecía que miraba mucho más de lo necesario las tetas y el culo de mi novia y le pillé alargando demasiado la mano cuando bailaban juntos.

Si no es por mi novia lo hostio allí mismo (Soy guarda de seguridad y voy mucho al gimnasio), pero ella nos separó y trató de que hiciéramos las paces allí mismo. Así que nos dimos un abrazo de lo más tirado. Mientras estábamos así unidos, me susurró una cosa al oído: “Te vas a cagar, cabrón”. No le di más importancia que la bravata de un tío de 19 años así que pasé de él en ese mismo momento.

Os preguntareis porque os suelto todo este rollo… Veréis… El día que acababan el trimestre, decidieron ir a cenar todos los colegas de su clase. Como no me apetecía lo más mínimo ir con ellos, cambié el turno a un compañero para entrar de noche. Así que tuve la excusa perfecta. María se entristeció porque no podía acompañarla aunque yo creo que en el fondo era lo mejor para no amargar la noche a nadie. Así que pasé la noche currando y cuando acabé, me fui a casa a dormir. Al levantarme, llamé a casa de María y me dijo su madre que había llegado tardísimo y que estaba durmiendo, que le pasaría mi recado. Por fin ella me llamó para quedar a tomar algo pero se fue enseguida a casa. Decía que había bebido demasiado la noche anterior y no se encontraba bien. Los días pasaron y nuestra relación seguía igual que siempre.

Una semana más tarde me llegó a casa un paquete por mensajero. Lo abrí y era una cinta de vídeo. Sin más. Extrañado por el envío metí la cinta en el vídeo y cogiendo el mando, me senté a ver que coño era esto que me habían mandado. En la pantalla apareció el rostro sonriente de Juan, el mamón con el que me peleé.

– Hola, cabrón… Y la palabra cabrón nunca tuvo más sentido en ti porque cuando estés viendo este vídeo serás un cabrón… o cornudo, como gustes… Ja,ja,ja… Relájate… Me quisiste hostiar porque le miraba demasiado el culo a María y hoy vas a ver como me follo a tu novia. Disfruta de la película.

Me quedé flipado con el discurso del chulo de mierda ese… Pero que coño se había creído… De repente la imagen pasó a negro y de repente se volvió a iluminar, mostrando el salón de una casa. Por la posición parecía como si la cámara estuviera en un lugar elevado. Estaban los cinco amigos de María, distribuidos en sillas y en un sillón y María sentada entre ellos en el sillón. Estaba guapísima, con se pelo moreno larguísimo rizado, una camiseta floreada azul y unos pantalones negros ajustadísimos que marcaban a la perfección sus labios vaginales. Parecía que acababan de llegar a la casa por lo que comentaban.

– Bueno… ¿Hacemos algo o cada mochuelo a su olivo? – ¿Vemos una peli? –. Anda, vete por ahí – dijo otro – Ver una peli… –. Tengo una idea… – dijo el tal Juan de repente –. ¿Por qué no echamos una partida a la carta corrida? – ¡Baaahhh!… Vaya un petardo… – No, tranquis… Pero en plan strip-poker…

Todos se callaron porque María era la única chica del grupo. Yo flipaba… María sonrío socarronamente..

– Vale, chicos, jugad todo lo que queráis que yo me voy a casa… – Pero mujer… Mira, somos seis y por probabilidades es más fácil que perdamos uno de nosotros que tu… Además… ¿Que pasa… Que no te atreves?

Una de las debilidades de María era que en cuanto le decías que si no se atrevía a hacer algo, lo hacia… Y ese cabrón lo sabia… María apretó los labios y dijo que de acuerdo, pero que en cuanto ella se sintiera incómoda que la cosa terminaba. A mi me daba la impresión que la cosa no era tan fácil… Los chicos empezaron a preparar el salón, retirando muebles una mesa… Juan propuso a María que fuera con otro compañero a la cocina a por las bebidas. Cuando desaparecieron, ese cabrón se acercó a la cámara, mientras sus colegas seguían con los preparativos:

– Bueno, bueno, cornudín… No creas que la ley de probabilidades va a salvar a tu chica de esta… ¿Ves estas barajas?… Están amañadas para que pierda casi siempre ella… Oooohh… Que pena… Tu chica desnudita… Además, te tengo otra sorpresa… No pierdas detalle, cornudito.

Abrió un aparador y sacó una caja de madera que dejó en el suelo. María y el otro tío aparecieron con las bebidas que dejaron alrededor del círculo que iban montando al sentarse en el suelo. Según se iban acomodando, Juan abrió la caja y comenzó a manipular algo dentro.

– Juan… ¿Qué eso? – dijo María. – Vamos, reina… Ya te puedes imaginar lo que es… ¿No la has visto en la tele? – No jodas, Juan…– Vamos, mujer, no te pongas así… Si solo es por animarnos. – ¿Eso es coca? – Mira, por tomarte una rayita no te convierte en una drogadicta. Te tomas unos cubatas y no eres un alcohólico… ¿Verdad?… Venga anímate…

María le miró y miró a los demás, que empezaban a servirse ellos mismos su dosis.

– Está bien… Por una vez. ¿Cómo la tomo?

¡Esto si que era la hostia!… Mi chica, mi pequeña se iba a meter una ralla de coca, así por toda la jeta… Cuando pillase a esos hijos de puta… Juan le explicó como se esnifaba y ella aspiró una buena dosis. Se incorporó como si tuviera un resorte…

– ¡ Uaauuhh!…Esto pica – dijo sonriendo.

Y a continuación la sirvieron una generosa copa de ron (mucho) con coca cola (poca). Y de esta manera y ante mis atónitos ojos comenzó la partida. Esos hijos de puta lo hacían bien. Por cada tres o cuatro veces que ella perdía, perdía uno de ellos y además, cada ronda que perdía ella, la servían más ron. Ella empezaba a reírse por todo y el primer reparo que tuvo al empezar la partida, había desaparecido con la coca y el alcohol. De esta manera, ella se despojó de los pendientes, pulseras, cadenas, reloj y zapatos. Cuando la tocó quitarse la camiseta creo que llevaba en el cuerpo media botella de ron. Ni siquiera puso peros. Se levantó y con una sonrisa pícara se despojó de la camiseta al más puro estilo showgirl. Llevaba un sujetador de malla blanca de estilo deportivo. Sus pezones destacaban una barbaridad. Además, sería por la coca, estaban erectos, destacando como dos faros en sus enormes tetas.

Ante tal exhibición, Juan la dijo:

– Jooder, María… vaya pedazo de monumentos que llevas ahí. – ¿Os gustan? – dijo entre risitas María.

La siguiente vez perdió otro tío pero la siguiente volvió María. Esta vez fue fuera su pantalón, mostrando el tanga de malla a juego con el sujetador. Se libró del pantalón con un sugerente movimiento de caderas. Los silbidos y aplausos fueron ensordecedores y el cabrón de Juan aprovechó para darla un beso en la nalga para después dedicar a la cámara una sonrisa. Estaba furioso, supercabreado pero al mismo tiempo me estaba empezando a empalmar. Ver a mi chica, medio desnuda, rodeada de cinco tíos me ponía como un burro… Ahí estaba ella, despatarrada en el suelo, en tanga y sujetador y como si fuera lo cosa más natural del mundo. Y entonces pasó…

Juan ordenó que se callaran todos.

– María… Estás buenísima… ¿Lo sabes?

María lo miraba sonriendo.

– Desde que te vi el primer día te deseeé. Me dije que ese culito tuyo tenía que ser mío. – ¿Qué estás diciendo Juan? –Que tienes un culo para forrar cojones, María, que quiero follarte, te deseo…

En estas, el tipo había ido deslizando una mano hasta su cadera y había empezado a acariciarla un muslo. María jadeaba débilmente y se resistía sin mucha convicción.

– Déjame… Déjame que me vaya… – ¿Que te deje? ¿Quieres que te deje y estás empapada?

Era cierto. A pesar de la calidad de la imagen y la distancia, se apreciaba con completa claridad una enorme mancha de humedad en la entrepierna de su tanga.

–Vamos, María… Se que lo estás deseando, deseas que te follemos, que te rompamos el culo, que nos corramos en tu boca… Anda, dímelo… – No, no… Por favor, dejadme ir…

Y decía “dejadme” porque el resto de chicos se había unido a los sobos. Diez manos exploraban, pellizcaban y apretaban a conciencia el cuerpo de mi chica cuyas quejas tomaban menos convicción. Unas desaparecían debajo de su ya inútil sujetador y otras exploraban debajo del tanga que, finalmente, unas manos arrancaron y tiraron. Por fin el fulano comenzó a besarla… Que digo besarla, morrearla, meterla la lengua, a chuparla. Y lo más alucinante es que ella le correspondía… Veía sus lenguas entrelazarse mientras ella gemía y jadeaba por los sobos que la estaban propinando.

A todo esto los tíos se estaban despelotando y uno de ellos debió coger la cámara puesto que esta se movió y se acercó a la escena. El muy desgraciado hizo un primer plano de unos dedos introduciéndose en el chapoteante coño de mi chica.

– ¡Ohhhhhhh, ooooooohh…! – gemía cuando la lengua de Juan se lo permitía.

Los primeros rabos hicieron su aparición y ellos se lo ponían en sus manos. Ella, sin preguntar o de dejar de comerse la boca, los agarraba y los pajeaba diligentemente. Por fin, Juan se separó de ella. María continuaba como extasiada, con una polla en cada mano y mirando deseosamente al hijoputa ese. Mientras se despelotaba, le hablaba.

– Estás buenísima, María, estás buenísima… Si supieras la de pajas que me he hecho pensando en ti… Tengo unas ganas de follarte.

Y agarrándose el rabo, se lo acercó a los labios. A mi, para que me la comiera, le tenía que rogar mucho hasta que me hacía unas tímidas comidas. Ahora, sin más preámbulo y sin soltar las pollas de sus manos, se tragó de un golpe la mitad de la polla de ese individuo. Parecía una comepollas profesional, mi chica, que hasta que no salió conmigo no había tenido otro novio y ahí estaba, atragantándose, gimiendo y cayéndosele la baba sobre su pecho. El cámara dedicó un primer plano a la cara de María, que aprovechó para soltar los penes y dedicarse de lleno al de Juan. Le hizo de todo: Se la metió hasta el fondo, le chupó de arriba abajo, le comió los cojones. Lo dicho… La actuación de una profesional. Tenía la cara de vicio.

Esperaba que de un momento a otro se corriera en la cara o en la boca de María. Pero no. Se la sacó de la boca y cuando María quiso cogerla, la sujeto y la volvió a morrearla. Ya se veía lo que venia, porque uno de los que se habían pajeado, comenzaba a ponerse un preservativo, pero la noche me deparaba otra sorpresa.

– ¿Qué haces? – le preguntó Juan a su amigo. – Joder… Ponerme una goma… – Ya veo… Pero, ¿Para qué? – Coño… Para que va a ser pues para no dejarla embarazada. –

Y el desgraciado de Juan se giró a la cámara.

– De eso nada. La vamos a follar todos sin goma. Y nos vamos a correr todos en su coñito… ¿Eh?, cornudito. Asi que a lo mejor te devolvemos a esta preciosidad con un regalito… Jajaja…

Cada momento que pasaba más me cabreaba pero más me excitaba… Hijos de puta… Yo siempre había usado preservativo…

Tumbaron delicadamente a María en el sofá y el tío del preservativo, agarrándola de los tobillos, y de un rápido movimiento, se la metió dentro.

– ¡Aaaaaahhhh… ¿Qué me has metido en el coño? Me arde, ¡Follame, apágamelo…!

No necesitó que se lo dijeran dos veces. De un solo golpe se la metió hasta la empuñadura. El grito fue monumental y tuvieron que taparla le boca.

Este fue el inicio de una orgía increíble. Un autentico gang-bang… Con la coca que llevaban encima, todos aguantaban de narices. Se la follaron en todas las posturas imaginables: encima, debajo, por detrás, tumbada, sentada… Era algo increíble y, paradójico, excitante de ver si no fuera porque la protagonista era mi novia. Por fin le tocó el turno a Juan. Se sentó en el sofá y María, de espaldas a él, se sentó, pero al momento, la agarró por las caderas y la levantó. Algo pasaba.

– Joder, tíos… Está tan llena que resbala dentro y no da nada de gusto. – Coño, ha sido cosa tuya lo de hacerlo sin condones.

De repente se quedó pensando y poco a poco fue sonriendo a la cámara. No, cabronazo. Ni se te ocurra. A mí siempre me ha dicho que no, ni se te ocurra.

– María, cariño. ¿Eres virgen por el culo? – Si, Juan… Pero por ahí no, me duele mucho, no, por favor… – Tranquila, cielo, no te voy a hacer daño. Mira, Marco te da un poco de farlopa para pasarlo.

En efecto. El tal Marco cogió un poco de coca en la punta de uno de sus dedos y lo acercó a la nariz de María. Esta, como si lo hubiera hecho toda la vida, aspiró y cerrando los ojos echó la cabeza hacia detrás.

– María, cariño… ¿Has visto que te estamos grabando… Te importa? – No, no… Pero reviéntame el culo, Juan, por favor te lo pido… – Ahora, cielo… Espera un momento… Mira. Mira a la cámara como si fuera Luis, tu novio y dile lo que estás haciendo, anda. Dile lo cornudo que es. Si lo haces, te prometo que te daré por culo…

Y lo hizo. Mirando a la cámara, con los ojos brillantes por la droga, una cara de vicio desconocida para mí, los pechos erectos y semen goteando de su vagina, lo hizo.

– Luis… Mírame… Te estoy haciendo cornudo. Me encanta ser follada por mis compañeros. Así que los tienes los cuernos bien puestos. Yo, una puta y tú, el cabrón…

Y dicho esto, se dejó caer sobre la polla de Juan. La mitad entró dentro de su ano pero un par de vigorosos golpes la introdujeron hasta el fondo.

– Que cacho guarra eres… Como deseaba hacer esto cuando paseabas tu culo por la clase…

De los golpes creía que la iba a matar pero ella aguantaba bien. De repente Juan dijo al cámara que cambiara la batería. De repente, se oscureció la imagen y volvió a aparecer. Ya nada me asombraba.

María le chupaba la polla a uno de ellos sentada en el sillón, bien abierta de piernas para que se viera el vaso de tubo que estaba metido en su vagina y el botellín cuyo cuello desaparecía en su ano. Juan volvió aparecer en cámara y me habló.

– Bueno, cabroncete… Mientras hemos cargado la batería también se las hemos cargado a tu adorable novia. La hemos dado por culo todos y hasta la hemos follado los dos agujeros al mismo tiempo. Tú no lo has visto porque no quiero darte facilidades, quiero que te imagines a María entre dos pollas, gimiendo, suplicando…

Terminado de decir esto, el tío cuya polla comía María, se corrió salvajemente en su boca. A mí jamás me dejó hacerlo. Por las comisuras le caían hilillos de lefa. Y uno por uno, fueron descargando sus huevos en el pelo, cara, bocas y tetas de María… No quedó un espacio libre si llenar de lefa…

María gemía, casi lloraba. Aprovechaba para relamerse los restos de esperma que se deslizaban por su cara camino de sus tetas.

– Quitadle el vaso y la botella.

El cámara hizo un primer plano de la escena. El vaso rotando en su almeja y saliendo con un “plop” y una lengua de semen, deslizándose fuera del coño al tiempo que con contracciones se iba cerrando. El botellín, igual. Primer plano y un ojete palpitante cerrándose mientras una buena dosis de crema se deslizaba fuera. Luego fundido en negro. ¿Qué pasaría ahora? Volvió la imagen. María estaba tumbada boca abajo en el sofá, llena de esperma, inconsciente o durmiendo. Y el desgraciado de Juan a su lado sentado, en pelotas, acariciando su espalda.

– Bueno, bueno, cabrón… Hemos pasado un rato de puta madre con María… Es muy fogosa. Mis colegas se han ido ya y estamos solitos. Son las cuatro de la mañana. Bueno, cornudo… Ahora me voy a duchar con ella y por supuesto la follaré en la ducha. Cuando salgamos de la ducha, la volveré a follar y al llegar a mi cama, la follaré de nuevo… Tantas veces como me de la gana. Por el coño, por el culo, por la boca… La voy a llenar a base de bien… Ya sabes… A lo mejor va con regalito! Ah! Y lo mejor de esto es que tu no vas a ver nada. Solo te lo imaginaras… Así que… Jodete, cabrón.

Y agitando un poco el hombro a María la despertó. Mientras abría los ojos, él se levantó y cortó la imagen. Creía que ya no iba a salir nada pero de repente apareció de nuevo María, otra vez tumbada boca abajo en una cama. Durmiendo.

– Preciosa… ¿No?… Cornudo, tienes mucha suerte… Son las nueve y media y hace un ratito que hemos parado de follar. La dejo descansar a la pobre… Nos vemos cabrón.

Y diciendo esto, hizo un primer plano de su coñito, rebosante de lefa, empapando las sábanas y de su ojete, enrojecido. Y luego… Nada.

Me levanté del sofá hecho una furia pero hice lo único que pude hacer… Me hice una soberana paja. Me vi la película seis o siete veces y cada vez….

EPILOGO

La vida da muchas vueltas. Como la de los colegas de clase de María. Unas semanas más tarde fueron asaltados por diez desconocidos que les dieron una paliza que casi los mata. Se ensañaron especialmente con un tal Juan, hasta el punto que se tiró seis meses en un hospital y otros seis de rehabilitación, aunque ninguno de ellos abandonó el hospital en tres meses.

No pudieron acabar el curso pero María lo acabó y con muy buena nota. Pidió carrera en una universidad fuera de Madrid y nos trasladamos. Dentro de unas semanas nos casamos y por ahora somos felices y nuestra vida sexual ha mejorado… Por supuesto, no trajo ningún regalito… ¿Y la cinta?… Ah, si… Alguna vez la ponemos para calentarnos un poco pero ya casi no la usamos.

Comentarios

3 Comentarios en "Un auténtico gang-bang con mi novia"

  1. jose en Mar, 28th dic 2010 11:42 

    hola q buena mujer y q buenos enemigos q te buscastes mas pareces amigos me gusto el relato y desearia q se lo hicieran ami esposa q es recontra recatada de sobria y igual de calentona cuando esta mareada casi das con el nombre de mi esposa q se llama nancy

  2. benjamin en Jue, 28th jun 2012 22:10 

    q buen relato yo tambien m masturb pensando en esa perrita enculada

  3. Eddy en Mie, 29th ene 2014 20:24 

    Es rico conocer una vieja cabrona como en mi caso Letty es una verdadera zorrita capaz de mantener a raya a una jauría de lobos en brama

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