Mi hija Pamela me domina en el sexo

Publicado en agosto 21, 2009 por  

Era lunes por la mañana, me desperté muy temprano, como lo hacía siempre, para poder tener tiempo para ducharme, ya que si no me ducho lo suficiente, me cuesta iniciar el día. Mi esposa dormía a mi lado, me senté en la cama, dándole la espalda, y pude ver que tenía una semi-erección, agarré mi pene y comencé a masturbarme. Cuando mi erección ya era completa, destapé a mi esposa, que duerme desnuda al igual que yo, separé sus piernas, con mis manos separé los labios de su vagina, junté saliva en mi boca, y la dejé caer en el agujero de su vagina, de forma de lubricarla.

Escupí mi mano, con la saliva froté mi pene. Abrí un poco más sus piernas, me acomodé encima de ella, sin rozarla, con mis manos a su costado, mi erección era bastante, así que empecé a apuntar mi pene erecto hacia su vagina y me dejé caer lentamente sobre ella al mismo instante que la penetraba, en ese momento se despertó, mientras yo bombeaba, me abrazó con sus piernas y con ellas me presionaba de forma tal que las penetraciones fueran profundas.

Yo seguía metiendo y sacando, con mi cabeza en su pecho, y respirando sobre ellos, mientras ella me acariciaba el pelo con sus manos. No se porqué, pero siempre que tenemos sexo lo hacemos en total silencio. Yo metía y sacaba con mucha fuerza, y cuando sentí que estaba por acabar, me salí rápido de dentro de ella, me paré en la cama, y me masturbé rápido, de forma que en pocos segundos la bañé con una lluvia de semen.

Me bajé de la cama, ninguno de los dos dijo nada. Me puse mi pantalón pijama y me fui a duchar.

Entré al baño, sabía que estaría ahí al menos 40 minutos, abrí la ducha, me quedé unos minutos mirando el agua correr, tomé el gel de ducha y me puse debajo del agua, habrán pasado algo así como 5 minutos, cuando sentí una mano en mi estómago, toqué esa mano con la mía, obviamente alguien estaba detrás mío, pensé que era mi esposa, que después de “mi lluvia” venía a bañarse conmigo, cosa que me pareció extremadamente raro, porque nunca nos bañamos juntos.

Me di vuelta, y me asusté tanto que me di la espalda contra una de las paredes de la ducha, era Pamela completamente desnuda.

- ¿Estás loca? – Le dije hablando muy bajo ya que o mi esposa o mi otro hijo podían escuchar.
- Quiero hacerlo acá, bajo la ducha – Me dijo con una risita pícara…

Ella me abrazó fuerte, yo puse mis manos sobre sus hombros de manera de poder presionar y que me dejara de abrazar, cosa que logré por un momento.

- Pero hija, si nos ven acá juntos, estamos muertos! – Le dije.
- Solo quiero divertirme un poco, papi -

Dijo “papi” acercando su boca a la mía de manera muy provocativa. Debo confesar que me excitó, toda la situación me excitó, el verla así, la posibilidad de que nos descubran, aunque quería hacerle pensar y creer que todo era una locura, ya podía sentir en mi pene la excitación. La agarré de los hombros diciéndole:

- Por favor, Pame, salí de la acá.

Ella se dio vuelta bruscamente, dándome la espalda, sacando para afuera su cola lo más que podía y frotándola contra mí pene semi-erecto. Tuve un movimiento automático, la agarré de las caderas y la atraje aun más hacia mí. No lo podía creer, una sola vez había estado con ella y ya sabía como dominarme. Comencé a frotarme contra ella, hacia arriba y hacia abajo. Yo sabía que ella tenía el total control, pero si ella lo sabía, sería mi fin.

La solté, y me aparté, de forma de despegarme de ella, fui yendo hacia atrás hasta que choqué contra la pared. Ella se dio vuelta, me sonrió, puso un dedo en su boca, y comenzó a contornearse como si estuviera bailando al ritmo de una música muy sensual, se fue acercando hacia mí, el agua de la ducha comenzó a golpear su cuerpo, creando una visión sublime.

Se paró delante mío, de espaldas a mi, y comenzó a contornearse contra mi, frotándome toda su espalda y cola contra mi estómago y pene, subía y bajaba contorneándose, podía ver el agua golpeando en sus pechos, como ella agarraba su cabello y seguía contorneándose contra mi.

No aguanté más, la tomé del cabello, y la hice ponerse contra los azulejos, con mis pies le hice separar las piernas, apoyé todo mi cuerpo sobre su espalda.

- ¿Es esto lo que querés?

Ella respondió sacando su cola hacia fuera y frotándomela, todavía una de mis manos la sostenía por el cabello, con mi otra mano agarré mi pene, doblé un poco mis rodillas, para poder quedar a su altura, y penetré su culito de una, ella gimió alto, mi instinto fue cubrirle la boca, mientras la bombeaba como loco, le susurré al oído que no gritara, y lentamente fui retirando la mano de su boca…

Yo metía y sacaba muy rápido y fuerte, mientras ella me chupaba uno de mis dedos de modo de poder callar el gemido, pasé una de mis manos por su cintura, y la levanté en el aire, sin dejar de bombear, de modo que pude estirar mejor mis rodillas.

Ella pasó sus piernas por detrás mío, de modo que enganchó sus pies a mis piernas, sin soltar su cintura, seguía penetrando y penetrando, con el agua cayendo sobre nosotros, y mi otra mano se apoyaba en los azulejos para poder aguantar el peso de ella y la posición, mi pelvis parecía a pila, y esa posición era increíble, ya que podía penetrarla toda, muy profundamente.

Sin salirme de dentro suyo la bajé, cuando apoyó sus pies, doblé un poco mis rodillas de nuevo y la tomé por los hombros, yo sabía que pronto acabaría. En esa posición podía empujarla contra mí desde los hombros, podía sentir como ella aguantaba sus gemidos, al igual que yo, podía ver el agua corriendo por su espalda y su trasero, y chicoteando en mi estómago.

Sentía el sonido de mis bolas contra su hermoso trasero. Empecé a bombear más fuerte y más fuerte, y mordí mis labios cuando acabé dentro de ella, con mi embestida final, casi caemos contra los azulejos, pero pude aguantar el peso de ambos. Siempre que acabo pasa lo mismo, no quiero salir de dentro de ella. En ese instante, mi esposa tocó la puerta del baño.

- ¿Te falta mucho Tommy? Hace una hora que estás!

Instintivamente, le tapé la boca a Pame, mi pene todavía estaba dentro de ella y dije:

- Ya salgo amor.

En medio de la excitación y el miedo de que nos descubran fue lo único que pude responder. Atraje a Pame hacia mí, hice unos movimientos circulares, y me salí de dentro de ella. Le hice señas de que no hablara, y le besé la mano. Ella sonrío. Se secó rápido y se escondió detras de la cortina del baño mientras yo salía. Un ratito después golpeó la puerta, simulando que entraba a ducharse. Por suerte nadie se dio cuenta de lo que sucedió esa mañana.

Era lunes por la mañana, me desperté muy temprano, como lo hacía siempre, para poder tener tiempo para ducharme, ya que si no me ducho lo suficiente, me cuesta iniciar el día.

Mi esposa dormía a mi lado, me senté en la cama, dándole la espalda, y pude ver que tenía una  semi-erección, agarré mi pene y comencé a masturbarme. Cuando mi erección ya era completa, destapé a mi esposa, que también duerme desnuda al igual que yo, separé sus piernas, con  mis manos separé los labios de su vagina, junté saliva en mi boca, y la dejé caer en el agujero de su vagina, de forma de lubricarla, ella todavía dormía.

Escupí mi mano, con la saliva froté mi pene. Abrí un poco más sus piernas, me acomodé encima de ella, sin rozarla, con mis manos a su costado, mi erección era bastante, así que empecé a apuntar mi pene erecto hacia su vagina y me dejé caer lentamente sobre ella al mismo instante que la penetraba, en ese momento se despertó, mientras yo bombeaba, me abrazó con sus piernas y con ellas me presionaba de forma tal que las penetraciones fueran profundas.

Yo seguía metiendo y sacando, con mi cabeza en su pecho, y respirando sobre ellos, mientras ella me acariciaba el pelo con sus manos. No se porqué, pero siempre que tenemos sexo lo hacemos en total silencio. Yo metía y sacaba con mucha fuerza, y cuando sentí que estaba por acabar, me salí rápido de dentro de ella, me paré en la cama, y me masturbé rápido, de forma que en pocos segundos la bañé con una lluvia de semen.

Me bajé de la cama, ninguno de los dos dijo nada. Me puse mi pantalón pijama y me fui a duchar.

Entré al baño, sabía que estaría ahí al menos 40 minutos, abrí la ducha, me quedé unos minutos mirando el agua correr, tomé el gel de ducha y me puse debajo del agua, habrán pasado algo así como 5 minutos, cuando sentí una mano en mi estómago, toqué esa mano con mi propia mano, obviamente alguien estaba detrás mío, pensé que era mi esposa, que después de “mi lluvia” venía a bañarse conmigo, cosa que me pareció extremadamente raro, porque nunca nos bañamos juntos.

Me di vuelta, y me asusté tanto que me di la espalda contra una de las paredes de la ducha, era Pamela y completamente desnuda.

- ¿Estás loca? (hablando muy bajo) ya que o mi esposa o mi hijo podían escuchar. – Quiero hacerlo acá, bajo la ducha.

Ella me abrazó fuerte, yo puse mis manos sobre sus hombros de manera de poder presionar y que me dejara de abrazar, cosa que logré.

- Si nos ven acá juntos, estoy muerto. – Solo quiero divertirme un poco, papi.

Dijo “papi” acercando su boca a la mía de manera muy provocativa. Debo confesar que me excitó, toda la situación me excitó, el verla así, la posibilidad de que nos descubran, aunque quería hacerle pensar y creer que todo era una locura, ya podía sentir en mi pene la excitación. La agarré de los hombros

- Por favor Pame, salí de la acá.

Ella se dio vuelta bruscamente, dándome la espalda, sacando para afuera su cola lo más que podía y  frotándola contra mí pene semi-erecto. Tuve un movimiento automático, la agarré de las caderas y la atraje aun más hacia mí. No lo podía creer, una sola vez había estado con ella y ya sabía como dominarme. Comencé a frotarme contra ella, hacia arriba y hacia abajo. Yo sabía que ella tenía el total control, pero si ella lo sabía, sería mi fin.

La solté, y me aparté, de forma de despegarme de ella, fui yendo hacia atrás hasta que choqué contra la pared. Ella se dio vuelta, me sonrió, puso un dedo en su boca, y comenzó a contornearse como si estuviera bailando al ritmo de una música muy sensual, se fue acercando hacia mí, el agua de la ducha comenzó a golpear su cuerpo, creando una visión sublime.

Se paró delante mío, de espaldas a mi, y comenzó a contornearse contra mi, frotándome toda su espalda y cola contra mi estómago y pene, subía y bajaba contorneándose, podía ver el agua golpeando en sus pechos, como ella agarraba su cabello y seguía contorneándose contra mi.

No aguanté más, la tomé del cabello, y la hice ponerse contra los azulejos, con mis pies le hice separar las piernas, apoyé todo mi cuerpo sobre su espalda.

- ¿Es esto lo que querés?

Ella respondió sacando su cola hacia fuera y frotándomela, todavía una de mis manos la sostenía por el cabello, con mi otra mano agarré mi pene, doblé un poco mis rodillas, para poder quedar a su altura, y penetré su ano de una, ella gimió alto, mi instinto fue cubrirle la boca, mientras la bombeaba como loco, le susurré al oído que no gritara, y lentamente fui retirando la mano de su boca…

Yo metía y sacaba muy rápido y fuerte, mientras ella me chupaba uno de mis dedos de modo de poder callar el gemido, pasé una de mis manos por su cintura, y la levanté en el aire, sin dejar de bombear, de modo que pude estirar mejor mis rodillas.

Ella pasó sus piernas por detrás mío, de modo que enganchó sus pies a mis piernas, sin soltar su cintura, seguía penetrando y penetrando, con el agua cayendo sobre nosotros, y mi otra mano se apoyaba en los azulejos para poder aguantar el peso de ella y la posición, mi pelvis parecía a pila, y esa posición era increíble, ya que podía penetrarla toda, muy profundamente.

Sin salirme de dentro suyo la bajé, cuando apoyó sus pies, doblé un poco mis rodillas de nuevo y la  tomé por los hombros, yo sabía que pronto acabaría. En esa posición podía empujarla contra mí  desde los hombros, podía sentir como ella aguantaba sus gemidos, al igual que yo, podía ver el agua  corriendo por su espalda y su trasero, y chicoteando en mi estómago.

Sentía el sonido de mis bolas contra su hermoso trasero. Empecé a bombear más fuerte y más fuerte, y mordí mis labios cuando acabé dentro de ella, con mi embestida final, casi caemos contra los azulejos, pero pude aguantar el peso de ambos.

Siempre que acabo, pasa lo mismo, no quiero salir de dentro de ella. En ese instante, mi esposa tocó la puerta del baño

- ¿Te falta mucho Tommy? Hace una hora que estás.

Instintivamente, le tapé la boca a Pame, mi pene todavía estaba dentro de ella

- Ya salgo amor.

Fue lo único que pude responder, atraje a Pame hacia mí, hice unos movimientos circulares, y me salí de dentro de ella. Le hice señas de que no hablara, y le besé la mano. Ella sonrío. Se secó rápido y salió por la ventana del baño, un minuto después salí yo por la puerta del baño.

Comentarios

4 Comentarios en "Mi hija Pamela me domina en el sexo"

  1. marcos en Jue, 27th ago 2009 12:58 

    hola yo quiero saber si hay como para que me envien los relatas a mi correo gracias

  2. Webmaster en Jue, 27th ago 2009 13:07 

    Hola Marcos
    Si, solamente debes ingresar tu dirección de email donde dice “NOTICIAS & ACTUALIZACIONES”.
    Te pedira una confirmación y a partir de ese momento recibiras un email cuando publiquemos nuevos relatos.
    Saludos!

  3. juan en Dom, 30th ago 2009 14:49 

    muy buewno realmente me gusto mucho

  4. pepe en Lun, 10th ene 2011 0:33 

    wooow simplemente .. presentame a la paemla e.e :D

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