Desvirgue a mi novia y después a su hermana

Publicado en septiembre 18, 2009 por  

Hola, la historia que les voy a contar es algo que me sucedió hace unos 11 meses, para ese tiempo yo estaba con una niña de unos 18 años de 1,70 más o menos un trasero de sueños unos senos de chupete y sobretodo respiraba sensualidad, nuestra relación desde un comienzo fue muy caliente, cada vez que nos podíamos ver nos mandábamos unas calentadas de película, caricias iban y venían; yo terminaba siempre con un bulto entre las piernas y ella casi destilando. Pero nunca llegábamos a nada más que caricias, porque ella pensaba que lo mejor era llegar virgen al matrimonio…

Un buen día sábado fui a su casa y, oh sorpresa estaba sola, yo para ser sincero nunca pensé que pasaría el desate posterior, en fin al llegar ella llevaba puesta una falda larga con un partido que casi llegaba a la gloria, esta prenda ceñía y resaltaba toda la belleza de sus piernas pero sobre todo de esas dos excitantes y blancas nalguitas que posteriormente serían de mi exclusiva propiedad. Cubriendo mínimamente sus pechos traía un pequeño top así mismo muy pegado dejando ver su ombligo en el cual llevaba un muy sensual arete.

Me invitó a pasar, estuvimos en su sala conversando, logré ver que su papá había traído una botella de vino, le insinué que la abriera, y sin pedirlo una vez más lo hizo servimos dos vasos, dos más y dos más, a la tercera ronda logré notar que ella estaba ya un poco mareada…

Estábamos sobre el sofá, yo de sólo pensar en lo que podía pasar estaba casi a mil, de pronto de un brinco se me abalanzó, me tumbó a lo largo quedando totalmente sobre mí, yo correspondí besándola sin darle tiempo a decir nada, mis manos hacían lo suyo, bajé las dos extremidades desde su cintura hasta su bello trasero tomando su falda y tratándola de subir; pensé que no me lo iba a permitir pero no, me ayudó facilitándome mi objetivo.

Subí la falda hasta su cintura tenía una tanguita blanca que se metía como un hilo en la mitad de su aún virgen culito, bajé mis manos nuevamente tomándola de su trasero y tratando de encontrar su inexplorada caverna, logré llegar a su entrepierna, estaba caliente y húmeda, empecé a masajearla sobre el pequeño pantie, mientras mi lengua jugueteaba con sus generosos pechos, esquivando los grititos que salían desde el fondo de su ser, de pronto subconsciente e intencionadamente bajé su pantie permitiéndome sentir al tacto la línea vertical que llegaba a lo más íntimo de su humanidad, intenté levantarme para tomar el control cuidando sus piernas invertí la posición, tomando el dominio de la situación mis labios no se separaban para nada de los suyos, hasta que los bajé al cuello y después a su pecho, mientras mis manos intentaban sacar la pequeña prenda inferior que ya estaba casi en las rodillas.

Me arrodillé y por fin la saqué permitiéndome ver su velluda virgen y deliciosa vagina, no pude resistir la tentación de semejante manjar y me abalancé a besar su delicada a la vez salvaje conchita, al topar mis labios con su clítoris ella se retorció de placer, pasaba una y otra vez mi lengua por su clítoris haciéndola correrse rápidamente en mi boca, el olor que inundaba el lugar era excitante, subí nuevamente a su pecho quitándole el top rápidamente dejándome ver esas dos redondas tetas, las agarré como bebé con hambre, hasta que me di cuenta que ella estaba completamente desnuda, lo cual me ponía en desventaja porque toda mi ropa estaba todavía en su sitio, saqué mi camisa yo ya estaba arrodillado, ella me ayudó a sacar mi pantalón y el bóxer, admirándose al ver por primera vez una espada carnal en vivo.

Le dije que la besara, e inmediatamente obedeció, después se metió la punta a su boca, la tomé por su cabeza y la empujé para que se metiera todo mi miembro, lo hizo, yo empecé a moverme suavemente, hasta que me corrí, no quise hacerlo dentro de su boca, intenté sacar mi potente miembro de su ser pero no me lo permitió, no logré resistir más y terminé dentro de su boca ella se tragaba mi leche lo que más podía y lo único que me decía era:

“Así, así quiero ser tuya y sólo tuya”… “Esto querías, no, esto querías”… Me tumbé extasiado sobre el sofá, ella se puso sobre mí pegando sus dos hermosos senos sobre mis duros pectorales, haciéndome sentir la firmeza de sus pezones lo cual me puso nuevamente a mil, su vello púbico rozaba levemente la punta de mi pene, haciéndome sentir unas cosquillas inolvidables, me besó el cuello y llegó nuevamente a mi boca un beso casi eterno hizo que mi erección tomara nuevamente espacio.

La tomé por sus hombros ella se apoyó con una pierna sobre el piso y la otra sobre el sofá a un lado de mi cadera, tomó la punta de mi pene con dos dedos e intentó metérselo, mas el dolor no lo permitía ni a ella ni a mí, sentía claramente como mi erecto miembro se estrangulaba al intentar conquistar aquel hermoso hoyo, yo podía notar en su rostro más dolor que placer así que nuevamente la tumbé contra el sofá, bajé nuevamente mi boca hacia esa deseable y virgen vagina clavé mi lengua en su hoyo intentado lubricarla más, hasta que lo logré, me arrodillé ante ese delicioso hueco en forma amenazante, intenté meter la punta, ella sólo cerró sus ojos yo metí la cabeza y le dije que no le iba a doler, seguí empujando hasta casi llegar a la mitad, la volví a sacar, luego de un solo empujón lo introduje todo, a ella casi se le sale el corazón, pero en cuestión de dos bombeos retomó la expresión de placer que tenía.

Apoyé mis manos sobre el soporte y empecé un mete y saca único, ella no gemía ¡gritaba! de placer hasta que se corrió yo por mi parte dos bombeadas más e hice lo propio terminando adentro, inundando la tan ansiada y deseada caverna prohibida, mi leche se confundía con un poco de sangre que todavía invadía su vagina, ese era su primer orgasmo con un miembro adentro, pero yo no había disfrutado de ella lo suficiente como para permitir que se me vaya en su primera vez, así que le dije: ahora me toca a mí veamos hasta dónde puedes llegar.

Me levanté, noté que mis brazos temblaban por la fuerza hecha contra el sillón, me volví a tumbar sobre el sillón la tomé por sus deliciosas nalguitas y le dije que se metiera toda, ella obedeció al acto apoyó una mano en el sillón se inclinó un poco hacia delante agachó la cabeza tomó mi pene con una mano y se lo puso entre sus piernas, levantó la cabeza, cerró los ojos y se deslizó hacia abajo, pegó su pecho contra el mío y empezó a bombear suavemente unos instantes, luego fue aumentando la velocidad, yo mientras tenía mis manos debajo de sus nalgas ayudándola a subir y bajar…

Yo me sentía en las nubes, observé su rostro y vi cómo se agarraba las tetas como una verdadera zorra, esto me excitó demasiado, apreté sus nalgas e intenté meter uno de mis dedos en su ano, no me fue posible pues faltaba lubricación, así que metí mi dedo índice en su boca y ella lo chupaba como la más puta de las putas.

Volví a intentar meterlo en su orificio trasero y se me hizo más fácil, empecé a jugar un momento con su ano, hasta observar su rostro de excitación y decidir que ya no quería solo su conchita sino también su trasero así que esperé hasta un rato antes de que terminara y no me pudiera decir que no, y lo hice, paré de ayudarla con mis manos, e hice que se diera la vuelta y ponerse en cuatro.

La excitación no le dio tiempo ni a pensar y lo hizo, le dije que agachara la cabeza ella sólo decía dame, dame cógeme soy una puta soy tu puta cógeme, cógeme, escuchar esas palabras de mi propia novia me hizo casi terminar y ponerme tan cañón que hasta me dolía, metí mis dedos en su vagina humedeciéndolos con sus jugos y poniéndome en la verga le dije que abriera sus nalgas y obedeció, intenté meter la cabeza.

Ella sólo se inclinó hacia delante y dijo con voz de dolor, ¿qué haces, qué vas a hacer?, a lo que respondí que no le iba a doler y que solo abriera sus nalgas, al segundo intento empecé a meter más hasta que casi entró un poco más de la mitad empecé a bombear suave hasta que vi que ella ya no se quejaba sino que se estaba tocando la pollita y gemía de placer, empecé a bombear más y más ella sólo decía, “no pares, no pares, hazme tuya, tu puta, sólo tu puta”, terminé adentro, para mí era la sensación más excitante el sentir que había dejado mi leche en lo más profundo de sus entrañas, ella tuvo su tercer orgasmo.

Los dos terminamos rendidos sobre la alfombra de su sala, la besé y ella respondió tiernamente, pensé que ella había quedado satisfecha, tal vez así lo era, pero lo que me dijo logró que me volviera a poner cañón:

“Quisiera hacerte una pajita para ver qué se siente en un hombre, pues ya se lo he hecho a mi hermana y se siente de lujo…”

La muy puta era virgen pero mantenía relaciones con su hermana que estaba más buena que el pan, empezó a masturbarme, yo ya con mi miembro duro le mandé que me lo chupara, nuevamente terminé en su boca, pero esta vez no salió nada pues había descargado dos veces antes, nos vestimos y al conversar le pregunté que si su hermana era virgen, quiero decir si había estado con un hombre antes, a lo que respondió que ella creía que no, a pesar de que la había encontrado con el novio en su cuarto, me quedé callado y ella también hasta que interrumpió el silencio diciendo:

“¿Crees que no me he dado cuenta que te mueres por la perra de mi hermana?”, yo estaba helado, no dije nada y ella continuó: “yo te voy a demostrar que mi hermana no es mejor que yo, la voy a convencer para que tú la desvirgues y la hagas gozar como a mí”.

Yo no lo podía creer mi novia me estaba poniendo en bandeja de plata a su propia hermana la cual era el centro de mis pensamientos, cuando me hacía las pajas más salvajes, era una mujer de 19 años, casi de mi porte, una figura de sueños, tenía un parecido con Alicia Silverstone en especial en sus labios, y un trasero que a cualquiera lo hacía regresar a ver.

Después de la oferta de Karla me quedé mudo, pasaron los días yo seguí manteniendo relaciones seguidas con Karla hasta que un día cuál sería mi sorpresa al encontrarme a su hermana Patty sola en su casa a punto de bañarse tan sólo con una bata de baño.

Yo pensé en regresar otro día pero ella me hizo pasar, me invitó a sentarme, me dijo que la esperara, yo mientras sólo me imaginaba el irrumpir en ese baño, no lo hice por Karla, Patty salió con la misma bata y el cabello húmedo, qué rico cuadro estaba admirando, se sentó a mi frente y me dijo:

Mi hermana se fue a ver un trabajo de una amiga aquí cerca, tarda 1 a 2 horas a lo que respondí, pues entonces volveré en ese tiempo, ni bien terminaba y Patty me dijo, no sabes, quiero hablar muy seriamente contigo.

Karla me contó lo que han hecho, yo me quedé helado sin saber qué decir, ella me miró fijamente, agachó la cabeza me volvió a mirar y se acercó al sillón donde yo estaba, se pegó a mí y me dijo al oído, ¿verdad que Karla es una puta?

No me dio tiempo a responder y empezó a pasarme su mano por la mitad de mis piernas, me viró la cara y empezó a besarme… yo tan sólo agradecía al destino por tan buen trato con un Gigoló Sensual.

Comentarios

Un comentario en "Desvirgue a mi novia y después a su hermana"

  1. Jose vicente conforme en Mie, 17th oct 2012 20:26 

    Pues me parece muy bacano tu relato

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