En la oficina con la cachonda Betty

Publicado en septiembre 24, 2009 por  

He tenido varias experiencias que espero compartirlas con ustedes, soy casado ahora tengo 37 años, me gusta mucho la figura femenina, creo que es por eso que soy muy atrevido al mirar a una mujer, pero muchas veces he sido correspondido y esta es uno de mis relatos. Mi relato comienza así, en el 2003 me incorporé a laborar en una empresa que se dedicaba a la venta de aspiradoras y algunos productos de limpieza en la zona central en Polanco, México, ahí presté mis servicios como gerente de ventas, además tenía a mi cargo el personal de limpieza.

Es ahí en donde empieza la aventura, trabajaba una señora llamada Betty con de unos 40 años, algo bajita, con un culo bastante grande y pechos medianos y por la edad algo caídos, cada vez que llegaba a la oficina la encontraba haciendo limpieza en mi escritorio pero lo curioso es que siempre la encontraba limpiando la base de la silla por lo tanto estaba en posición de a perrito con el culo bien parado y el pantalón era de resorte y por lo ajustado se le recorría hacia su raya en donde se separan las nalgas, y me paraba atrás de ella si hacer ruido imaginándome sacarme la verga, bajarle de un tirón el pantalón y metérsela por el culo y vaciarle toda esa fantasía acumulada en mis huevos…

Siempre aprovechaba la ocasión cuando pasaba cerca de mi me rozaba con el codo o me decía, voy a pasar, cuando estaba sentado y me rozaba con sus tetas la cabeza o me pedía le mostrara cualquier cosa en la computadora para inclinarse y dejarme ver el buen tamaño de sus tetas, hasta que un día, por el mes de marzo que hacía tanta calor, yo llevaba puesto un pantalón de vestir que me quedaba un poco flojo y bóxer, para mi suerte ese día la secretaria no asistió ya que llamó argumentando algún problema, mi jefe inmediato se había ido a comer en una cita de negocios, el chofer repartidor lo despaché con su recorrido de entregas, así que sin querer, Betty me pidió que le sumistrara limpiadores ya que el director la había encomendado limpiar en el estacionamiento y parte del almacén.

Mi mente empezó a trabajar y cogiendo las llaves le pedí me acompañara, ella se adelantó caminando coqueta moviendo ese culo que me traía loco, cuado llegamos al almacén yo llevaba la verga bien parada y con ese pantalón se me notaba la carpa que hacía mi palo, ella volteó y miró mi bulto y sonrió coqueta llevándose un dedo a los labios para mojarlo con su lengua, eso me prendió más así que le di las llaves para que ella abriera la puerta del almacén, me obedeció y sin esperar más me le repegue por detrás tallándole por todo el culo mi excitada verga, ella nerviosa me empujaba con sus nalgas, esto hacía un vaivén muy sabroso, pero no me decía nada, la abracé, mientras le introducía mi lengua al oído y con mis labios le chupaba el lóbulo de la oreja, le metí mi mano derecha dentro del pantalón abriendo paso bajo su tanguita y llegando a su panocha afeitada, abrí sus labios vaginales que por la excitación ya estaban totalmente mojados, mientras me decía con voz entrecortada,-de…je…me… me está calentando… muchoooooo!, y yo preso también de la excitación no dejaba de darle de empujones con mi verga, mientras con mi mano izquierda no dejaba de masajearle su teta izquierda, que por cierto no estaba tan aguada como pensé, al contrario se sentía de buen tamaño y duritas.

En un momento dado me dijo –déjeme abrir la puerta, tuve en que detener mi cachondeo para que pudiera abrir la puerta, entrando inmediatamente volví hacer lo mismo pero caminando hacia adentro de la bodega, ella ya no reparó en gemidos los hacía más escandalosos, lo cual me prendió aun más, síntoma de mi habilidad para calentarla, con un pie empujé la puerta para cerrarla, la volteé hacia mi la besé con tal pasión que solita se abandonó en mis brazos, le agarré el traserote y la repegaba hacia mi verga propinándole uno piquetes a su panochita encima del pantalón, no la dejaba de besar, le metía mi lengua a al boca, le mordía los labios, bajaba un poco y le besaba el cuello, se lo lamía, volvía a regresar a sus orejas, me decía desesperada – ya papito yaaaa, al escuchar esto le quito rapidísimo el camisón que usaba para trabajar, quedaron ante mi ese par de tetas se veían más grandes de lo imaginado, el broche lo tenía por delante así que me apresuré a abrirlo…

Era lo más lindo que habían presenciado mis ojos, esas dos montañas a mi entera disposición, las tomé con las dos manos, las apreté y junté, empecé a mamarle la derecha, unas chupadas firmes y fuertes luego la izquierda, a la vez que le chupaba una de ellas le masajeaba con fuerza la otra y así alterné una y otra vez, mientras con su mano izquierda metida en mi cabello me presionaban hacia sus tetas la otra trataba de sujetarme la verga, ya que por la posición arqueaba un poco la espalda y le dificulta su intento, al ver lo que intentaba hacer metí mis manos a su pantalón y lo baje con todo y tanga hasta los tobillos, le di la vuelta para saborear su enorme trasero que ahora era mío, la incliné sobre unas cajas de cartón, apoyó sus manos y lo primero que hice fue darle una chupada fuerte y una mordida a cada una de sus nalgas, hice que parara más el culo llegar más profundo a su panocha por detrás, le metí mi lengua, saboreé sus jugos que ya le escurrían, estuve un buen rato, subí hacia su culito, abriéndolo con ambas manos para acceder a el fácilmente, ella con la mano derecha me agarraba la cabeza y me jalaba desesperada hacia su chiquito…

Se notaba que le encantaba lo que estaba haciendo mientras seguía gimiendo como loca, oooooh si, maaas, maaaaaaaaas, que rico papi, no le metí dedo alguno ni a su culito, ni a su biscocho, yo quería que mi verga abriera solo esas cuevitas de placer y me levante desabroche mi pantalón y lo baje junto en el bóxer, salió mi verga cual resorte buscando pelea, ella volteó a ver lo que le iba a meter y abalanzó hacia mi palo, tomándolo con su labios y metiéndolo a su boca desesperadamente, mamaba, chupaba y al vez jadeaba, me hacía sentir sensaciones ricas, le tome le cabeza y me la empecé a coger por la boca, hasta llegar lo más profundo de su garganta, le quería hacerle sentir quien mandaba en ese momento, dominarla, ella no aguantaba estos embates así que se la sacaba de la boca y me masturbaba con la mano, mirándome a los ojos llenos de deseos, así que la hice para y la levante en vilo, abriéndole las piernas, con el brazo derechos alcé su pierna izquierda y con la izquierda la derecha mientras ella con la cara toda roja colgó sus brazos alrededor de mi cuello.

Mi verga apuntaba hacia el techo, así que a tientas con la punta se la acomodé en su panocha y al tiempo que la deje caer, le di una arremetida tan fuerte que, hasta se escuchó como si hubiera destapado algo ella nada más hizo su cabeza hacia atrás y le salió un suspiro largo, yo agarré un ritmo rápido, estaba algo pesadita pero me valió, yo seguía en mi mete y saca y ella solo con, aaaaaaahh, Aaaaaaaaaaah, cuando me cansé de esa postura, como pude la recosté sobre las cajas de cartón puse sus piernas en mis hombros y empecé la arremetidas de verga, mi cara quedó a la altura de sus tetas y empecé a darle unas buenas chupadas, tuve que bajar una pierna de mi hombro para quedar en mejor posición y arremeter más duro, en mi afán de hacerla sentir toda mi pasión no le miraba la cara, hasta cuando iba cambiar de posición la miré y vi como le escurría una lágrima por su mejilla.

Volteó a verme y me dijo -es de felicidad, por favor no pares, – me dijo, -le pregunté, ¿quieres más?, me dijo, -lo que tú quieras mi amor, entonces me quité la camisa toda empapada de sudor y me quedé en playera, me observó y sonrió, entonces la levanté y la empiné, si sentiste rico espera a esto, tomé mi verga le apunté a su panocha y se la dejo ir hasta el fondo, ahhhh, cada empujón ahhhh, ahhhh, ahhhh, la tomé de las caderas y me aferré como un desquiciado queriendo llegar lo más profundo, duré como diez minutos así hasta sentir como me bañaba el palo, entonces respiré hondo por ya sentía que me venía, se la saqué y fue entonces que le pasé la lengua por el agujerito del culo, desfallecida solo gemía, y le dije: -Este culo también es mío y me lo voy a comer, al saber que se la iba a meter por el culo mi verga se puso aun más dura, esto me calienta al máximo…

Se la coloqué en la entrada y como estaba lubricada, le doy un empujón, encontré resistencia, por que efectivamente ese culito era virgen, al saber del reto me aferré más, así que tomé con la mano mi verga y volví a puntar y de nuevo le doy otro empujón aun más duro y entró la cabeza, solté mi verga y sentí un horno que me quemaba, estuve un momento en esa posición para que se acostumbrara, ella solo decía- ay, ay, estás muy duro, se me ocurrió darle un par de nalgadas, que en varias ocasiones se me antojaba, por fin lo hice, y le decía –te voy a castigar por no haberme dado este culo antes y plasss, plass se oía cada vez que le cacheteaba las nalgas, y de pronto fue ella quien de un recargón se ensartó toda, juro que me dolió más a mi, y me dijo – así cabrón, pues vas a ver y empezó a metérsela y sacársela.

En momentos ella lo hacía y momentos la agarraba de las caderas y se la daba yo con fuerzas, hasta que llegó el momento de que le dije ahí te va mi leche, ella decía- si lléname el culo, llénalo como tú quieras, y me vine, pensé que me iba en cuerpo y alma en ese culo ya que sentía que me exprimía y me quemaba, hasta que por fin terminamos y jadeando poco a poco se fue saliendo mi palo y escurriendo de mocos, caí sobre ella, se confundían nuestros gemidos y nuestro sudor que era demasiado, nos incorporamos lentamente y nos dimos un beso pasional, en las cajas donde la recargué había bobinas de papel higiénico, abrí una para tomar papel y limpiarnos, le pregunté si le había gustado y me dijo:

-No sabes cuanto, ella misma me puso la camisa, le despaché los productos a los que íbamos y nos retiramos cada quien a su área.

Durante cinco meses que duró ahí nos dimos varios agarrones igual, pero lo más loco que hacíamos era cuando espiábamos que no nos veían, me sacaba la verga y ella se agachaba y me la chupaba, o llevaba solo top sin brassier, se los alzaba y le mamaba las ricas tetas, fue un tiempo inolvidable.

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