Borrachera y sexo en la playa

Publicado en agosto 12, 2009 por  

Soy Alejandro, de México, y lo que les voy a contar sucedió cuando yo tenía 16 años. Era semana santa del 2000 y esa vez unos familiares organizaron una excursión a Puerto Vallarta, motivo por el cuál iba toda la familia incluidos unos amigos de mis padres, los cuáles llevaban también a sus hijos. El camino pasó normal debido a que, desde este punto hasta Puerto Vallarta, se hace en 12 horas. Pues pasamos por Jalisco, compramos unas buenas garrafas de tequila y seguimos nuestro camino hasta que llegamos a nuestro destino.

En ese entonces yo había tenido ciertos roces con una chica local pero no pasaba de unos besos y uno que otro faje. Pero lo que pasó esa vez cambió el rumbo de mi vida sexual.

Ella se llama Nubia, tenía en ese entonces 20 años, ya era madre de un hijo y pues aun así había química entre nosotros. Ella era una mujer bellísima de 1.50 m con cabello rubio, ojos verdes, unos pechos muy antojables, aunque pequeños, que eran una delicia y unas caderas de ensueño que cualquier hombre deseaba pasarse por ellas. Yo mido 1.80 soy moreno claro, con un miembro que muchos quisieran pedírmelo prestado.

Una mañana me había levantado y andaba husmeando por la cocina cuando, la vi pasar por la calle, vi el hermoso contoneo de sus caderas creando una música celestial en cada uno de sus movimientos. Y entonces yo salí a saludarla, a lo cual ella me saludó muy efusivamente preguntándome un sinfín de cosas, motivo por el cuál yo la invité a la playa, pero ella argumentando cientos de cosas me dijo que no podía, pero como era la feria del pueblo nos podríamos ver después y salir a la feria…

En ese entonces yo andaba siempre con un amigo para arriba y para abajo observando la belleza local y las turistas que están buenísimas, cada vez que íbamos a la playa era una recreación de pupila, ya que en su mayoría había gente del bajío y para quien conozca el bajío mexicano sabrá la cantidad de chicas preciosas que hay.

Cierto día nos pusimos una tremenda borrachera en la playa mi amigo, mi primo y yo y decidimos acudir a la feria esa misma noche. Entonces pasé a avisarle a mi “amiga” que estuviera lista que pasaría por ella. Y llegó la hora, deben recordar que ya andábamos entonados y pues llegamos a la fiesta y seguíamos echando unos alcoholes, ese día íbamos en grupo, iba mi hermana, un amigo de ella, mi amigo, una sobrina y yo con la rubia.

Estábamos tan entrados en la fiesta que decidimos hacer una lunada, por lo tanto tuve que regresar por el tequila, y llegamos hasta la orilla de la playa, fue cuando decidimos jugar verdad o desafío y ya saben ese tipo de juegos incitan a más cosas. A un cachondeo previo entre las distintas parejas, fue entonces cuando el alcohol comenzó a surtir efecto, desencadenado una serie de eventos particulares a un estado de embriaguez inminente.

Decidí ir al baño separándome solo y silenciosamente del pequeño grupo, iba caminando por la orilla de la playa cuando escucho que mencionaban mi nombre, cuando volteo veo que era la rubia, que ese día llevaba puesto un vestido cortito que hacía que resaltaran más sus atributos. Cuando ella me preguntó a donde iba le contesté lo que quería hacer.

Ella me mira a los ojos y se abalanza sobre mí en un tremendo y cálido beso, siendo muy apasionado pero a una velocidad lenta, empiezo a reaccionar contra su acción y comienzo a bajar mis manos, en cada bocanada de aire unos centímetros más abajo ella no presentaba ningún tipo de esfuerzo de oposición por lo tanto yo seguía dándome un deleite con sus bellísimas formas.

La temperatura iba subiendo, y la ropa comenzaba a estorbar, fue entonces cuando la tomo fuertemente por sus nalgas y la recuesto en la arena, ella me dijo que quería hacer algo más conmigo, y pues yo con mi inexperiencia y mi borrachera me movía torpemente a comparación de mi maestra, la cuál terminó por desvestirme con su boca buscando mi miembro con ansiedad, se encargó de darme una mamada celestial, que pensé que terminaría llenándola en la boca pero ella tenía otros planes para mi relleno…

Se recuesta, levanta su vestido y recorre su bikini indicándome lo que debía de hacer y comencé a hacer una mamada, ella gemía despacio pero me estrujaba más hacia ella. Fue entonces cuando se derramó en mí en un orgasmo intenso y yo probé sus riquísimos jugos.

Ella comenzó a pedirme que la penetrara, no me lo pidió ni dos veces, cuando ya me tenía encima y de una sola estocada fui al fondo de su vagina, estábamos de frente mientras yo aprovechaba para estrujar sus pechos y a cogérmela al ritmo que ella me iba marcando, yo tenía curiosidad por saber de otras posiciones, entonces le pedí un cambio de posición, se incorporó y traté como pude de hacer la posición del “misionero” ella estaba fascinada por la cogida que le estaba dando y estaba a punto de venirse de nuevo cuando aceleré más mi paso hasta que ella logró su segundo orgasmo un poco menos intenso que el primero pero igual de provechoso.

Decidí cambiar de nuevo de posición y la puse en cuatro y debido al esfuerzo que había realizado en la anterior posición ella estaba recorriéndose hacia delante y hacia atrás follándome a su gusto en pago por su anterior orgasmo. Recobré un poco de la fuerza y comencé a bombearla fuertemente en una cogida salvaje y ella comenzaba a tensarse, yo sentía que no soportaría más, estaba a punto de salirme cuando ella gimiendo me pide que termine adentro de ella…

Yo le di lo que quería, al terminar nos desparramamos en la playa, después de tan intensa cogida a la orilla del mar ella era una mezcla de jugos vaginales y semen, a lo cuál me vestí y regresamos como si nada al grupo, entre bromas nos estaban diciendo lo que habíamos hecho, yo lo negué rotundamente, la noche siguió y el alcohol seguía circulando y como buen borracho me fui a dormir en una lona, cuando desperté al día siguiente encontré a la rubia acostada a mi lado con una tremenda cara de satisfacción, agradeciendo la cogida de la noche anterior.

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