Mi tia es una hembra sensacional
Mi nombre, no lo diré, diré que soy George, tengo poco menos de 30 años, soy moreno, calvo de figura atlética, que no es estética. Cuando tenía 11 años empecé a ver a mi tía Rozana con otros ojos, ya que enviudó y cómo sus hijos estaban de mi edad, ella salía sola en las noches y se arreglaba de manera muy sexy. Ella es llenita con unos glúteos espectaculares, muy grandes y parados, enormes, siempre han excitado a muchos hombres y a ella le gusta lucirlos, realmente se sabe apetecible. Su figura no es estética, sus piernas no están tan torneadas, tiene algo de cintura y mucha carne en la espalda y un poco en los pechos. Su cara no es muy atractiva, ella es muy sociable y algo temperamental.
Cuando rebasé los 20 años y ella 56, me fui a vivir a su casa para estudiar la universidad que quedaba en su misma ciudad. Todo transcurría normalmente, a veces me tocaba mis glúteos, yo siempre he hecho mucho deporte y por ello tengo las piernas y los glúteos muy desarrollados, casi como de físico culturista, cuando los tocaba lo hacía como de cariño, platicábamos mucho y un día los tocó, yo me paré junto a ella, y ella trataba de atravesar mi pantalón de mezclilla metiendo sus manos a mi ano, y me seguía manoseando y hacía como viendo el televisor sin voltear a verme, luego me retiré y me fui.
Así pasaron los días y ella consiguió un novio, ella engordó un poco y su cuerpo se veía armonioso aunque con exceso de grasa, a ella le gustaba mucho llevar a su novio a todas partes, es una mujer hasta cierto punto liberal, y se puede platicar de todo con ella. A veces yo los acompañaba pero me aburría. Un día llegué a la casa sin avisar, ya que me había cambiado a residir cerca de la universidad, al llegar subí al cuarto de mi tía a saludarla, y vi desde la puerta los pies desnudos de su novio, pensé que descansarían, me acerqué un poco y vi que él estaba acostado boca arriba y mi tía lo cabalgaba como desesperada, nunca había visto a dos personas así, ella cabalgaba como si fuera dueña de él y lo hacía como quería, se elevaba y dejaba caer sus glúteos en la entre pierna de él, y gritaba y ponía cara de desesperada, de enojada, de dueña de él, como si lo estuviera castigando con toda su furia, y su trasero se elevaba y caía con toda la fuerza de una hembra desesperada, eso sólo lo vi en unos segundos y muy impresionado me fui a la sala, ahí me dormí y parece que no se dieron cuenta, luego me despertaron cuando él se iba de casa.
Cuando vi a mi tía sólo me dijo “no te había visto”, le dije que llegué hace 10 minutos pero que tenía un poco de sueño y así me encontró, ella miró mi bulto, que aún estaba al tope, solo sonrió y me dijo muy pícaramente, por lo que veo estuviste mirando, yo me encontraba a unos centímetros de sus enormes nalgas que siempre había yo deseado, bajé un poco y le dije que sólo acababa de masajear su tronco y que acabaría el masaje, ella me dijo que para que no me cansara me subiera en ella, pero por pena no lo hice, así que seguí el masaje y empecé a tocar sus suaves y gigantescos glúteos, ella es baja de estatura y por ello se le ven más grandes de lo normal, luego me excité y continué de nuevo a masajear el tronco, rozando sus senos caídos, los cuales son más bien feos, yo estaba muy excitado y seguí con sus glúteos de nuevo, luego toqué su ano y sus glúteos con un poco de miedo, ella levantó un poco los glúteos y esa imagen me tiene caliente desde ese día, parecía que pedía más, ella con su cuerpo pequeño y gordo y con esas nalgas tan imponentes, ella lo levantó un poco y le dije que el masaje había acabado, se que fui un desaprovechado.
Así pasaron dos o tres años y después la visité un día que tenía visita, ya había roto con su novio y estaba sola y muy sentida con él, parecía que hasta algo de coraje le tenía.
Cuando llegué de nuevo a verla estaba ella con uno de eso pantalones apretados entallados de lycra que el gusta ponerse, no se si para llamar la atención con sus enormes glúteos o porque en casi ningún pantalón caben esas tremendas nalgas, me invitó una copa, llegó algo de visita y empezaron a platicar de boberías comunes de esas fiestas, en eso sonó el teléfono y mi tía contestó, le dio algo de sorpresa la llamada pues luego me enteré que era la mamá de su exnovio que la había llamado para decirle que él no se encontraba muy bien de ánimos. Ella se subió al cuarto de mi primo para recargarse en la ventana, ahí duró como media hora y como no bajaba subía a ver si le pasaba algo o no, la vi de atrás con su inmenso trasero, recargada en la ventana y hablando por teléfono y con un poco de copas encima, le dije que si le llevaba más alcohol y me dijo que sí, así que le quité la copa y fui a servirle más, en eso subí de nuevo y ella tenía un poco de calor, tanto que se quitó el sweater y se quedó con una pequeña blusa negra de tela suave, se le veía la panza y algo de llantas que no evitaba que se le notara todavía algo de cintura.
Me acerqué por detrás y le di la copa en la mano, luego le dije al oído que si estaba bien y me dijo que sí, en eso me acerqué otro poco, yo mido 1.80 m por ello me agaché un poco y se hizo otro poco para atrás y seguía al teléfono, luego nuestras pelvis se juntaron y empezó a hacer movimientos circulares y discretos con sus glúteos en mi pene, y se reía en el teléfono, y me empezó a frotar con fuerza, luego caminó un poco hacia delante y se recargó en la ventana, quedando un poco agachada, y mostrándome su trasero, me acerqué y me empecé a sobar en él con mucha fuerza y ella seguía hablando y moviendo sus nalgas en círculos, continué hacia ella, y me estaba desesperando de la calentura, la prensé de la cintura con mis brazos y ella se reía como burlándose de la persona del teléfono y de mí, se reía y ello me excitaba más, entonces se agachó un poco más y yo casi me le monto, y me le subí encima como si fuera ella un caballo, ella hizo un poco de esfuerzo para acomodarse y recargarse en el marco de la ventana, yo seguía ahí montado en ella, y levanté mis piernas.
Ella siempre hizo ejercicio y alguna vez fue buena en la lucha grecorromana. Así que con todo y mi peso se levantó ayudándose de la cama como si fuera un camello cargado, y me tumbó al suelo, en eso me bajó el pantalón y me mordió el pene erecto, me dijo que ella era superior a mí, yo la apresé con mis piernas y le dije que no se fuera, ella se rió, y se puso en cuatro patas y me dijo, “a ver si puedes” en eso bajé sus pantalones y ella se reía, no estaba excitada y ello me hizo sentir que yo no le atraía ni le provocaba nada, después ella me dijo que ella es de amplios requerimientos y se fue a su cuarto por una caja de zapatos, se volvió a poner en cuatro patas y yo sin decir nada la veía que sacó un consolador eléctrico grandísimo como si fuera el pene de un elefante, era un falo de casi 40 cm y un grosor como de un brazo, ella me dijo que yo no superaría eso, que a mí me tocaban niñas de secundaria, pero me dijo, si quieres móntame.
Entonces me acerqué a su vagina, la penetré y no sabía que ella podía hacer eso que hasta ese momento no conocía y que después supe que le llaman el perrito, me excité demasiado y sentía que me iba a venir inmediatamente, la inserté y la apreté con mis uñas hundiéndolas en su piel, en sus glúteos, la estaba deshaciendo con mis manos en ese trasero monumental, y a los 20 segundos me vine, ya no podía más, era una hembra increíble, luego me dijo en voz baja, ahora ayúdame y méteme ese falo que si es de hombre no de niño, ella me sobaba pero yo estaba tan excitado que la obedecía, y poco a poco fui metiendo eso, casi a la mitad, como unos 20 cm, luego ella me dijo que hasta ahí o que me mataría, en eso empezó a vibrar y a retorcerse en la alfombra y empezó a caminar hacia atrás diciendo despacio “me duele, me duele, quítalo”, el consolador ya no entraba más, y se lo quería comer todo y me dijo que eso sí era pene, entonces me dijo que me montara en ella como si fuera ella un caballo, y así lo hice.
Ella me levantaba y decía “eso me excita y te vas a ganar un dinerito por ser tan obediente”, luego se movió un poco más hacia atrás y me dijo que le mordiera los glúteos y que se los amasara, en eso yo mejor quise aventarme sobre ella y el peso la venció y cayó al suelo conmigo encima y el consolador adentro de ella, yo la pellizcaba, la mordía, la chupaba y ella seguía retorciéndose como lombriz pisoteada, como si se estuviera quemando con la alfombra, después me dijo, “sácalo o te rompo la cara” y lo saqué, después ella me dijo que me lo quería meter por el ano, me vio mi trasero y dijo burlona “no te cabe”, pero ven, te voy a recompensar, y me tiró al suelo, me senté recargándome en el librero y me empezó a hacer una mamada sensacional, mientras con el consolador me rozaba los testículos, me empezaron a doler y me dijo “vente, apúrate, hazlo que ya me cansé”
En eso tomó con sus manos unos de mis glúteos y metió su uña en mi ano, todo eso hizo que me viniera en un terrible y magnífico orgasmo, luego me dijo: “Lávate y baja, diles que estoy en el teléfono y que tú estabas en el baño”.


ramon galeas en Mar, 19th Ene 2010 21:43
hola que buen relato soy de honduras