La profesora de matemáticas es una puta al cuadrado

Publicado en octubre 2, 2009 por  

El pasado sábado estaba con mis amigos en una discoteca de las afueras. Habitualmente nos movemos por el centro pero el hermano de un colega tenía coche y nos fuimos a conocer sitios nuevos. Cuando ya llevábamos una hora en el local, que por cierto era bastante cutrillo y con ambiente más bien de parejas mayores, me viene el Isma y me suelta:

-Oye Pedro, ¿sabes quién está allí al fondo?. Pues no. Está la medieval tío. -¿Cómo? ¿Mi profe de matemáticas del instituto en una discoteca? ¿Estás seguro? -Que sí colega, ven.

Me acerqué al fondo y aunque en un primer momento no me la pareció, luego sí pude identificarla claramente. Efectivamente era la medieval. Le llamamos así en el insti porque su forma de vestir es de otro siglo. Lo de ir a la moda no va con ella y si le añadimos sus gafas de culo de botella tenemos la fotografía de una perfecta profesora de matemáticas de otra época.

La razón de que no la hubiese reconocido en un primer momento era que no llevaba esas horrendas gafas. Supongo que llevaría lentillas. Su forma de vestir también era bien distinta: llevaba un traje de noche bastante ajustado, con un escote generoso y la falda por encima de la rodilla.

Para ser sincero: estaba de buen ver la condenada a pesar de sus 45 tacos. Lo que más me llamó la atención era su acompañante: un chico que no llegaría a los 30. Esto no me cuadraba porque todos sabemos que está casada. De hecho su marido es Don Manuel Suárez, el jefe de estudios del instituto y que tiene algunos años más que ella (unos 50). Me acerqué a la mesa en donde estaba con su amigo y la saludé efusivamente: -Hola Doña Lourdes. ¿Qué tal? ¿Y como es que usted por aquí? Ella al verme se puso pálida (a pesar de la escasa luz del local) y con voz temblorosa me dijo: -Hola Vieitez. Pues ya ve, aquí hablando con un amigo (no quiso presentármelo).

Como vi que no tenía muchas ganas de hablar y se sentía incómoda decidí despedirme de ella. Por supuesto con un par de besos. Al acercarme pude comprobar el pedazo par de tetas que tiene la profe. Desde aquel instante ya no se me quitaban de la cabeza. Mis colegas y yo nos quedamos un rato más. Ellos estuvieron tratando sin éxito ligar algo de lo poco aprovechable que había en el local. Yo me situé en un lugar un poco oscuro. Desde allí podía ver a Doña Lourdes sin ser visto.

Observé que durante unos instantes estuvo mirando todo el local. Supongo que para saber si yo seguía por allí. Luego se tranquilizó un poco y se dedicó a atender a su amigo. Ellos hablaban pero en un momento ví que el chico le pasaba la mano por la espalda y la acercaba hacia él. Luego acercaron sus bocas y se besaron apasionadamente durante un buen rato. El chico había bajado su mano de la espalda al culo de la profe. Así estuvieron hasta que terminaron la bebida y se fueron.

Yo decidí salir del local también para ver que hacían. Los vi alejarse por una de las calles laterales de la discoteca. Los seguí hasta que se metieron en un coche. Estaba aparcado solo en una zona algo oscura. Di un rodeo y me acerqué al coche por detrás. Tenían las luces apagadas. Como me suponía, me encontré al chico encima de la profe. Ella tenía la falda subida y el chico los pantalones bajados. Ya os podéis imaginar lo que estaban haciendo. Como tenía algo de miedo a que me descubriesen decidí volver con mis colegas. Y ahí acabó la noche.

El lunes siguiente, me encontré a Doña Lourdes por los pasillos del Instituto. Su indumentaria había vuelto a ser medieval. Desde luego que diferencia de mujer. La saludé: -Hola Doña Lourdes ¿qué tal el fin de semana? No me dijo nada y aceleró el paso. Estaba claro que no quería hablar del tema. Yo en cambio no olvidaba aquella noche. Sobre todo sus tetas y como la viera follando con su amante. Porque estaba claro que aquel chico era su amante secreto. Decidí ser valiente y utilizar aquella información para hacerle chantaje a mi profesora de matemáticas.

Cuando terminó la clase y después de que el último compañero hubiese salido me acerqué a ella con una libreta en la mano. Ella debió pensar que le iba a consultar algo relacionado con la clase. Le dije en voz baja: -Doña Lourdes, aquel chico que estaba con usted el sábado ¿no era sólo amigo, verdad? Ella se ruborizó un poco y algo alterada me respondió: -¿Qué quiere decir usted Vieitez por favor? -Sí si Doña Lourdes, que aquel chico y usted son amantes. ¿No es así? -Por favor Vieitez ¿qué tonterías está usted diciendo? Abandone ahora mismo la clase. -Mire Doña Lourdes, no se haga la tonta conmigo que los ví follando en el coche.

-¿Quéee? Bueno… Su mente no reaccionaba, estaba en blanco. La tenía pillada. -Doña Lourdes, yo supongo que no querrá que el Jefe de Estudios se entere de lo que pasó, ¿verdad? -Por favor Vieitez, compórtese que ya no es usted un niño. -La espero esta tarde a las 7 delante del bar que hay enfrente del Instituto para hablar del tema.

Se quedó muda y con la cabeza baja. Entonces decidí salir de la clase. Luego desde el pasillo la vi salir, algo ruborizada y con un semblante bastante serio. Más de lo que en ella era habitual. Se dirigió al aseo de las profesoras y tardó casi media hora en salir. Su cara seguía mostrando preocupación y daba la impresión de haber llorado. Luego se fue a otro piso del edificio.

Esa tarde, cosa poco habitual en mí, fui puntual como un reloj: a las 7 menos 5 ya estaba delante del bar esperando a Doña Lourdes. Ella también fue bastante puntual y más o menos a las 7 llegó al punto de encuentro. Venía vestida de igual modo que la había visto por la mañana. Me preguntó si entrábamos en el bar. Le dije que no. Le pregunté donde tenía su coche. Algo extrañada me dijo que unos metros más abajo. Le pedí que lo cogiera para ir a otro sitio. No le gustó mucho la idea pero a regañadientes hizo lo que le pedí. Subimos al coche y le dije que ya le iría indicando conforme nos fuésemos moviendo por la ciudad.

Al llegar al parque municipal le dije que girara a la derecha por el callejón y aparcase que quería hablar con ella. Era un callejón algo oscuro y nada transitado. A ella le puso algo nerviosa.

-Bueno Vieitez dígame usted lo que pretende. -Tranquila Lourdes (estimé oportuno tutearla) lo que quiero decirte es que el sábado me sorprendiste. Estabas preciosa. Desde ese día me paso el día pensando en ti. -Bueno Vieitez pero tienes que pensar que yo ya soy muy mayor y que hay chicas de tu edad son mucho más preciosas que yo. Así que busca una que te guste. -No Lourdes ahora sólo me gustas tú. ¿Quieres saber lo que más me atrae de ti?.

-¿Lo qué? -Tus tetas. Son preciosas y cuando te pones esos vestidos ajustados están para comérselas.

-Bueno, es suficiente. Hizo un ademán de arrancar el coche. Entonces yo le dije: -A Don Manuel también le gustan tus tetas. Ella entonces recapacitó y retiró las manos de las llaves.

Yo entonces me acerqué a ella y le dí un beso en el cuello. Ella se quedó inmóvil. Luego yo le pasé mi mano por encima de sus tetas. Como notaba que ella se dejaba hacer aunque no colaboraba ni decía nada, primero le quité aquellas gafas horrorosas y bajé mi mano hacia su falda. La subí lentamente y metí un dedo por debajo de su braga. Note que esa braga sorprendentemente era moderna y con un tacto delicioso. El dedo al entrar en el coño provocó un leve gemido de la profesora pero comprobé que estaba bastante mojada. La situación de estar siendo manoseada por un alumno casi 30 años más joven la había excitado. Le metí el dedo hasta el fondo sin hallar resistencia. Se lo moví alrededor y dentro-afuera. Ella cerraba los ojos y seguía sin decir ni hacer nada más.

Yo le dije: -Lourdes te gusta sentir que un alumno te da placer. Ahora en cambio respondió en voz baja: -Sí.

Le desabroché los botones de la blusa. Comprobé que el sujetador hacía juego con la braga y tenía un tacto estupendo. Le acaricié las tetas por encima del sujetador. -Lourdes, tu ropa interior me vuelve loco. Ella dijo susurrante:-¿De verdad te gusta? -Me encanta, te favorece mucho. Pero lo que hay dentro es mucho más bonito. Le aparté el sujetador y empecé a chuparle los pezones.

Ahora le estaba acariciando el coño con los dedos y acariciándole las tetas con la boca. Ella estaba gozando, cerraba sus ojos, respiraba de forma acelerada y su cuerpo se retorcía de placer. Le pregunté: -¿Don Manuel le hace sentir placer también? -Por favor Vieitez no diga tonterías y siga con lo que está haciendo. -El chico que la estaba follando el sábado ¿cómo se llama? -Por favor no pregunte tanto.

-¿Cómo se llama? -Luís. -¿Luís folla bien? ¿Tiene una buena polla? -Sí, si. Ahora era ella la que también se acariciaba el coño con las dos manos. -¿Luís está casado o es soltero? -Está casado, pero calla por favor.-Cuando Luís está follando a su mujer ¿estará pensando en ti? No contestó, sólo se acariciaba. Decidí que era el momento de desnudarla. Pensé que iba a ser más difícil pero fue rápida, incluso me ayudó a desnudarme a mí.

Me tumbé sobre ella y le dí un beso en la boca. Nos enredamos nuestras lenguas durante largos segundos. Ella me acariciaba la espalda y sus ojos permanecían cerrados. Tal vez se hacía a la idea de que era Luís quien la iba a follar. Acerqué mi polla a la entrada de su coño y con la punta le acaricié un ratito.

-Yo pienso que Luís cuando folla a su mujer sí que piensa en ti. Seguro que ella no está tan buena como tú. -Por favor chaval, métemela ya. No aguanto más, necesito tu polla caliente dentro de mí.

-Espera Lourdes, mira como mi polla besa la entrada de tu coño. Tienes un coño precioso. ¿Lo depilas? –Sí, sólo un poco, métemela por favor.

Antes de empezar a meterle la polla la agarré por el culo. Mi mano la fui acercando hacia el agujero. Ella abrió los ojos algo asustada, me miró pero luego se echó hacia atrás otra vez y volvió a cerrarlos. Yo le metí un dedo lentamente en su culo. Ella decía en voz baja: -No, por el culo no por favor. -¿Luís nunca te ha follado por el culo? -No, fóllame de una vez que estoy ardiendo cabrón.

Entonces le metí mi polla de golpe y también el dedo en el culo. Soltó un gemido bastante fuerte. Suerte que por el lugar no pasaba nadie porque lo hubiesen oído. Gemía cada vez que le metía el dedo.

-Lourdes ¿quieres que pare? -No por favor, fóllame, fóllame toda. Le pregunté: -¿Alguna vez lo has hecho con dos hombres al mismo tiempo? -No, claro que no. Ah que gu…sto. Siiii…guuu…eeeee…

En ese momento hice una señal con mi mano. Ella no la vio porque tenía los ojos cerrados. Su cuerpo sudaba a chorros y se movía como una perra en celo. En ese momento, se abrió la puerta del copiloto. Ella no se dio cuenta hasta que notó que alguien distinto le tocaba las tetas y le besaba la boca. No era yo, era mi amigo Ismael. Se desnudó y se sentó mirándonos.

-¿Qué está pasando? ¿Tú quién eres? Como no tenía las gafas puestas no distinguía de quién se trataba. -No te preocupes Lourdes, es un amigo que viene a darte placer también.-No esto sí que no. Para por favor. Esto está llegando demasiado lejos.

Entonces Isma se abalanzó sobre ella y agarrándola le dijo: -Ahora me vas a chupar la polla, puta. Yo seguía follándola sin parar. Ella trató de soltarse pero como vio que la teníamos bien trincada, acabó cediendo y empezó a chuparle la polla a Isma. Yo le dije: -Imagina que este amigo es Luís. ¿No te gustaría devolverle el placer que a ti te da? Venga Lourdes, chúpale su gran polla. Con la polla en la boca no decía nada y parecía que incluso había acelerado el ritmo de la mamada.

Le pedí a Isma que se recostara sobre el asiento. Paré de follar a la profe y entre los dos la pusimos encima de mi amigo. -Pero ¿qué me hacéis? Por favor no me hagáis daño y dejadme marchar. -No te preocupes Lourdes sólo ha sido un cambio de postura para que estés más cómoda.

Isma le magreaba las tetas mientras le besaba el cuello. Yo había decidido probar con mi boca ese coño que tanto le gustaba a su amante. Comencé a lamerle en círculos y hacia dentro. Ella recuperó su cara de estar disfrutando con lo que le hacíamos.

Se me había olvidado comentar que su coche es un monovolumen por lo que al echar los asientos hacia atrás hay mucho espacio para follar. Os los recomiendo. Estaba lamiéndole el coño a la profe cuando me fijé que cerca de esa zona la polla de Isma ya se había puesto firme otra vez.

Sin parar en mi labor, le cogí la polla a Isma y se la coloqué a la entrada del culo de la profe. Poco a poco, la polla fue entrando. La profe trataba de sacársela pero sin mucha intención porque en el fondo estaba disfrutando. Isma empezó a moverse arriba y abajo para que la polla entrase y saliese del culo de la profesora. Le pregunté: Lourdes imagina que es Luís el que está debajo de tí bombeándote el culo. Luís siempre ha querido follarte el culo pero nunca se ha atrevido a pedírtelo.

Le gustó la idea porque hizo una leve mueca de sonreír. También gemía y respiraba rápidamente. A mí aquello me estaba poniendo a cien, pensando que mi mejor amigo se estaba follando el culo de mi profesora de matemáticas en su propio coche. Tomé mi polla y se la volví a poner a mi profesora en la entrada de su coño. Se la fui metiendo y luego traté de llevar el mismo ritmo que Isma.

-¿Te gusta Lourdes? Dos hombres follándote al mismo tiempo. Un alumno por delante y tu amante Luís por detrás. -Sííii, me gusta muchísimo no paréis. -No te preocupes Lourdes estamos aquí para darte placer.

Yo estaba encantado con la visión de sus tetas y se las magreaba cuanto quería. La profesora ya había tenido 3 orgasmos y seguro que quería más pero Isma no aguantó más y se corrió en su culo. Follarse a una profesora de su Instituto era demasiada excitación para su joven polla. Ver correr a mi amigo y la visión de las tetas de la profe provocó en mis convulsiones y también me corrí dentro de Lourdes.

Quedamos los 3 extasiados e inmóviles.

-¿Te ha gustado Lourdes? -Uff ¿a vosotros qué os parece?

Se puso las gafas y comprobó quién le había estado follando el culo. -Pero si eres un chaval también. Desde luego habéis hecho conmigo lo que habéis querido. Pero bueno, gracias por haber hecho disfrutar tanto. Y por favor, esto lo podemos repetir alguna vez más pero no le digáis nada a mi marido ni al resto de compañeros ¿ok.? -No se preocupe profe dijimos los dos al unísono. No era cuestión de matar la gallina de los huevos de oro que nos iba a permitir follar gratis.

Nos dio un beso en cada una de nuestras pollas y nos pidió que nos vistiéramos.Yo le dí un beso en cada teta y otro con lengua en la boca. Le susurré al oido: Gracias profe, eres estupenda no me extraña que Luís piense en tí cuando folla con su mujer. Isma y yo nos bajamos del coche. Aquella noche comentamos lo bien que lo habíamos pasado y decidimos que pronto lo repetiríamos.

Al día siguiente en clase de matemáticas, se escuchó un “oooooh!”. La medieval iba vestida de forma espectacular: blusa escotada y falda por encima de las rodillas. Por supuesto, nada de gafas de culo de botella. Yo pensé: Todo esto gracias a mí. Y le guiñé un ojo a Lourdes.

Comentarios

Un comentario en "La profesora de matemáticas es una puta al cuadrado"

  1. German en Dom, 5th dic 2010 1:47 

    Con eso ya se asegura ganar el año sin problemas XD

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