Sexo con Gaby, la que fue mi amor platónico

Publicado en Marzo 27, 2009 por Webmaster  

Este relato que voy a contar, es acerca de una mujer llamada Gaby, un amor platónico que tuve en mis tiempos de juventud. En ese tiempo yo vivía en una unidad habitacional al norte de la ciudad de México, en un edificio de interés social, ella vivía en un edificio que estaba atrás del mío y siempre fue una niña que me gusto mucho. Sin embargo, yo siempre fui algo tímido… En esos tiempos, no me aventuraba a declararle el gusto que sentía por ella, aunque nos llevábamos bien, pues fuimos a la primaria juntos.

Al paso del tiempo, ella comenzó a ser novia de Antonio,  un conocido mio, vaya lo conocía desde niño y aunque nuestra relación siempre fue cordial y llegamos a jugar juntos en repetidas ocasiones, realmente nunca fue un gran amigo. Cuando el comenzó a ser novio de Gaby, yo simplemente perdí cualquier esperanza y pues si antes no me aventure a decirle nada, ahora mucho menos.

Con el tiempo, yo conocí a la que ahora es mi esposa, nos casamos y compramos una casa en la misma unidad, solo que esta no es en edificio  sino que  es casa sola, y vivimos hasta el otro lado de la unidad la cual es muy grande. Gaby se caso con Antonio y ahora tiene dos hijos, al igual que yo, una niña y un niño.

Pues bien, un día ya por la tarde y después de un arduo día laboral, salía en mi auto del estacionamiento de la oficina, cuando al pasar la pluma de salida, enfrente de mi pasaba una mujer vestida con un traje sastre negro y una camisa blanca, un cabello liso y negro, y aunque solo pude verla de espalda, se veía una linda figura que me llamo mucho la atención.

Así que al salir y dar la vuelta, pase de manera muy lenta pues quería ver la cara de esa mujercita que se contoneaba con cierta armonía y coquetería. Cual fue mi sorpresa al pasar junto a ella y poder ver su rostro, era Gaby! Y aunque dude por un segundo que hacer, pues estuve a punto de pisar el acelerador y marcharme de ahí, me contuve y detuve mi marcha.

Baje la ventana y al pasar junto a mi le grite su nombre. Ella, sorprendida, volteo a verme con un gesto de extrañeza y desconfianza, así que cuando me vio de inmediato le dije -“Hola, vas para tu casa?”-, por fin pudo identificarme y su cara cambio por completo, pues  se le dibujo una linda sonrisa, al tiempo que se acercaba.

-”Hola como estas?” –me dijo- y conteste de inmediato -”Hola Gaby que tal? Oye vas para tu casa, porque si quieres te puedo dar un aventón”-, ella de inmediato me dijo que si, que iba para su casa y pregunto si no era molestia el que yo la llevara, a lo que le respondí de inmediato que no, que se subiera, al tiempo que le abría la puerta del coche.

Una vez que subió y cerro su puerta, puse en marcha mi auto, y comencé a platicar con ella. Lo primero fue preguntar que hacia por allá puesto que yo tengo años trabajando ahí y jamás la había visto por el rumbo, ella me comento que la empresa para la que trabaja decidió cambiar de domicilio y mudaron la empresa para un edificio en esa zona.

Debo confesar que en un principio la platica fue algo fría, yo creo por el nerviosismo mío y por que ella en un principio se sintió rara y un poco incomoda, pero con los minutos comencé a intentar hacerla sentir bien así que poco a poco entramos en mas confianza y nuestra platica fue mucho mas amena, ya saben, del trabajo, los hijos, y cosas por el estilo.

Cuando llegamos a la unidad me pidió que la dejara mucho antes de donde vive pues tenia que pasar a comprar algunas cosas. Antes de que se baje del coche le dije que si quería, podíamos vernos en la hora de salida y yo podía llevarla, ella en un principio me dijo que no quería molestarme y que le daba pena.

Yo le dije que no tenía porque, yo me ofrecía de buena manera y que no me costaba nada, a final de cuentas trabajábamos por el mismo rumbo y vivíamos de igual forma, claro que no podía ofrecerle eso en la mañana pues yo tenia que dejar a mis hijos en la escuela, así que después de pensarlo me dijo que si, que estaba bien y que agradecía mi invitación.

Me pidió mi numero telefónico pues me comento que en ocasiones llega a quedarse mas tiempo en el trabajo y así podría avisarme cuando fuera a ser el caso y así no tuviera que esperarla. Después se despidió con un “hasta mañana” y yo di vuelta y me fui a casa, no puedo negar que ese día me sentía diferente, contento, realmente me había encantado llevarla a mi lado y haber podido compartir un tiempo con ella, y sobre todo que no seria la ultima vez.

Total que así pasaron días y semanas, todas las tardes la veía afuera de mi edificio, subía al coche y la llevaba cerca de su casa, nuestras platicas cada vez fueron mucho mas amenas y divertidas, corto se me hacia el tiempo cuando iba con ella, poco a poco fuimos tomándonos mas confianza, y creanme que tenerla todas las tardes a mi lado, era un dulce tormento, pues esa atracción que en mi juventud tenia hacia ella, ahora a mis 34 años había vuelto.

Y de verdad era un dulce tormento pues ver a esa mujer tan linda sentada al lado mío, realmente era demasiado, sobre todo cuando se ponía escotes o blusas que se llegaban a abrir un poco de los botones y dejaban ver un poco mas allá, o cuando se ponía faldas cortas, en verdad tenia que contenerme para aventarme encima de ella y comérmela a besos y mucho mas, realmente me volvía loco esta mujer.

Pues bien, resulta que un domingo paseando con mi familia, un estupido descuidado le dio un golpe a mi auto por la parte de atrás, afortunadamente a mi familia no le paso nada pero mi defensa quedo inservible, así que el día lunes tuve que meter mi auto a la agencia. Ese día llegue al medio día a mi oficina después de dejar el auto, y llame a Gaby para informarle que no tenia auto y que no podía llevarla a su casa.

Sin embargo ella me dijo que no había problema alguno, que nos tocaría ir en colectivo y metro, a mi ya un compañero al cual le platique mi percance en cuanto llegue, me había dicho que el podía darme un aventón y ya había dicho que si, pero cuando Gaby me dijo que no había problema y que nos iríamos en colectivo, de inmediato decline la invitación de mi amigo.

Así que ese día nos vimos como los demás días, afuera del edificio donde laboro y caminamos a tomar un colectivo, cuando llegamos a la estación del metro donde teníamos que bajarnos del colectivo y tomar el metro, yo baje primero pero de inmediato me di vuelta para darle la mano y ayudarla a bajar, esta situación como que la extraño pero no dijo nada, por el contrario se sonrojo.

Y casi de inmediato me comento, -”Sabes, Antonio jamás me da la mano para bajar de un camión o pesero, nunca tiene esos detalles para conmigo”-, yo la verdad es que lo hice como pensé que cualquier otra persona lo haria, pero para ella fue mucho mas allá, pues jamás lo hacia su esposo.

En fin, no tome mucha importancia y entramos al metro. En la estación había mucha gente, y el metro estaba tardando un poco. Tuvimos que dejar pasar como cinco trenes pues no podíamos entrar, hasta que llego uno medio vacio. Yo no quería que la aplastaran a ella, por lo cual pensaba hacerme a un lado y esperar mas, pero ella repentinamente tomo mi mano, y me jalo para subirnos al vagón.

El vagón quedo mas que lleno, no cabía ni un alfiler, y lo peor (o mejor) de todo, fue que quedamos frente a frente, su cuerpo completamente pegado al mío, nuestras caras a escasos centímetros y no había forma de moverse ni mucho menos. No era ni necesario agarrarse del pasamanos pues estábamos tan apretados que no nos movía nada.

El tenerla completamente pegada a mi, sentir sus tetas pegadas a mi pecho y su pelvis pegado a mi era algo sumamente excitante.  El movimiento del metro hacia que nuestros sexos se tocaran y mi verga, comenzó a tener una reacción que yo no quería en ese momento pues no quería que se fuera a molestar. No platicaba con ella pues estaba tratando de concentrarme para que mi verga no se pusiera dura, pero la situación era tan excitante que no pude hacer mucho, y mi compañero sin importar nada se puso rígido y duro por la excitación del momento. Gaby al sentir esto, volteo a verme y no se que vio, pero me imagino que vio una cara de sufrimiento y angustia, pues yo pensaba que me diría una cantidad enorme de cosas. Sin embargo, su reacción fue todo lo contrario, pues después de verme por unos minutos a los ojos, me regalo un pequeña sonrisa y recargo su cabeza en mi hombro, además de que sentía como su pelvis hacia pequeños movimientos, así es, no era el metro el que ahora nos movía, ella misma movía su cintura, sintiendo la dureza de mi palo, restregándose en todo su sexo.

Ya mas confiado y como pude, pase mis manos por su cintura y la abrace, atrayéndola mas hacia mi, sentía sus movimientos, sus ojos los tenia cerrados y en una ocasión logre escuchar como de su boca escapaba un pequeño suspiro. Bendito metro decía yo, le estaba tan agradecido, pero bueno, desgraciadamente después de 4 estaciones fue cuando por fin bajo bastante gente y ya no estábamos tan apretados.

Pudimos movernos hacia la puerta opuesta a la que se abre en el trayecto, y dentro de mi pensé que ya todo había terminado, y que las dos estaciones faltantes pues ya no habría nada, pero no fue así, ella hizo que yo me recargara en la puerta y volvió a abrazarse a mi, y de nueva cuenta pego todo su cuerpo al mío, yo quise buscar su cara pues moría por besarla, pero ella antes que yo lo intentara, recargo su cabeza de nuevo en mi hombro pero volteada al lado opuesto de la mía, así que solo la abrace y me dispuse a volver a disfrutar de ese momento tan delicioso y tormentoso.

Y llegamos a la estación final, donde teníamos que bajar, ella sutilmente se separo de mi, me vio a los ojos, lanzo un suspiro y me dio un beso en la mejilla. Enseguida paro el convoy, se abrieron las puertas y tuvimos que descender del vagón, en el camino a donde se toman los colectivos, ella me tomo del brazo y camino así al lado mío, recargaba su cabeza en mi brazo y no decía ni una sola palabra, yo de igual forma solo caminaba en silencio, tratando de sofocar un poco la excitación provocada por la situación vivida en el metro.

La acompañe a donde sale su colectivo el cual estaba por salir, ella volteo a verme, me sonrió y me dijo, -”Nos vemos mañana, a la misma hora que hoy”-. -“Si, claro”-, conteste. Me dio un beso en la mejilla pero en esta ocasión me lo dio en la orilla de mi boca, dio la vuelta y subió al colectivo, así que tome camino a mi casa, y es que mi casa queda cerca de ese metro, como a diez minutos caminando, así que decidí caminar y tomar un poco de aire mientras me fumaba un cigarrillo.

Pensaba y pensaba en lo ocurrido, me sentía nervioso, excitado, desconcertado, no sabia el porque ella había tomado esa actitud, aunque lo goce mucho no puedo negarlo, pero ahora me sentía muy raro, realmente esa noche y parte del otro día, no podía concentrarme en casi nada, pensaba y pensaba en lo sucedido, hasta que dio de nuevo la hora de salida, ella me marco al teléfono para avisarme que ya salía y que me esperaba donde siempre.

Cuando salí del edificio ahí estaba ella, parada esperándome, cuando me vio me regalo una hermosa sonrisa, me acerque y aun con su sonrisa en la cara me saludo, me dio un abrazo y me dio un beso en la mejilla, como los de antes, así que dije, bueno, ya lo de ayer paso y ya, vamos a ver que nos depara el destino el día de hoy.

En el colectivo todo fue bien, platicamos como si nada hubiera pasado el día anterior, todo era normal como antes, hasta que llegamos al metro y al entrar a la estación, estaba igual que el día anterior; eso me puso nervioso y a la expectativa, no sabia como seria el día de hoy, ella denotaba una cara pensativa, así que estábamos ahí parados sin decir nada ni hacer nada, hasta que llego otro tren un poco mas vacio que el del día anterior, así que de inmediato volvió a tomar mi mano y nos metimos, solo que ahora pudimos llegar hasta el otro lado, en la otra puerta.

Ella de inmediato se recargo en la puerta y yo delante de ella, pero entro mucha gente y comenzaron a empujarme, yo como podía puse las manos para no apretar a Gaby, pero ella sin mas, puso sus brazos alrededor de mi cintura y me jalo hacia ella para volver a quedar completamente pegados, de nuevo pasaba lo de un día anterior, ella volvió a poner su cabeza en mi hombro y su cara la volteaba al lado opuesto de la mía, y volvía a mover su cintura haciendo que nuestros sexos se frotaran entre si, mi verga de nuevo se puso a mil y mi excitación volvió a elevarse al máximo.

Volvió a pasar lo de un día anterior, de nuevo no pude besarla, de nuevo la acompañe a que tomara su colectivo, de nuevo se despidió con un beso en la orilla de mi boca, así fue toda esa semana, para el viernes en la noche yo estaba que reventaba, mojaba mi bóxer con el liquido pre seminal que salía por toda la excitación, era una situación que si bien la disfrutaba en el momento, después se volvía un tormento por no poder desfogar toda la excitación guardada.

Pero el viernes dije, ahora no me la aplica, así que deje que todo pasara como había sido en toda la semana, pero al llevarla a tomar el colectivo y ella acercarse a mi para darme mi beso cerca de la boca, sin mas, la tome de la cintura y puse mi boca en la suya, esta acción como que la descontrolo un poco, pero solo un poco, por que de inmediato comenzó a corresponder mi beso.

Era un beso cargado de excitación y de mucho deseo reprimido, acariciaba mi cabeza con gran delicia, nuestras lenguas se entrelazaban y nuestros labios no querían despegarse, la tome de la cintura y sentí como los pezones de sus tetas se ponían duros, mi palo que comenzaba a ponerse blando, reacciono de inmediato, ella lo sintió y pego todo su sexo al mío, fue un beso de 5 minutos que se me hicieron la gloria, cuando por fin despegamos nuestras bocas, nuestras respiraciones denotaban excitación, y ella me abrazo muy fuerte, ahí estuvimos por 10 minutos mas, nos dábamos besos y abrazos.

Hasta que le dije, -”Gaby, no puedo mas, te necesito, estoy que muero por ti”-, pero ella, de forma mas tranquila me dijo, -”Lo siento Eduardo, yo también estoy que muero por ti, pero sabes que esto no esta bien, no es correcto, se que no hago mucho por evitarlo, y he disfrutado mucho lo que ha pasado estos días, porque se que en un principio fue algo accidental pero que tampoco hicimos nada por alejarlo, si no todo lo contrario, pero debe de terminar ya. No podemos seguir con esto, de verdad, aunque es algo que realmente deseo, no puedo, y por favor te suplico que me entiendas”-.

Yo la solté, al tiempo que la miraba y le decía que no estaba de acuerdo con eso, pero que si era esa la decisión de ella, estaba bien, al tiempo que ella me miro, tomo mis manos y me dijo que lo mejor seria que ya no nos viniéramos juntos, que me agradecía todo pero que a partir del lunes ya no volveríamos a regresarnos juntos.

Subió a su colectivo y se fue, me sentía un tanto triste y decepcionado por la situación, me fui caminando a mi casa y pensaba en lo sucedido, en lo cerca que estuve de llegar a mas con ella, pero bueno, tampoco podía obligarla y tenia que dejar las cosas asi, tal y como quedo.

Paso el fin de semana y llego el día lunes, todo el día fue normal en cuanto a mi trabajo, pero me sentía ansioso, quería saber si a la hora de salida la encontraría o ya no, en todo el día no recibí llamada de ella y yo tampoco hice nada por llamarle, a la hora de salida cuando salí rumbo a casa no estaba, simplemente no había nadie en donde siempre nos veíamos.

Así que tristemente tome rumbo a mi casa, el camino no fue igual, fue pesado y triste, pero en fin, así las cosas pensaba yo, el día jueves me dieron mi auto y ya no tome el colectivo de nuevo, paso esa y otra semana y no tenia noticias ni había vuelto a ver a Gaby, pero para la tercer semana, era martes, estaba en mi trabajo revisando un reporte que necesitaba, cuando sonó mi teléfono, vi el identificador y mi corazón se acelero pues era el numero telefónico de su oficina.

Descolgué el teléfono y escuche una linda y entrañable voz, era Gaby.

Gaby: Hola Eduardo como estas?
Yo: Bien gracias y tu como estas?
Gaby: Bien, este mmmm bien
Yo: Porque ese mmmm bien?
Gaby: Bueno, es que, este, mmm bueno la verdad es que te extraño, porque no me has llamado, tu no me extrañas?
Yo: Pero que pregunta me haces, claro que te extraño, pero pues después de lo que me dijiste lo menos que deseaba era incomodarte, por eso no te había llamado, deseos no me faltaron de verdad.
Gaby: Si, me imagino, pero bueno quiero decirte algo (y se quedo callada)
Yo: (después de unos segundos), que es lo que me quieres decir.
Gaby: Bueno, pues, mmm, que he estado pensando mucho en lo que me dijiste ese día y después de pensarlo mucho quiero que sepas que yo también me muero por estar contigo, te necesito.

No supe que decir en ese momento, era algo que deseaba escuchar pero que pensé que jamás pasaría, hasta que por fin pasado el desconcierto le dije:
Yo: Linda, yo también te necesito y no sabes cuanto, dime quieres que hoy nos veamos, quieres que nos regresemos juntos a casa y platiquemos.
Gaby: No, hoy no puedo, tengo mucho trabajo y saldré un poco tarde.
Yo: Ok, entonces dime que propones.
Gaby: Podrías faltar a tu trabajo el día jueves.
Yo: Pues si tu me lo dices, yo pido el día y si no me lo dan lo tomo, que mas da.
Gaby: Esta bien, yo ya me previne y lo pedí, así que dime como le hacemos para vernos el día jueves.
Yo: De acuerdo, vamos a hacer algo, yo ahora mismo voy a pedir el día, y que te parece si el jueves nos vemos en algún lugar después de que vaya a dejar a mis hijos a la escuela, yo paso por ti y nos vamos.

Así que nos pusimos de acuerdo el lugar y la hora en que nos veríamos, cuando colgamos el teléfono de inmediato fui con mi jefe a pedir el día y como me debían muchas vacaciones no me fue nada difícil obtener el permiso. En casa dije que estaría todo el día en un curso así que le pedí a mi esposa que no me llamara a la oficina porque no estaría ahí y que me marcara al celular solo en caso de emergencia pues el curso era importante y me llevaría todo el día.

Llego el tan deseado jueves, en verdad que una noche antes me costo mucho trabajo dormir, me sentía ansioso, nervioso, como cualquier quinceañero se sentiría en su primer cita, por la mañana lleve a mis hijos a la escuela y de ahí pase por Gaby al lugar donde quedamos. Cuando la vi, no pude mas que admirarla por lo hermosa que se veía, traía puesto un traje sastre negro, que se conformaba por una falda negra, ajustada a su figura y debajo de las rodillas, unas medias negras, blusa blanca y saco negro, su cabello lacio y negro perfectamente bien peinado, su maquillaje nada exagerado y que resaltaba su linda cara.

Hermosa, simplemente se veía hermosa, baje del auto y me acerque a saludarla, me recibió con un lindo abrazo y un beso en la boca, le abrí la puerta y entro al auto, después salimos de ahí, me pregunto de inmediato cual era el plan a seguir además de que menciono que se sentía muy nerviosa, así que le dije que si le gustaría ir a desayunar primero, para comenzar a bajar el nerviosismo y entrar mas en confianza, lo cual acepto de inmediato y tomamos rumbo a un restaurante para desayunar.

Fue un desayuno muy ameno, donde platicamos mucho, nos reímos, alejábamos los nervios que nos aquejaban, disfrutábamos de nuestra compañía, sin presión de tiempo, yo creo que por eso lo disfrutábamos mucho mas, es mas, terminamos de desayunar y aun seguíamos ahí, en verdad lo estábamos disfrutando mucho, hasta que fue ella quien me dijo, -”bueno y ahora que sigue, a donde me vas a llevar”-.

Claro esta que le pregunte si deseaba ir o hacer otra cosa antes, a lo que me contesto que lo único que deseaba era estar conmigo, la tome de las manos y comencé a besarla por unos minutos, para después pedir la cuenta y salir de ahí, para tomar rumbo a un hotel y poder dar rienda a nuestros deseos.

Por fin llegamos, metimos el auto a la cochera y subimos al cuarto asignado, para esto ella ya no tenia puesto su saco ni yo el mío, al entrar al cuarto ella me pidió que la dejara ir al baño, así que yo me dispuse a desamarrar la corbata y quitarme la camisa para estar mas cómodo, Gaby no tardo mas de cinco minutos en salir del baño, al salir me pare en una orilla de la cama y ella se acerco a mi de forma muy lenta.

Cuando por fin estuvo frente a mi, simplemente se desencadeno la pasión y el deseo que teníamos guardado, comenzamos a besarnos con gran desesperación, mis manos rápidamente comenzaron a desabrochar su blusa mientras que ella luchaba por quitar mi cinturón, casi le arranco la blusa pero por fin pude quitar el ultimo botón y de inmediato le quite la blusa dejándola en un bonito brasier blanco.

Para esto ella ya había logrado quitar mi cinturón y comenzaba a desabrochar mi pantalón, yo rápidamente baje el cierre de su falda el cual no me costo trabajo alguno y la falda cayo a sus pies y mis manos acariciaban ese ansiado trasero, que delicia de nalgas, firmes y suaves al tacto, por fin mi pantalón cayo y quede en bóxer y camiseta, como pude quite mis zapatos y nos tiramos a la cama sin dejar de besarnos ni acariciarnos.

Nos besábamos y acariciábamos con desesperación, rozábamos nuestros sexos por encima de la ropa interior, a pesar de la urgencia por tenernos, nos estábamos disfrutando al máximo, le quite su sujetador para dejar libres un par de hermosas tetas, blancas, muy blancas, con un pezón café, duro y esperando ser besado y mordido por mi boca, así que no lo hice esperar mucho, pues comencé a besar, lamer y morder esas deliciosas tetas, que si bien no son muy grandes, si son de un tamaño bastante atractivo.

Me detuvo por un rato deleitándome con ese hermoso par de tetas, para después bajar y besar su estomago y llegar poco a poco a su monte de placer, el cual recibió caricias de mis labios por encima de una coqueta tanga blanca, pero no me quede ahí, pues seguí bajando para besar y acariciar sus suaves piernas, para después de unos minutos volver a subir a la altura de su monte de placer, para con mis manos lentamente quitarle esa bonita tanga blanca, la cual deslice por lo largo de sus piernas, hasta que salio por completo, pero que hermoso, su vagina estaba cubierta por una fina capa de vello, no muy largo, el cual delicadamente separe con mis dedos, ella solo veía fijamente lo que yo hacia.

Lentamente acerque mi boca hasta su vagina, la cual comencé a recorrer con mi lengua, su cuerpo dio un pequeño brinco al contacto de mi lengua, podía sentir el calor que emanaba del interior así como la humedad que ya tenia por la excitación alcanzada. Con mi lengua recorría sus labios vaginales, rozaba su clítoris y volvía a recorrer toda su vagina, metía mi lengua un poco en la entrada del placer y regresaba a recorrer de nuevo su vagina, ella los disfrutaba, con sus manos acariciaba su estomago y un poco sus tetas, tenia cerrados los ojos y mordía sus labios por el gusto que recibía.

Comencé a utilizar uno de mis dedos, el cual lentamente introduje en su vagina, al tiempo que me concentraba en su clítoris, el cual comenzaba a ponerse duro, y así estuve por algunos minutos, acariciando con mi lengua y mis labios su clítoris e introduciendo y sacando mi dedo de forma muy suave, sus suspiros comenzaron a transformarse en delicados gemidos, sus manos ahora ya acariciaban con mayor fuerza sus tetas, la tensión que sabia que ella tenia estaba desapareciendo por completo y comenzaba a entregarse por completo.

Después de algunos minutos de estar recibiendo las caricias de mi lengua y labios, así como las delicadas penetraciones de mi dedo, su cuerpo comenzó a estremecerse mas, sus manos dejaron de acariciar sus tetas para tomar mi cabeza y apretarla mas con su vagina, sus gemidos eran mas fuertes, su cuerpo se retorcía y entonces estallo en un delicioso orgasmo, un delicioso y caliente liquido escapo de su vagina, el cual mojo mi dedo así como mi barbilla.

Lentamente y conforme fue pasando el espasmo por el orgasmo, saque mi dedo y mi lengua de su clítoris, y subí besando su pubis, el estomago, sus tetas y su cuello, hasta llegar a su boca, la cual se prendió de inmediato de la mía, de inmediato sus manos sacaron mi camiseta y su boca se prendió de mi pecho, al tiempo que una de sus manos la bajo para comenzar a acariciar mi palo por encima del bóxer, su boca volvió a buscar la mía y su mano seguía con las caricias a mi palo.

Una de mis manos bajo hasta su vagina y comencé a acariciar su clítoris con mis dedos, eran movimientos circulares y suaves, su mano entro debajo de mi bóxer y tomo con fuerza mi palo, para después hacer movimientos lentos, subiendo y bajando, los movimientos de mis dedos se incrementaron y su cuerpo volvió a vibrar, sus piernas se abrieron y permitieron una mejor caricia de mi mano, no me costo mucho arrancarle otro orgasmo, pues dada la alta excitación que tenia, su clítoris se encontraba bastante sensible.

Su boca se despego de la mía para lanzar un delicioso y estimulante gemido, sus jugos escaparon de su vagina para ser depositados en la cama, mojando las sabanas de caliente néctar, pasados los espasmos del orgasmo, su boca se separo la mía, sus ojos se fijaron en los míos y de su boca escapo una frase, -”Por favor, te necesito, quiero que estés dentro de mi, ya no puedo esperar mas”-.

Su mano soltó mi palo y como pude baje mi bóxer para quedar completamente desnudo, ella de inmediato abrió sus piernas y yo me coloque entre ellas, para tomar con mi mano mi palo, el cual pase por toda su vagina para después apuntar a la entrada del placer y comenzar a hundirlo en ella lentamente. Al sentir como mi palo la penetraba, lanzo un gemido de placer, y yo no pare hasta estar completamente dentro de ella.

Una vez que ya había entrado todo, me recosté ligeramente encima de ella, me apodere de su boca y mi cintura comenzó a hacer ligeros movimientos penetrándola de manera suave, sus manos se apoderaron de mi espalda y la acariciaban, su boca no soltaba la mía y yo continuaba con mis suaves penetraciones, las cuales poco a poco comencé a incrementar de velocidad, ella dejo mi boca para comenzar a gemir, entre gemidos me decía que era una delicia, que era mucho lo que me deseaba.

Y yo seguía con mis movimientos, disfrutando de tan delicioso momento, después de varios minutos, pare mis movimientos y saque lentamente mi palo de ella, girándome y poniendo mi espalda en la cama, la tome de la mano y la jale hacia mi, ella de inmediato entendió el mensaje y se incorporo un poco para poner sus piernas a los costados de mi cintura, tomo con una mano mi palo, lo coloco en la entrada de su vagina y se fue dejando caer lentamente hasta que no quedo nada fuera de ella, se recostó encima de mi y al tiempo que me besaba, ahora ella era quien movía su cintura, controlando el ritmo de las penetraciones.

Yo con mis manos le ayudaba pues las coloque en ese delicioso trasero. Que delicia era acariciarla así como estaba, es algo que siempre me ha gustado. Poco a poco el ritmo comenzó a incrementar y su boca se despego de la mía, cerro sus ojos y comenzó a mover con mas fuerza su trasero, gemía y gritaba del placer que tenia, poco a poco incorporo su cuerpo, la tome de la cintura y moví mi cintura en un movimiento vertiginoso, era excitante ver como ella volteaba su cara hacia el techo, de su boca se escapaban grandes gemidos y jadeos, sus hermosas tetas brincaban al ritmo de mis penetraciones.

Ya no podía aguantar mas, estaba que me sentía a punto de estallar, lo cual le hice saber y ella me contesto, -”Ahh ohh si, sigue, sigue así y aguanta un poco mas ahhh estoy apunto de terminar ahh siii aguanta, aguanta”-, yo no disminuí el ritmo y aunque sentía que estaba por estallar, hice un esfuerzo sobre humano para aguantar lo mas posible, hasta que de pronto ella con sus manos tomo sus tetas, las apretó con fuerza y lanzo un enorme grito de placer, sentí como un liquido caliente bañaba todo mi palo y recorría mis huevos y mi abdomen y ya no pude resistir mas, estalle en un vendaval de emociones, inundando su vagina con una gran cantidad de semen, el cual salio en enormes cantidades.

Lentamente fueron disminuyendo mis penetraciones hasta quedar completamente quieto, sus manos dejaron de apretar sus tetas para darle solo pequeñas caricias y después ponerlas en mi pecho, sus ojos aun cerrados y su agitada respiración daban muestra del éxtasis que sentía, de pronto abrió sus ojos los cuales se postraros fijamente en los míos, dejo caer su cuerpo encima del mío y nuestras bocas se prendieron de un delicioso y gratificante beso.

Así estuvimos por algunos minutos, dándonos besos y caricias, como agradecimiento por el delicioso momento, después ella se recostó a un costado mío dejando su cabeza en mi pecho, al tiempo que yo le acariciaba su espalda, así estuvimos por algunos minutos hasta que ella sintió que mi leche salía de su vagina, así que se levanto y fue al baño para limpiarse, después fui yo y también me lave pues mi palo tenia rastros de sus jugos y mi semen.

Yo aun quería seguir disfrutando a Gaby, y de verdad, que de solo verla ahí acostada a mi lado, sin ropa y con toda su belleza, volví a prenderme y me acerque para besarla, ella me dijo que esperara y me hizo recostar con la espalda en la cama, ella se puso de rodillas y comenzó a besarme la boca por unos segundos para descender lentamente hasta llegar a mi palo, el cual aunque ya estaba reaccionando, aun no alcanzaba toda su firmeza.

Ella lo tomo con una mano, lo acaricio y lo beso delicadamente por unos instantes, hasta que por fin lo metió por completo en su boca, comenzando una deliciosa mamada, yo puse mis manos en su cabeza y acompañaba sus movimientos con ellas, mi palo comenzó a tomar toda su firmeza pues las caricias que le prodigaban la boca de Gaby, lo hicieron reaccionar y estar listo para la siguiente batalla.

Cuando mi palo estaba completamente listo, tome su cara y suavemente la levante para que sacara mi palo de su boca, me incorpore y la coloque en posición de perrito, así que me puse atrás de ella y tomando mi palo con una mano, apunte a la entrada de su vagina y la fui hundiendo lentamente hasta que ya no quedo nada afuera, así que la tome de la cintura y comencé una deliciosa penetración, que delicia, esa posición me fascina, ver su trasero en todo su esplendor era lo máximo.

Así estaba cuando vi su anito el cual de inmediato llamo mi atención y de manera muy delicada coloque un dedo y comencé a acariciarlo de manera muy suave, ella fuera de decirme que no, dejo escapar un gemido en señal de aprobación y de que le gustaba lo que hacia, así que seguí acariciándolo sin parar mis penetraciones, después lleve mi dedo a mi boca y lo llene de saliva al igual que su pequeño orificio, para comenzar a hacer pequeñas presiones hasta que entro mi dedo y lo metí lentamente, lo deje por un momento quieto y después comencé a meterlo y sacarlo de manera muy lenta.

Ella gemía y gemía, disfrutaba lo que le hacia, así que cuando vi que el primer dedo que metí entraba y salía con facilidad, llene de saliva otro dedo y ahora empecé a meter dos dedos, de igual forma lo hice en un principio lento hasta que se acostumbro y ya podían tener mayor movilidad mis dedos dentro de su anito, ella aumentaba sus gemidos, me impulsaba a seguir y yo lo disfrutaba como nunca, hasta que de pronto, de su boca salio la orden que tanto anhelaba, -”Ahh, ahora por favor, ahhh mete ese gran palo ahh en mi anito, rompelo por completo ahh por favor, lo deseo y lo necesito ahh, solo que hazlo con cuidado ahhh”-.

Así que sin mas demora, lentamente saque mi palo de su vagina, el cual estaba que escurría por los jugos que emanaban de ella, saque lentamente mis dedos, volví a untar mas saliva en su anito y apunte con mi palo directo a el, puse en la entrada la cabeza de mi palo y comencé a hacer presión hasta que por fin se perdió la cabeza de mi palo dentro de su anito, ella lanzo un gran gemido, hundiendo su cara por completo en la cama y apretando con sus manos las sabanas.

Yo le dije que si en algún momento ella deseaba parar, me lo hiciera saber, solo asintió moviendo su cabeza y proseguí a seguir empujando para introducir hasta la mitad. Apretando la sabana con sus manos me hizo la seña de que esperara, así que deje de empujar y me quede quieto y a la expectativa de saber si tenia que proseguir o dar marcha atrás, al tiempo que le acariciaba la espalda y parte de sus piernas, hasta que haciendo su cabeza hacia un lado me pidió que siguiera y que lo hiciera con el mismo cuidado que comencé.

Así que sacaba y metía lentamente mi palo, pero en cada arremetida lo impulsaba mas adentro, lento muy lento lo hacia, ella seguía con la cara hundida en la cama y apretando las sabanas, y yo seguía con mi labor, hasta que por fin, estaba toda adentro, mis huevos chocaron con su vagina, sus nalgas con mis piernas y me quede inmóvil por un momento hasta que ella me pidió que siguiera.

Y comencé de nuevo con mis penetraciones, las cuales poco a poco iban en aumento de velocidad, me sentía en la gloria, apretaba de manera deliciosa, gemía y gritaba, me pedía que le diera mas y mas, decía que le encantaba, que la volvía loca, estábamos en un éxtasis total, nos entregamos como si nuestra vida dependiera de ello, era una mujer que deseaba tanto y por muchos años la vi imposible de alcanzar.

Y ahora la tenia ahí, dándome su mas grato tesoro, y yo lo disfrutaba como nunca, y arremetía y la acariciaba, quería que sintiera todo el deseo que tenia por ella, quien no se quedaba atrás, con gemidos y gritos me manifestaba todo lo que estaba gozando, era una entrega total, sin restricción alguna, hasta que sentí que estaba a punto de llegar al final, sabia que faltaba poco, pero no quería terminar sin que ella lo hiciera también, así que como pude, pase una mano hasta alcanzar su vagina y con mis dedos busque su clítoris, el cual, una vez que fue localizado, comenzó a recibir una deliciosa caricia, cortesía de mis dedos.

Lo cual provoco una reacción electrizante en Gaby, pues como podía, movía su trasero al ritmo de mis penetraciones y caricias, su cuerpo se convulsiono y exploto en el mas inmenso y delicioso de los orgasmos, sentí recorrer por mis piernas un delicioso liquido quemante, mis oídos el mas placentero de los gritos y mi cerebro una descarga que provoco en mi una explosión que termino inundando por completo las entrañas de Gaby, quien recibió de nueva cuenta toda mi semilla, aunque ahora por un orificio y destino diferente, ella grito, bramo y gimió como loca, estaba envuelta en un éxtasis total, el mundo se paralizo por completo para nosotros, el tiempo no existía, solo dos personas llenas del mas inmenso placer, el cual deseábamos no terminara nunca.

Lentamente la agitación de nuestras respiraciones fueron desapareciendo y tomaban el ritmo normal, mi palo comenzó a perder su fuerza y dureza, así que fue cuando lo saque del delicioso anito de Gaby, y nos recostamos boca abajo en la cama, disfrutando tan delicioso momento, para después de unos minutos meternos juntos al baño y limpiarnos las huellas de ese encuentro sexual.

Salimos del baño y nos vestimos, salimos de ahí, ya era tarde, el tiempo había volado y aunque todavía la invite a comer, ella rechazo la invitación y prefirió ir a casa pues decía que se sentía cansada, en el camino no menciono palabra alguna, íbamos en completo silencio, me dijo que la dejara a las afueras de la unidad y que de ahí ella tomaría un taxi, así que me orille para dejarla en un sitio que estaba por ahí.

Antes de bajar, volteo a verme y me dijo, -”Te agradezco este hermoso día, en verdad me la pase muy bien y me has hecho muy feliz, y en verdad jamás en la vida había gozado como lo hice el día de hoy y deseo que no sea el ultimo”-, y en efecto, no fue el ultimo, pues tuvimos tres encuentros mas, yo seguía pasando por ella en las tardes al salir del trabajo, en el camino nos dábamos besos y caricias, y hasta en una ocasión ella me regalo un delicioso oral mientras yo manejaba.

Las otras tres ocasiones que estuvimos juntos lo gozamos de igual forma, aunque la primera seguía siendo muy especial, no dudo y tampoco niego que comenzaba a enamorarme de Gaby, y se que ella estaba igual que yo, esto se estaba poniendo peligroso, pero en una ocasión, uno de sus hijos enfermo y esto hizo que ella valorara a su familia, sabia que con su esposo no la llevaba muy bien, pero estaban sus hijos de por medio.

Afortunadamente su hijo mejoro, pero entonces fue cuando nuestra relación llego a final, nunca mas volví a llevarla en mi coche y nunca mas volvimos a estar juntos, y aunque en ocasiones por mi oficina llegue a encontrármela, solamente nos saludábamos de manera muy cordial pero con la certeza de que lo que vivimos juntos, había sido una de las mejores y mas deliciosas experiencias en nuestras vidas.

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