Familia entera en incestuosa orgía

Publicado en agosto 29, 2009 por  

Andrés se despertó como le sucedía usualmente, con una tremenda erección. Se vistió con un pantalón corto deportivo y calzoncillos corrientes, tiró su camiseta favorita encima de su cabeza, y se calzo unas zapatillas también corrientes. Verificando su apariencia en el espejo, satisfecho con su imagen caminó hacia el vestíbulo y salió por la puerta de su dormitorio. Cuando pasó frente al cuarto de Silvia, tuvo el impulso repentino de tocar a su puerta y despertarla.

Las cortinas dibujadas del cuarto de Silvia estaban abiertas, inundándolo de una luz matinal muy cálida, cuando él abrió la puerta. Acercándose a su cama, él vio que ella todavía dormía, estaba tendida de espaldas y con el pelo sobre la cara. Andrés la miró, y notó de nuevo cómo es de caliente y sexy su hermana. El pensamiento de ser como su novio se disparó tanto en su mente como en su verga, que creció dura y larga en sus calzoncillos. La camiseta que ella usaba para dormir solo le alcanzaba la cima de sus muslos, cubriendo su concha apenas…

Andrés acarició los muslos lisos de su hermana dormida, muy suavemente… Inclinándose intentó vislumbrar algo entre sus piernas… Con gesto muy suave, él le separó las piernas y levantó poco a poco su camiseta hacia la cintura. Él miraba su cara cuidadosamente para confirmar que ella no se despertase… Logró su misión, él miró fijamente la braga de encaje blanca, que cubría la concha de Silvia. Podía ver algunos rizos pequeños de su pelo púbico escapar de la diminuta braga por sobre el elástico de la cintura y de las piernas. Lamiendo sus labios, Andrés se acercó y olfateó, él pensó que podría oler indefinidamente el aroma sexy de concha caliente y se acarició su vara lujuriosamente por sobre la ropa.

Silvia se agitó y se acomodó de lado, Andrés sentía su verga endurecer en su pantalón. Ahora podía ver el culo firme de su hermana. Su respiración se agito más aun, cuando él vio que sus bragas estaban metidas en el hermoso canal del culo de Silvia, una línea de algodón blanco entre las redondas nalgas. Silvia cambió de nuevo de posición al tiempo que abría los ojos. Andrés, estaba de pie, mirándola fijamente. Ella se estiró y bostezó, le sonrió a él, había estado soñando con él… Silvia vio la verga impresionante de su hermano que la sostenía en su mano y tirando de ella; extendiéndola con la mano, moviendo el prepucio de arriba abajo encima de la cabeza de su verga cuando ella acarició el tronco suavemente con sus dedos…

Andrés la miró fijamente y entonces empujó sus pantalones y calzoncillos por debajo de las rodillas… Silvia se levantó y se arrodilló en la cama, se acercó para tomar la punta de la verga de Andrés en su boca, su lengua se extendió para lamer la gota de rocío que brillaba en la punta. Andrés miró con los ojos muy abiertos, como Silvia tomaba el tronco palpitante y duro y lo hundía en su boca, empujó su verga dentro de la boca de su hermana. Tomando su cabeza en sus manos, Andrés empezó a entrar y sacar su verga de la boca de Silvia. Él miró la cabellera negra de su hermana y vio como se perdía en la boca su verga. Los dedos de Silvia ahora jugaban con las pelotas velludas que se balanceaban en el aire bajo su verga…

Él se vino demasiado rápido, empujando casi hasta la garganta de Silvia cuando ella se tragó toda su leche caliente… Después de que él había terminado, soltó su cabeza y la vio sonriéndole… “Buen día. Gracias por la bebida caliente”, Andrés, casi de un solo movimiento se quito las zapatillas, la camiseta, y los pantaloncitos junto con los calzoncillos… empujó a Silvia acostándola en la cama y movió su cuerpo desnudo entre sus piernas, su estómago se apretó contra la concha apenas tapada por las bragas blancas cuando él le quito su camiseta de dormir y tomó ambos su pecho que llenaban sus manos y los apretó. Su boca chupo y lamió a su vez cada pezón duro… Subiendo su cuerpo, él acercó su boca a la de ella y por primera vez en su vida probó su propia leche mezclada con la saliva de su hermana.

Silvia lo empujó diciéndole “permítame cepillarme primero”. Andrés la soltó y la siguió con la mirada cuando ella caminó hacia el baño, más bien siguió el candente movimiento de su culo. Vio sus dedos acomodar las bragas, quitándola del surco sus nalgas. Andrés verificó la puerta rápidamente y entonces se echó de espaldas en la cama y esperó, su mente ya planeaba lo que él y Silvia harían luego.

Silvia surgió desnuda del baño, a Andrés le parecía perfecta la figura de su hermana y lamió sus labios. Éste era un sueño se hace realidad. Ciertamente esta muchacha ya había sido cogida antes, pensó equivocadamente. Las imágenes de algún tipo gruñendo encima del cuerpo jadeante de Silvia, encendió su mente y desaparecieron cuando él miró sus pechos firmes, la delicada V de pelo negro esparcido entre sus piernas. Cuando Silvia se extendió al lado de él, él se levantó, y se tendió entre sus piernas, apretando su verga roja contra la V velluda de su concha. “Siempre he soñado con esto ” dijo Silvia “¡Reventá mi concha! Poneme tu verga caliente en mi concha hambrienta” Andrés fue a trabajar de nuevo sobre sus tetas, apretando y apretando, amamantándose de sus pezones. “¿Querés la verga de tu hermano?” Él preguntó calurosamente “¿Debo reventar tu culo también? “ “¿Querés que te llene con mi leche caliente? “¡SÍ SÍ!. Silvia gritó presa de un ataque descontrolado de lujuria, sus piernas se envolvieron alrededor de la cintura delgada y sus pies se pegaron a las nalgas de Andrés, cuando ella gimió. “¡Cogeme duro! lléname con tu leche.”

Ellos rodaron e hirvieron en una única pasión lujuriosa, los dedos de Silvia se hundieron en las nalgas de Andrés cuando ella movió su concha contra su verga caliente. “Ponémela! ” rogó ella a Andrés, pero Andrés no tenía ninguna prisa arrastró los besos hacia abajo en su cuerpo, él empujó su cara finalmente entre sus piernas abiertas y lamió los vellos de su concha… sus manos empujaron sus piernas abriéndolas al máximo cuando él empujó su cara contra la concha de Silvia…

Cuando Andrés se despertó, una hora después, Silvia estaba acurrucada sobre su pecho también dormida. Él bostezó y rascó su pelo púbico sintiendo los pelos todos pegados en una mezcla de su propia leche, sudor y sangre. Él sonrió cuando recordó la forma en que penetró a Silvia. Su verga ahora estaba flácida luego del desenfreno lujurioso llevado al máximo soportable junto a su hermana… Él se desenredó de Silvia y caminó despacio al baño, desnudo. Silvia se despertó cuando su hermano se levantó, sus ojos soñolientos miraron cuando él caminó al baño, su mirada se dirigió a sus nalgas duras y delgadas… Su concha se sentía herida por los placenteros golpes que Andrés le había dado. La verga le había estirado y había roto el himen virgen de su concha de una manera que ella nunca había imaginado antes.

Ella oyó el sonido de la salpicadura de la meada de Andrés en el inodoro y rápidamente salió de cama y fue al baño, Andrés se volvió y miró a Silvia cuando ella entró al baño, Silvia se acercó a él mirando fijamente su verga, se arrodilló al lado del inodoro, consciente de que Andrés estaba mirándola confundido por sus acciones, extendió la mano y le tomó la verga. Andrés miró a Silvia preguntándose que estaba haciendo, ella había tomado su verga en su mano antes de que él hubiera tenido una oportunidad para sacudirla y lavarla, Silvia llevó la verga a su boca, degustando el agridulce sabor que la sazonaba, chupó el prepucio de su hermano que le encapuchaba la verga, Andrés abrió la boca, su carne de hombre endureció de repente cuando vio que Silvia chupaba y lamía su verga limpiándola…

Andrés vio la mano libre de Silvia entre sus piernas frotándose la ahora abierta concha, y la alzó de los hombros poniéndola de pies. Él la abrazó en un abrazo caliente y apretó sus labios a los de ella. Ellos se chupaban hambrientamente, cuando Andrés movió a Silvia contra la pared y arrodillándose, lamió su concha para limpiarla. Se bañaron juntos. Cada uno enjabonó y lavó el otro. Andrés prestó atención especial al culo de Silvia. Sus manos jabonosas se movieron entre las profundas nalgas para lavar y sondear su ano. Movió su mano entre las piernas, mientras la besaba desde atrás lavándole la concha con su mano suavemente enjabonada. Silvia sentía desaparecer el mínimo dolor que minutos antes le había causado su desvirgamiento. Su concha ahora parecía a gusto y su sonrisa le dijo a Andrés que ella se sentía muy feliz por la cogida que le había dado.

Andrés se había arrodillado por detrás de Silvia, y amorosamente lamió su agujero. Su lengua se hundió dentro de su culo y ella apretó su cara contra la pared de la ducha y suspirando, gimió… “Esto se siente grande” después de eso Andrés se paró y besó a Silvia en la boca, llenándole de saliva la boca. Para entonces él le había levantado suavemente una de sus rodillas y allí, con la ducha descargando una tibia lluvia sobre ellos, él empujó su verga desde atrás en su concha y la cogió hasta que él se viniera, llenándola nuevamente de su leche caliente haciéndola gemir de placer…

Pablo se había marchado para su oficina. Él no había visto a Andrés para trotar juntos como era de costumbre, pero no dio mayor importancia y mientras leía el periódico, solo se preguntó si Andrés estaba enfermo. Una historia en la página local lo atrajo separándolo de sus pensamientos sobre Andrés. Una corte local declaró culpable a un hombre 56 años por incesto después de que su hija de 25 años había confesado que sus dos hijos, eran de hecho suyos y no de su marido. La historia contaba además que el hijo del hombre también había confesado haber cogido con su hermana e insistió que él fuera el padre de los niños. Al parecer el marido vio a su esposa teniendo sexo con su propio padre una noche y a la próxima mañana lo dijo a la policía…

Para Pablo era lógico que no se hubiera informado que el marido disfrutó la muestra y que se masturbó al ver como su esposa tomaba la verga de su padre para meterla muy profundo en su concha. Pablo estaba duro como una barra de hierro cuando pensó de nuevo en Silvia en tomarla sobre la cama y meterle su verga en la concha… Su frotó la verga y leyó la historia de nuevo…

Nancy estaba dejando simplemente su cuarto cuando vio a Andrés salir del cuarto de Silvia. Ella no pensó nada más sobre él, hasta la hora del almuerzo cuando Silvia y Andrés parecían estar mirándose fijamente. Su sospecha creció cuando ella oyó a Marta que se quejaba al cocinero por las sábanas de la cama de Silvia. “…una sábana de cama sólo se puede ensuciar así cuando se tuvo sexo ” Marta había dicho al cocinero, quien se había reído y había dicho que “…algún tipo habrá conseguido que le diera de comer a su concha ” Nancy se asusto, ¿Andrés y Silvia cogiendo juntos? Ella supo de inmediato que fue lo que pasó, pero nunca pensó que pasaría en su familia…

Cuando ella pensó más detenidamente sobre el hecho se volvió a encolerizar… Silvia había sido cogida por Andrés. Seguro que a Silvia le había gustado sentir la verga de Andrés dentro de su concha, quizás en su boca y seguro también lo había disfrutado… Entonces su enojo se volvió celos… “¿Por qué Silvia debe ser la única que puede tener a Andrés?” Ella tenía más derecho sobre él que Silvia… ella le había dado vida. Esa tarde, ella envió al chofer a algún mandado y entonces dijo “Andrés, me olvidé de algo. Saca el auto y por favor vení conmigo… “Andrés, inseguro de adonde iban, manejó calle abajo con su madre al lado.

Nancy, con el corazón latiendo aceleradamente y con la boca seca, había decidido tomar el asunto en sus propias manos con Andrés. Ella llevaba una camisa de muselina delgada, dejando su sostén de encaje blanco muy claramente visible a través del tejido delgado. Ella sintió una emoción como de alegría a través de su cuerpo maduro, cuando notó la manera que Andrés astutamente espió sus pechos cuando ellos dejaron la casa. Ella intencionalmente, ajustó su escote para permitirle una vista más clara de sus pechos grandes y tentadores a Andrés, visible a través de su camisa.

“¿Dónde te llevo mamá?” Andrés preguntó cuando ellos se detuvieron en un semáforo. Su verga latía en sus pantalones a la vista de las tetas de su madre. Increíblemente, a pesar de haber cogido con Silvia más temprano esa mañana, él estaba muy caliente todavía. Él había planeado ir furtivamente al cuarto de Silvia después del almuerzo y darle otra cogida más, pero la madre había encontrado cosas para hacer, que por cierto era una lista larga. Nancy puso su mano de repente sobre el muslo de Andrés y lo miro, a la vez que la movió, directamente sobre la protuberancia en sus pantalones. Andrés la miró y sonrió, “Mamá. Estás segura de hacer esto? “Él apretó su mano aún más contra la protuberancia en sus pantalones.

Nancy cabeceó y lamió sus labios. Echando una mirada alrededor rápidamente, Andrés vio una calle lateral despoblada. Una vez estacionado en una parte oscura del camino, Andrés extendió la mano audazmente y apretó los pechos llenos de su madre. “Estamos seguros aquí? “ Nancy preguntó. Andrés desabotonó uno a uno los botones del frente de su camisa y movió su mano dentro para tocar sus tetas. Andrés asintió con la cabeza y jugueteó con la mano por encima del sostén y le apretó los pezones, las manos de Nancy acariciaban su verga a través del pantalón y lo besó en la boca. Ella pensó de repente que los labios que ella estaba besando habían besado y habían gustado a Silvia… Ella no entendió por qué pero la encendió…

Andrés se desabrochó el cinturón, desabotonó sus pantalones, y abrió la cremallera, mientras alzando sus nalgas los bajó un poco, dejando al aire libre su monstruo palpitante y tomando a su madre por la parte de atrás del cuello, bajó su cabeza hasta su verga. Nancy cooperó totalmente, ella vio muy poco de su verga en la oscuridad de la calle pero lo había sobado muy bien con las manos. Sus dedos fueron entre sus piernas para sentir las pelotas velludas llenas, cuando su boca se abrió y metió la verga de hombre dentro de ella. Usó su boca simplemente como lo hacía con su padre. Ellos eran casi similares en el tamaño; Nancy podía decir después de años de comerse la verga de Pablo que Andrés era una copia del carbón de su padre. Sus orificios nasales aspiraron el aroma sudado de sus pelotas y a ella le gustó los débiles latidos de la cabeza de su verga.

Su cabeza meneada de arriba abajo cuando Andrés gimió y movió sus manos encima de su cabeza para hundirle hasta la garganta su verga chorreante. Los dedos de Nancy apretaron más profundamente entre sus piernas buscando tocarle el ano. Andrés se movió un poco para permitir el libre acceso a los dedos de su madre hacia su ano. Él sentía los dedos de su madre seguir su canal velludo hacia la apertura anal entre sus nalgas delgadas y duras. “¡Cielos! Marta nunca me tocó allí” Cuando la boca de su madre se ahogó con su verga en el interior, meneó su tronco gordo de arriba abajo. Él sentía el toque en su ano. Sus uñas largas y afiladas raspaban su piel sensible cuando ella forzó aún más el dedo índice en el interior del ano…

El sentimiento era inimaginable; él entró en un orgasmo violento, mojado, caliente, su verga explotó en una ola después de otra de jugo blanco pegajoso en la boca de Nancy quien lo tragó todo, su saliva mezclada con el jugo agridulce y espeso de su bebé, de su hijo… y llenando su estómago de tan delicioso néctar. Cuando ella arrancó su dedo suavemente del interior del culo de Andrés, alzó la cabeza mirándolo, Andrés la levanto contra él y chupó su boca, Nancy sintió escurrir los flujos de su concha cuando ella tragó toda la leche de su hijo… Andrés era tan caliente como lo era su padre Pablo. Era una mujer muy afortunada…

Pablo había gastado la mayor parte del día pensando sobre la historia del periódico que él había leído. Lo había tenido distraído todo el día. Cada vez que él leía y releía la noticia pensaba en lo afortunado del “bastardo”, si le habrían dado una oportunidad él habría cogido con su hija Silvia, así como el padre de la noticia se había cogida a su hija… Cómo habrá hecho él para darle una cogida a ella, se preguntó. ¿Él habría hecho que le chupe la verga?… ¿Habría Tragado su leche?… ¿Él habría tomado su virginidad?… ¿La tenía tomada por el culo cuando se la cogía?… ¿Él habría le hundido su verga en el culo?… Cada pregunta atravesó en su mente como relámpagos; él imaginó a Silvia haciendo cada acto a la vez, chupándolo, tragando su leche, y tomando su verga en su concha y en su culo…

Cuando él estaba en camino a casa, su verga estaba dura como piedra y latiendo muy enojadamente en sus pantalones. Él había oído cuando Nancy enviaba al chofer lejos y le pedía a Andrés que la acompañara 30 minutos después…

Sólo se sentó en el sofá de tela de la sala para tomar un descanso mientras miraba algún programa por la TV, bebiendo a sorbos una taza de té. Silvia se unió y besándolo en la mejilla preguntó “¿Dónde están todos?” “Andrés y Nancy están fuera y el cocinero ha salido durante unas horas” le contestó mientras sus ojos miraron como Silvia se sentaba con las piernas en cruz sobre la alfombra, apoyándose contra el sofá. “¿Marta? ” preguntó Silvia. “Marta ha ido con el cocinero” Pablo comprendió de repente que él y Silvia estaban solos en la casa.

Silvia estaba aún vestida con pijamas, un pantalón viejo de algodón, y tenía el pelo sin peinar, Pablo miró fijamente sus pechos y se preguntó si ellos eran como los de su madre, como parecían serlo. Su verga latió cuando él se preguntó como era ella desnuda. Silvia bostezó y miró la TV sin interés. Ella sentía los ojos de su padre en ella y sonrió, él siempre estaba mirándola fijamente en esos días. Era obvio que él tenía ganas de coger con ella…

Ella se volvió y sonrió a su padre; Él no era en absoluto un hombre mal parecido. Su pelo encaneciendo agregaba algo de distinción a su apariencia. Él era un hombre de buena salud, tenía una pequeña barriga, pero por otra parte, él estaba en buena forma. Ella se sintió mojarse de repente entre sus piernas, sus pezones endurecieron y sentía una atracción física fuerte para con su padre. Ella se puso de pie y lo miró a los ojos, preguntó una vez más “estamos solos papá?” Pablo asintió con la cabeza; Sus ojos vieron algo llamativo en los de ella, pero no estaba demasiado seguro de que, Silvia caminó hacia su padre y se sentó en su regazo. Llevó los brazos alrededor de su cuello y dijo “te amo papá” los brazos de Pablo la abrazaron, su verga ya amenazaba con quemar los pantalones.

Silvia besó a su padre en la boca y cuando sus labios se abrieron, ella empujó su lengua dentro y gimió. Pablo también gimió. Éste era otro sueño hecho realidad, su hija caliente estaba besándolo y estaba acariciando su pelo, orejas y cuello con sus manos suaves y los dedos delgados. Él la agarró de una nalga con una mano y la apretó duro contra él. Besando y gimiendo ellos cayeron hacia la alfombra dónde Pablo quedo encima de Silvia entre sus piernas. Silvia envolvió sus piernas alrededor de su cintura cuando él besó su cara, boca, y cuello y frotó su dura verga contra su concha…

“Papá, cogeme” Ella le cuchicheo al oído. “Rápido. Antes de alguien vuelva.” Pablo gimió, su boca chupó fuertemente de sus pechos cuando él oyó estas palabras, se quito rápidamente los pantalones y la ropa interior y le apretó su ahora verga desnuda contra la concha. “Papá, mi concha está ardiendo, necesito que me calmes, pronto…” Ella susurró, sosteniendo con una mano el tronco duro y caliente de su padre y apretándolo. Pablo quitó el pijama del cuerpo joven y caliente de ella; Silvia alzó las caderas para ayudarlo, su concha velluda quedó desnuda ante sus ojos. Sosteniéndose la verga, él la frotó a través de su arbusto y la puso en la entrada de la concha. Él sintió la mojada y caliente cueva de Silvia, dándole facilidad para permitir que la cabeza de la verga entre en ella.

Él empujó sus caderas haciendo desaparecer su verga en la concha de Silvia, la sintió apretada y firme, tanto como si le agarrara la verga para no dejarla escapar de tan caliente cueva. Él empujó muy despacio disfrutando de cada milímetro, hasta que sus pelotas se sellaron herméticamente contra ella, su verga estaba en lo profundo de la ardiente concha de Silvia.

Silvia estaba jadeando pesadamente; no hacia ni 24 horas desde que su hermano le había reventado por primera vez en su vida la concha, ahora la carne de su hombre más amado, su padre, empujaba costosamente, dentro de ella, gimió y gimió cuando su padre tomó su culo firme en sus manos y empezó a cogerla despacio entrando y sacando su verga larga, resbalando en su concha llena de flujos, llegando muy profundo antes de irse hacia atrás despacio, con las pelotas palmoteando suavemente contra sus nalgas sudadas. Ella sentía fluir sus flujos en su primer orgasmo de la tarde. Su jugo lubricó aún más su agujero y animó a su padre entrara su verga más rápido…

Pablo sentía la reducción súbita de su concha con cada contracción de esta y la forma en que apretaba su tronco profundamente enterrado, Silvia no era ninguna virgen pero ella no tenía más que un par de cogidas muy recientes, dictamino su experiencia. Él sintió la tenacidad caliente de la leche en sus pelotas pujando por salir… Sus manos sostenían a Silvia por las nalgas, cuando su ritmo aumentó, su verga pistoneo más rápidamente y más profundamente con cada golpe dentro de ella… Silvia gimió… “Oh papá! ¡Oh papá sí! Más duro cogeme más Duro” ella susurró calurosamente. Pablo se puso más áspero, su hija estaba pidiéndole que la penetre más duro… ¿Qué hombre podría resistirse a tal demanda…? “¿Te gusta? ” preguntó con voz ronca. “¿Te gusta como te coge papá? “Amor. Decime si te gusta como te coge papá. Ruega por la verga de tu padre” , ella gimió cuando él la cogía por la concha más y más duro.

“Oh papá… papá, dale gusto a la concha de tu hija. ¡Empuja toda tu verga grande en la concha de tu Silvia” “Estoy acabando ¡ahhhhh ! ” Así es como Silvia se vino. Pablo dio un grito de triunfo e inundó con chorros calientes la concha de Silvia, descargando toda la leche acumulada fuera de sus pelotas, a lo largo de su verga bien enterrada en lo profundo de Silvia…

Cuando Silvia se repuso, jadeando en la alfombra, su padre Pablo, sacó la chorreante verga de su concha y empezó a jugar con sus dedos zambulléndolos en los interiores pegajosos de la concha de su hija. Pablo bajó entre sus piernas para que él pudiera ver sus dedos entrar y salir del agujero más fácilmente. El jugo combinado de su concha y su leche cubrió sus dedos… Subiendo sus piernas, él vio como la mezcla de leche y jugo de concha se escurría por su agujero mojando su otro agujero aún virgen. Su ano brilló con las gotas jugosas que su concha vertía. Pablo se apoyó en sus codos y lamió el ano de Silvia, saboreando su propia leche y el jugo propio de la concha de Silvia. La percepción de la lengua de su padre en su ano, envió una descarga de emociones distintas a través del cuerpo de Silvia.

Aun débil por su propio orgasmo ella no podía responder a la lengüetada en el ano que su padre le estaba propiciando. Ella solo atinó a alzar las piernas y abrir las nalgas más extensamente para permitirle acceso libre a su pasaje aún virgen pero deseoso de dejar de serlo. Ella con sus dedos tiró de sus nalgas sosteniéndolas como una prensa, para dejarle el camino libre a la lengua de su padre. Silvia intentó separar más sus nalgas con sus dedos, cuando su padre empezó a cogerla por el culo con la lengua. “Oh papá” gimió “Eso es, dame más papá, esto es muy caliente” Pablo chupó su dedo índice y lo puso entonces sobre el agujero de Silvia y empujó, su saliva cubría el dedo por completo, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, lo vio desaparecer poco a poco dentro del culo apretado de su amada hija…

Pablo sonrió cuando empezó la cogida con su dedo, volviendo su atención entonces a su concha, él la lamió saboreando cada pliegue de tan esplendida concha. Silvia estaba gimiendo de placer, el dedo de su padre estaba bombeando su culo y torciéndose dentro de su recto tanto como la lengua la cogía por la concha llena de fluidos. Pablo estaba nuevamente con la verga en su máximo tamaño. Cada punzada de los latidos de su verga le recordaba su placer sexual favorito… El sexo anal con una muchacha joven. Nancy, su esposa, siempre había cooperado con él y muchas veces había recibido en su culo la verga de Pablo, ella lo había aceptado de muy buena gana en su noche de bodas y todas las noches después de eso, pero naturalmente, con los años y con todas las cogidas por allí recibidas, su culo se había ensanchado mucho… y para Pablo no era el mismo…

Pablo había usado el culo de secretarias jóvenes, sirvientes de la casa, e incluso de prostitutas pero siempre con un condón y sobre todo en el caso de las últimas dos categorías, él no los había encontrado tan firme como le habría gustado. Ahora aquí, tenía un agujero muy firme y lo que era mejor, virgen. Quizás sólo sondeado por el dedo de algún novio, pero nunca por una verga. Que su dedo era quien estaba cogiendo por primera vez el dulce culito de su hija era para él, lo mejor de toda su vida. Consiguió ponerse de rodillas entre las piernas de Silvia, y apuntado la cabeza de su verga con su mano, tocó su virgen agujero cruelmente, mirando cada gemido y muesca de placer en la cara de Silvia, con tres dedos le abrió aún más la concha, viendo la carne roja en su interior, hundiéndolos hasta los nudillos para extraer todo resto de flujos y leche que quedaran en su interior, humecto con ellos su verga lubricándola para lo que se venia en forma inminente, la penetración del culo de su hija… Él apretó la cabeza de su verga contra el prieto agujero abriéndolo de a poco y empujó levemente…

El engrasado de sus dedos habían dado ayuda, la punta de su verga empujó más allá del esfínter musculoso y entro en el agujero caliente. “¡Ohhhhh!” Silvia abrió la boca solo para decir “despacio papá… me estás partiendo en dos. Pablo empujó un pedazo más, hundiéndose unos centímetros más en su interior cuando ella jadeó y apretó sus manos contra su pecho… Unas gotas de sudor brillaron en su frente y en sus pechos, se desplomó, forcejeo un poco para calmar su respiración, ahora estaba empapada en sudor, se aferro a sus tetas llenas, mostrando sus pezones puntiagudos y duros claramente…

Pablo acomodó sus piernas, para permitirle un mejor ángulo de penetración; salvajemente él empujó su verga dentro de ella. Con su tercer empuje terminó con la verga totalmente dentro de su recto. Silvia se mordió los labios ahogando un grito de dolor y se echó hacia atrás cuando el dolor le fue insoportable al momento que la verga de su padre atravesó por completo su culo. “Papá” Ella susurró casi sin voz “sácala fuera! ¡Sácala! ¡Me estás matando” Pablo le besó la cara y la alivió con sus palabras “Relájate hija, será mejor para vos” Silvia sentía latir la verga monstruosa que quemaba su ano, una ola de alivio le llegó cuando por fin ella pudo relajar los músculos alrededor de su ano…

Pablo sintió como los músculos se relajaron y empezó suavemente, muy suavemente a mover expertamente sus caderas, su verga resbalaba de una punta a otra por el canal de Silvia… Tal movimiento en tan apretado canal hizo que ambos acabaran al unísono, Pablo vio como la concha de Silvia se abría para lazar pequeños chorros de flujos y él descargo nuevamente toda su leche dentro de ella. Justo en ese momento Andrés y Nancy abrieron la puerta y entraron, viendo el placer en los rostros de padre e hija…

Los próximos meses vieron a la familia comprometerse en una serie de orgías incestuosas en la que todos tomaron parte. Andrés y su padre Pablo tomarían en forma alternativa a Nancy (su madre) y a Silvia (su hermana) en casi cada cuarto de la mansión. La sirviente Marta, extrañó las cogidas regulares que Andrés la daba, pero creyó que Andrés estaba saciando sus necesidades sexuales con alguna novia de la clase alta de la universidad, como una sirviente fiel y sabia, ella ya no se preguntó por qué las sábanas de la cama de Silvia mostraban muy a menudo señales de actividad sexual. Si un novio secreto estuviera bombeando a Silvia, no era nada que debía importarle a Marta.

Cada agujero en el cuerpo de Silvia era ahora un agujero para ser cogido por su hermano o padre… A menudo ella tenía la verga grande de su padre entrando y saliendo de su ano y la verga de su hermano, igualmente impresionante, cogiéndola por la concha. En esas ocasiones ella se sentía como si hubiera alcanzado el Nirvana, chillando y gimiendo de placer. Recibir al mismo tiempo la leche hirviente de su padre y de su hermano hacia que ella casi se desmayase con el éxtasis. Fue Andrés quien a Silvia aconsejó para ir a un ginecólogo para que le recete unas píldoras para evitar quedar embarazada muy joven. Algo renuente, ella había empezado a usarlas.

Por suerte sus períodos eran regulares y a tiempo. No era una molestia para ellos su sangrado mensual y eso no los detuvo. En esos días Andrés o su padre solo la cogían simplemente por la boca y descargaban sus leches en la cara ella. Aunque períodos o no, Pablo, su padre, siempre estaba más interesado en tomar su ano. Ella y su madre Nancy esperaban el anochecer y siempre a tiempo se metían a la cama. A menudo los cuatro terminaban en la cama grande de la alcoba del amo y cogían hasta que se quedaban extenuados, pegajosos y sudados de sexo. Ellos normalmente regresaban a su propio cuarto antes del amanecer, ante que despertaran los sirvientes. A veces Pablo o Andrés le daban una cogida rápida a Silvia por la mañana antes de prepararse para el trabajo o la universidad.

Silvia nunca estaba segura quién de los dos la cogería. Ella aprendió eso rápidamente de Nancy, su madre, quien compartió su dilema, cuando ella era cogida también por las mañanas con quién no estaba montando a Silvia.

Quizás fueron cinco meses o más, después de recibir su primera cogida, cuando a Silvia le faltó un período. Al principio ella lo ignoró y continuó como de costumbre, pero varios días después, ella se lo dijo a Nancy, su madre. “¡Estupendo!” gritó Nancy de alegría. “¡Yo también tengo una falta! Creo estar embarazada igual que vos.” Un viaje rápido a una clínica había confirmado que las dos estaban de hecho, embarazadas.

“¿Pero mamá?” Silvia había preguntado una vez en casa. “¿Quién será el padre? ¿Andrés o Papá?” Nancy le respondió con gran confianza “Andrés claro.”, Nancy le explicó que Pablo la había cogido durante años sin tener ella que cuidarse con pastilla anticonceptivas, ni nada y no quedó embarazada. “¿Pero no será posible, que papá ella recobrado su fertilidad de repente?” Ella concluyó con una mirada feliz en su cara. “Además tu estimado Papá tuvo paperas cuando vos todavía eras una bebé, los médicos dijeron que eso le afectó la fertilidad.” “Nosotras llevamos la semilla de Andrés en nuestros úteros, Silvia querida”

Andrés regresó de la universidad sintiéndose muy feliz. Él había encontrado a su madre Nancy y a su hermana Silvia sentadas en los jardines charlando sobre algo. Caminando como por accidente hacia ellas, él abrió la cremallera y desabotonó sus pantalones vaqueros; sacando su verga cuidadosamente, y acomodándola para que sus pelotas velludas también queden libres. En cuanto a los sirvientes, Marta había salido y el cocinero residente se bebió como de costumbre alguna bebida barata, en su cuarto. “Hola mis mujeres” Él dijo con una gran sonrisa, guiando serenamente la cabeza roja enfundada aún en el prepucio, a sus labios suaves y dulces. Nancy abrió su boca y tomó la punta de la verga de él; como si fuera la cosa más natural en el mundo… Ciertamente se había vuelto un saludo normal entre Andrés y ella. Silvia miró como su madre chupó la verga de su hermano, y se preguntó por qué su padre y el hermano parecían preferir que Nancy se las chupara.

Después de unos minutos Andrés quito la verga de la boca de su madre. Nancy y Silvia lo miraron, Andrés se sentó en una silla vacía y empujó sus pantalón vaqueros y se bajo los calzoncillos hasta los tobillos; estirando sus piernas y apoyándose de espaldas, él dijo a ambas mujeres “vengan… chúpenme la verga las dos juntas”.

Silvia y Nancy se arrodillaron cada una a un lado de él y Nancy tomó su herramienta dura en su mano; ellas jugaron con las pelotas hinchadas de Andrés y unían sus dedos sobre el oscuro y espeso pelo púbico, sobre su ingle, Nancy chupó su tronco, Silvia lamió y amasó la bolsa de las pelotas. Sus dedos bajaron a la base velluda y hurgaron entre los pliegues húmedos y sudados de su ano, Andrés se movió para permitir que los dedos de Silvia alcancen su ano… Él suspiró. Éste era el cielo. Dos mujeres que cuidan de él sexualmente. Su único problema era a cuál daría su leche primero.

Nancy le soltó la verga y le ofreció la boca hambrienta de Silvia. Ávidamente, Silvia hundió su cabeza sobre el tronco de su hermano como había visto hacer a su madre y esta la miró con aprobación. Andrés miró a Silvia con una sonrisa soñadora en su cara. Él bajo el cierre del vestido de la madre y apretó muy fuerte cada teta de ella. Nancy gimió en éxtasis cuando Andrés chupó de sus pechos, y apretó la cabeza de su hijo más duro contra ellos. Silvia todavía estaba abajo meneando su cabeza a lo largo del tronco de la verga de su hermano mientras jugaba con sus dedos en las pelotas llenas…

Andrés bajó sus manos a la cabeza ocupada de Silvia y suavemente dijo… “Espera un poco. Quiero las conchas de las dos ahora.” Él hizo que Nancy y Silvia se arrodillen en dos sillas puestas una junta a la otra, las hizo agachar dejando el culo mirando en su dirección. Nancy y Silvia empezaron a deshacerse de las pocas prendas que aún llevaban puestas, las dos engancharon sus dedos en sus bragas para empujarlas hacia abajo y dejar sus culos desnudos cuando Andrés dijo “No!! Sólo relájense y disfruten” Él metió la cara en la mancha de humedad de las bragas de encaje negras de Silvia y aspiro todo lo que pudo con la boca la hizo a un lado y tomándola de sus caderas, él apuntó su verga a los labios suculentos de su concha y empujó “¡Estás muy caliente hermanita!” gimió. Nancy miró como su hijo bombeó a Silvia firmemente. Estaba asombrada por el control que él tenía sobre la situación.

La mayoría de los muchachos a su edad si estuvieran cogiendo una concha tan caliente como la de Silvia hubieran disparando sus cargas en segundos. Ciertamente los muchachos que ella había conocido cuando ellas tenía la edad de Silvia habían sido muy rápidos en descargar sus leches, a menudo incluso antes de entrar en ella. Los recuerdos de todas las leches pródigamente recibidas encima de sus muslos, en su concha, y sobre el estómago, hicieron hacerla sonreír. Sus manos bajaron a su propia concha al percibir que chorreaba. Y la notó pegajosa por sus jugos. Andrés le sonrió y metió muy bien una mano debajo de sus bragas de algodón blanco acariciándole el ano y la concha afeitada entre sus piernas. Allí su dedo índice jugó con su agujero antes de empezar a pujar en su ano con el dedo pulgar, y empezó a cogerla con el dedo índice y el dedo pulgar. Todo el tiempo, él se mantuvo bombeando a Silvia.

El aire del atardecer estaba lleno con el sonido de su pelvis golpeando en las mejillas suaves del culo de Silvia, sus gemidos y fuerte respiración, llenando el aire de la tarde calurosa alrededor de ellos. Andrés arrancó de dentro de Silvia su verga y rápidamente empujó en la concha de Nancy, después de bajarle las bragas hasta las rodillas. Nancy gimió cuando él la llenó completamente de un empujón salvaje. Silvia sintió una mano acariciar su culo y giró para ver como Andrés hundía su mano bajo sus bragas y empezó a cogerla con los dedos como había hecho con su madre.

Pablo miró la escena desde el pórtico con total aprobación. Él abrió la cremallera sus pantalones rápidamente y se los quitó junto con los calzoncillos. Soltando su corbata y el cuello de la camisa, caminó hasta ellos y empezó a acariciar los tres culos desnudos festivamente, ante él. “¿No podían esperar por mí? ‘ preguntó con una sonrisa, Mientras se posicionada detrás del culo bien redondo de Silvia. Sacó de un movimiento la mano de su hijo, casi de mala manera, “Yo tengo ganas de sentir la concha caliente de tu hermana” Silvia sintió alivio dentro de ella, los dedos de Andrés la habían cogido maravillosamente, pero ellos no se podían compararse con una verga real. Cuando Pablo le enterró la verga en su concha, él comentó… “No te depiles nunca la concha, mí amor, me gusta tener una opción, entre la concha afeitada de tu mamá y tu matita de pelos.” “¡Yo también!” Andrés agregó cuando retomó la cogida con Nancy. “Oh Cállense” jadeó “y a coger como nosotras lo merecemos”

Pablo guiño un ojo a Andrés y le dio una palmada dura a Nancy en el culo “Cállate vos.” “Sí mamá. ¡Cállate y mové el culo!” Andrés jadeó enviando su verga dura y profundamente en una serie de empujones violentos. “Ooooohhhh, Uffff” Nancy jadeó cuando ella se sintió las embestidas de Andrés. Ella había estado cerca de acabar que cuando Pablo llegó, entretanto que Silvia estaba gimiendo y jadeando como su madre. Su padre le separó las nalgas y buscó con el dedo pulgar la rosada apertura anal. “Papá ‘ Ella jadeó “acaba en mi concha. Después me podrás coger por el culo” Pablo se rió y contestó “está bien hija. Tengo algo para la nena de papá.”

Pablo empezó a empujar su verga más duro y más profundo dentro de la concha de Silvia. Así como Andrés gruñó y gimió que cuando él inundó la concha de Nancy con su cremosa descarga. Silvia giró la cabeza hacia él para ver la cara de Andrés torcida por el placer orgásmico. Viendo esto y oyendo los gemidos de placer que venían de Nancy, soltó su propio orgasmo. Cuando ella bañó la verga de su padre con sus flujos, y su concha la apretó con cada espasmo Pablo no fue capaz de controlarse y se descargó salvajemente, gruñendo y jadeando con pasión. Sus últimos chorros de leche los descargó en la boca de Silvia quien saboreo cada gota que él le brindó.

Esa noche, cuando Nancy estaba a horcajadas sobre Andrés en la cama de su alcoba, con la concha llena de su carne; Silvia estaba tendida boca abajo al lado de ellos en la cama siendo cogida por su padre. Los cuatro estaban desnudos y bañados en sudor, jadeando pesadamente, a pesar de los esfuerzos del aire acondicionado por refrescar el cuarto. Silvia lamió sus labios y gimió cuando la verga de Pablo entró en su agujero trasero engrasado apenas con un poco de saliva. Su cabeza estaba hacia los pies de Andrés, ella podía ver claramente entre sus piernas musculosas ligeramente abiertas como la concha depilada de Nancy comía la columna de carne de su hermano. Era un ir y venir digno de ver, la forma en que su madre tragaba por la concha la verga de Andrés. Su padre estaba ocupado en perforar el agujero de su culo, pero la vio mirar con gran devoción a su madre siendo cogida por su hermano que dijo “Son tan caliente como vos”

Suavemente él sacó su verga de lo profundo de su ano y se arrodilló frente a Nancy. Diciendo “Déjame darle una pequeña muestra a Silvia, querida” Él apuntó su verga al ano de Nancy. Silvia se movió más cerca y miró como su padre empujó su verga dentro del culo de su madre, mientras simplemente debajo de él, la verga de su hermano latía dentro de la concha. Una vez dentro y con Nancy gimiendo y gimiendo, Andrés y Pablo empezaron a moverse lentamente dentro de Nancy hasta que ellos tuvieron un ritmo parejo. Silvia había sido cogida de esta manera muchas veces por su padre y su hermano pero ahora ella estaba viendo el mismo placer en su madre. Silvia se vio envuelta en lujuria cuando ella miró a su padre y hermano coger doblemente a su madre.

“Silvia” pidió Andrés, separando las nalgas de su madre con una mano libre “sentate sobre mi cara. Quiero comerme tu concha.” Silvia estuvo a horcajadas sobre su cara unos minutos, ella enfrente de su padre quien cogía a Nancy que también estaba montando todavía sobre la verga de Andrés; la mano de su hermano separándole las nalgas para facilitar una profunda penetración por parte de su padre, y Andrés chupó y lamió su concha velluda que descargaba jugos que fluían libremente fuera de ella.

Nancy, sudada y jadeante tenía sus brazos envueltos alrededor de la cintura de Silvia, disfrutando ser cogida analmente por su esposo y vaginalmente por su hijo. Pablo extendió una mano hacia Silvia y apretó las tetas firmes y jugó con los pezones duros cuando él se hundía aún más en el culo de Nancy. Silvia y Pablo se acercaron como pudieron y se besaron, su respiración se mezcló, Andrés estaba lamiendo y chupando alternadamente su concha, con la nariz apretada profundamente en su culo y sus caderas moviéndose enviado su verga dentro de la concha de Nancy en un ritmo firme. De repente, Silvia sintió las manos de su madre acariciando y apretando sus nalgas y entonces ella sintió los labios de su madre en sus pezones, mientras los chupo, con sus manos le apretó el pecho como queriendo sacar la leche que aún no tenia.

A Silvia no la tomó por sorpresa el hecho que su madre estaba chupando y jugando con sus tetas, pero si el hecho que ella realmente estaba disfrutándolo, Pablo miró fijamente las actividades de lesbianas de madre e hija y sintió la leche hervir en sus pelotas. Mirando hacia abajo vieron su verga escapar fuera del culo de Nancy increíblemente ancho, bien redondo y colorado y vieron como nuevamente Pablo envió una serie de empujones duros haciendo perder por completo la verga dentro del culo de Nancy, Andrés notó que se había roto el ritmo y supo que su padre estaba por acabar, y chupó más rápido y más profundamente la concha de Silvia, cuando su propia leche hirvió e hizo erupción en el interior de Nancy. Nancy tiró su cabeza atrás y gimió cuando ella sintió que Andrés la llenaba, rápidamente seguida por Pablo que dispara su carga en el agujero de su culo. Cuando él saca la verga del culo de Nancy vio su propia leche caer fuera de ella quedándole el ano repentinamente vacío.

Andrés se quitó a su madre y hermana de encima, tomó a Silvia y la acostó en la cama, con sus piernas bien formadas levantadas por el aire, separando sus desarrollados muslos, él se arrodillo entre ellos y rápidamente movió su boca hacia su concha, él enterró varios dedos dentro y le chupó el clítoris hasta que ella se vino en su boca, el cuerpo de Silvia se estremeció y se agitó de placer cuando su orgasmo le arrancó varios gemidos. Ella se apretó y se acarició las tetas llenas de placer cuando su concha se inundaba de un flujo cremoso y ardiente.

Cuando ella terminó su orgasmo, miró hacia abajo para ver que era su madre quien estaba ahora lamiéndole los flujos de la concha. Sobreponiéndose a su venida, se acarició la mata de pelos de la concha y se acarició los muslos. Andrés estaba de pie al lado de la cama tirando de su verga rápidamente, endureciéndola, mientras se lamía los labios al mirar como su madre chupaba la concha de su hermana con tanto cariño y énfasis. Finalmente, él no pudo resistirlo más y moviendo a su madre a un lado, él se colocó entre las piernas de Silvia y hundió su verga profundamente en su concha. Las piernas de Silvia se envolvieron alrededor de su cintura cuando él enterró rápida y desesperadamente su verga en la concha de ella, aunque las pelotas le dolían. Nancy lo ayudó lamiéndoselas y Pablo lo instó que le diera bien duro a la concha de Silvia. “! Es la concha de Silvia, tu hermana!” le dice casi al oído ” Hacelo hijo, reventá la concha de la muchacha con tu verga dura” Pablo instó cuando se arrodillaba atrás de Nancy y apuntó su verga para llenarle la concha desde el atrás.

Silvia jadeó y gimió con cada empujón de la cogida fraternal enviando su culo fuera de la cama y Andrés gruñó con lujuria desenfadada. Sintió el salvajismo de Andrés en sus pechos chupando y apretándolos tanto que les dolía y como su cadera empujaba contra ella y su carne de hombre entraba y salía de su concha.

Finalmente Andrés escupió las pocas gotas de leche que sus pelotas podían tener dentro de Silvia y se derrumbo por el agotamiento encima del cuerpo tembloroso y sudado de Silvia, él se vino cuando el dedo índice de Nancy había empujado dentro del agujero del culo de Andrés y había empezado a cogerlo a él.

Su marido Pablo estaba bombeando la concha de Nancy, desde atrás, brutalmente. Su cuerpo se agitaba con fuerza a cada empujón y por su propia debilidad después del tremendo orgasmo que había padecido minutos antes.

De repente Pablo arrancó la verga de dentro de ella y la empujó hacia el suelo alfombrado en una masa jadeante, moviéndose con esfuerzo Pablo consiguió meterse entre sus piernas dónde él empujó su verga exigiendo más de ella y la cogió rápidamente. Él le alzó las piernas y las llevó hacia atrás, descansándolas en sus hombros, empujando muy profundo en las entrañas de Nancy, hasta que él disparó su carga en ella y le llenó el agujero con más leche…

A la mañana siguiente, en la cama solo estaban Nancy y Andrés, madre e hijo, al despertar, agotados y doloridos por la sección de sexo que habían tenido, con gotas de leche secas sobre las sábanas de la cama; ellos se abrazaron uno al lado del otro y en ese momento de tanta felicidad Nancy dijo. “Hijo felicitaciones. Vas a ser dos veces papá dentro de 9 meses”

De repente, la puerta de la alcoba se abrió y Pablo desnudo entró con Silvia también desnuda ambos riéndose tontamente cuando su padre festivamente palmoteó su culo desnudo. “¿Escuchaste hijo?” bramó, “Vas a ser dos veces papá” Andrés se sentó en silencio aún aturdido.

Pablo se había sentado en la cama y Silvia fue al lado de su madre en la cama y se metió entre ellos, un brazo alrededor de cada uno, cuando ellos todos sonrieron alegremente. “Pero. Pero…” Andrés tartamudeó “vos también las cogiste…y… y yo creo que vos también debes de ser el padre” Pablo sonrió y agitó su cabeza “no hijo, mi semilla ha sido inútil durante años, desde que yo tuve las paperas. Además las píldoras no son una cosa del todo segura “Después de unos momentos de pensamiento Andrés sonrió de repente y dijo “…yo las embaracé.”

Nancy ofreció sus brazos a su hijo y dijo “nosotros todavía podemos divertirnos, faltan algunos meses más todavía” Andrés entró en el abrazo de su madre, y jugó con las manos en sus tetas jugosas y grandes… Pablo se rió, y se acostó en la cama tirando Silvia a horcajadas sobre él cuando dijo “continuemos donde habíamos quedado hija” Silvia tomó la verga de su padre en su mano, guiándolo a su concha cuando él apretó sus pechos…

Comentarios

2 Comentarios en "Familia entera en incestuosa orgía"

  1. mandrackee en Jue, 20th ene 2011 23:32 

    que buen relato. Esta como para hacerlo película. Ja. Te felicito.

  2. sanchez en Sab, 21st abr 2012 14:23 

    que buen relatos los felicito y si han seguido espero que me regalen relatos please hay le dejo mi amil

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