Mi primer anal

Publicado en agosto 28, 2014 por  

No tenía de qué quejarme: hasta ese momento había probado pijas de buen tamaño y pijas rendidoras, hombres que sabían lucirse y hombres que hacían lucir al sexo, cuerpos trabajados y cuerpos que trabajan horas sobre mí. Pero con Andrés la cosa fue distinta. Desde los primeros besos –yo tenía inocentes 18-, él me dejaba con una sensación de que el mundo se detenía. No sé si lo amé, pero sé que amé cada cosa que hicimos. Nuestra primera vez se demoró más de lo que lo hubiéramos deseado y ni las exageradas expectativas opacaron tanto placer: fue más lindo de lo que pensábamos que el sexo podía ser. Cada uno hacía lo que tenía que hacer, sin decir nada pero también sin dudar. Era, lo que se dice, estar entregado.
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