Orgía interracial con una chica oriental y un hermoso hombre negro
“Estoy esperando que llegue por mí… él siempre es puntual y esta noche estoy en verdad excitada, él me ha dicho que me prepare para una noche loca de pasión desenfrenada, que iremos a uno de esos sitios donde las parejas pueden ir a disfrutar de un rato de buen sexo entre ellos o compartiendo con otras parejas… me dijo que quedó con una pareja que me excitará, él sabe que no tengo sexo con mujeres, pero que no me importa compartirlo a veces… como sé que a él no le importa compartirme… si siempre que tenemos encuentros así, acabamos haciéndolo con más pasión y desenfreno… como para demostrarnos que somos el uno para el otro. Leer el relato completo
El sobrino favorito
Publicado en junio 9, 2010 por Webmaster
Para empezar debo decir que yo no mido 1.90, peso 100 kg, ni soy una montaña de músculo, tengo un cuerpo acorde a una persona que practica hace muchos años una disciplina deportiva y que tiene 30 años. Por otro lado mi tía, la otra protagonista de este relato verdadero, tampoco es una súper mujer, por el contrario si se conserva bien es más por una cuestión de suerte que por fuerza de voluntad. Es separada desde hace algunos años, ha estado por lo que yo sé siempre con el mismo tipo y siempre ha sido una mujer super calentona…
La verdad es que no recuerdo el momento en que me empezó a gustar mi tía, hermana de mi padre, sólo se que me empezó a gustar cada vez más, hasta el día que me hice una paja tremenda pensando en ella. Recuerdo siempre que podía tratar de apoyarla, rozarla, tocarla, tratar de darle besos lo más cerca de la boca posible, espiarla cuando se podía e imaginarme una y mil veces como cogería esa mujer. Leer el relato completo
Noche de cumpleaños con mi apasionada acompañante
Publicado en junio 8, 2010 por Webmaster
La historia que a continuación relato sucedió como resultado de festejarme mi propio cumpleaños regalándome para esta ocasión la compañía de una escort.
Pues bien para celebrar mi cumpleaños decidí regalarme a una acompañante y para ello busqué en Internet una agencia y elegí a una de las chicas de mas alto nivel, pues la ocasión así lo ameritaba. Ya anteriormente había contratado chicas de la misma agencia y con ellas había hecho realidad varias fantasías: como hacerlo con una mujer de color o con una chica vestida de colegiala (uniforme verdadero de secundaria).
En esta ocasión quería tener a una chica de mayor nivel. Ella se hace llamar Loretta, edecán de eventos deportivos y acompañante, tiene el cabello largo, negro, su piel es clara, casi blanca, piernas largas y torneadas, una figura como si fuera muñeca de caricatura japonesa y un rostro hermoso en especial esos ojos que te pueden hacer palidecer si así lo desea. Leer el relato completo
Eres una puta mentirosa y te encanta
Te habías levantado muy pronto, como siempre que tenías que ir a Barcelona. Además esta vez tenías que visitar a dos clientes e ibas a hacer noche allí. Te pusiste el traje oscuro con falda larga que te hace esa figura tan esbelta y sensual, con la camiseta roja si mangas que resaltan esas tetas que gustan tanto a los hombres y que les hacen volverse para mirarlas y que más de uno ha tenido ocasión de tocar y chupar.
El taxi te esperaba en la puerta, ibas con el portátil y con el bolso, el taxista, un chico joven y bastante apuesto, al verte se bajó y muy atento te abrió la puerta. Tú notaste como te miraba y clavaba sus ojos en tu culo, que se marcaba claramente a través de tu falda. Al entrar en el taxi te quitaste la chaqueta, hacía calor, y disimuladamente el taxista movió el espejo para poder observar tus tetas. Tú te diste cuenta pero fue una sensación que te gustó. Llegaste al aeropuerto, bajaste del taxi y al cabo de cinco metros giraste la cabeza y viste como el taxista miraba tu culo. Entraste en la terminal y pensaste que había sido un buen comienzo de día. Leer el relato completo
Mi secretaria (y putita) privada
Hace ya un tiempo noté que me era necesario contar con una secretaria que se ocupara solamente de mis cuestiones administrativas; tanto las estrictamente privadas tales como mis impuestos, correspondencia personal, agenda particular. Y también las que tenían que ver con mi profesión: historias clínicas, registro de pacientes etc. Esta persona no debería ser, como el resto de mis empleadas, una mujer vistosa, ya que no quería distraerme para nada, porque ello conspiraría contra la eficiencia en el trabajo. La gerente de recursos humanos de la clínica, con las instrucciones precisas, hizo una cuidadosa selección y, como acostumbra, me presentó tres candidatas al puesto.
Elegí la más fea, que era también la más eficiente. Marisa era una señorita, soltera, de treinta y cinco años, flaca, de rostro nada agraciado, carente de curvas. Se presentó vestida con ropa muy amplia, pollera larga y sweater grueso y enorme. Leer el relato completo

